Volatilidad y trabajo remunerativo

Volatilidad es el disparo en los precios de los bienes, productos y servicios que no satisfacen las necesidades básicas de la población, Me preocupa sobremanera el congelamiento de los salarios del sector productivo, comercial y de los asalariados pobres que con sudor y sacrificio coadyuvan al motor económico de la historia. No es posible que […]

Volatilidad es el disparo en los precios de los bienes, productos y servicios que no satisfacen las necesidades básicas de la población, Me preocupa sobremanera el congelamiento de los salarios del sector productivo, comercial y de los asalariados pobres que con sudor y sacrificio coadyuvan al motor económico de la historia.

No es posible que el saliente gobierno, ni el futuro, de los funcionarios públicos se receten jugosos salarios dolarizados en dietas, regalías, comisiones y “tajadas”, mientras el sector pobre sufre escalofriantemente el espiral del desempleo cíclico y crónico.

En la estabilidad macroeconómica y eficiencia microeconómica es urgente que las políticas monetarias, financieras y fiscales sean congruentes con el tipo de cambio oficial respecto al dólar.

Si el tipo de cambio se deja operar libremente sujeto a la oferta y demanda, no hay un mecanismo de protección al pequeño/mediano empresario o productor agrícola frente al riesgo cambiario, las distorsiones que estamos viviendo dañan el correcto funcionamiento y crecimiento económico de la económica nacional.

Se necesita un mercado cambiario que opere en libre competencia, es decir, que no exista actores económicos que lo transformen (monopolio u oligopolio). Si no existe un mercado de libre competencia, éste será distorsionado generando enormes utilidades cambiarias para élites económicas y grandes pérdidas para muchas actividades ligadas a la agroexportación y producción agroindustrial.

Por otro lado ya existe un mercado de futuro lo suficientemente desarrollado para permitir a pequeños, medianos empresarios y productores agrícolas para protegerse en contra de movimientos especulativos y agiotistas.

Todos los precios de la canasta básica deben estar sujetos a las fuerzas de oferta y demanda, de lo contrario se van a crear distorsiones de índole económico afectando el poder adquisitivo.

Otra distorsión son las altas tasas de interés bancario que son contraproducentes desde el punto de vista del crecimiento económico de Nicaragua, ya que sólo se privilegia a la posesión de activos monetarios en vez de impulsar el desarrollo económico, fomentando el sector productivo e incentivar a las inversiones nacionales y extranjeras.

Es necesario que en la economía de escala se evalúe el reincidente índice inflacionario del Producto Interno Bruto (PIB), es decir, a menos índice inflacionario, mayor poder adquisitivo generador del trabajo remunerativo evitando de cierto modo la volatilidad de los precios.

También el crecimiento económico de un país se basa en el crecimiento del PIB. Si no hay crecimiento en el PIB no puede haber una tasa sostenida de crecimiento económico.

Finalmente, el PIB mide el promedio del ingreso anual per cápita. Mientras subsistan salarios congelados y recaídos no puede haber bienestar ni prosperidad familiar.

El autor tiene un Postgrado en Administración de Empresas

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