Me resisto a creer que estemos condenados a ser últimos en lo que compitamos. ¿O somos buenos en algún deporte? Pero hemos sido últimos, porque para eso hemos trabajado, si es que acaso se ha trabajado.
Ahora, ¿vamos a seguir así? También me resisto a creerlo. Sé que lo esencial para mejorar el deporte es respaldarlo y descubrir su importancia para la sociedad. Pero el respaldo tiene que ir acompañado de la transparencia en el manejo de los recursos.
Por eso va a ser importante conocer quién será el encargado de conducir el Instituto de Juventud y Deportes. Eso dará una pauta de las pretensiones del nuevo gobierno para con el deporte. Ojalá se nombre a alguien capaz y honrado.
Este es el año en que se viajará a los Panamericanos en Río de Janeiro y ojalá se planee una participación con una delegación lo mejor adiestrada posible dentro de las limitaciones actuales. Y si no hay chance de hacer un buen papel, que se apueste al futuro, que se vaya con gente joven que ganará experiencia.
Padilla y Hansack
Pero, además, con el nuevo año hay nuevas ilusiones y esperanzas. Uno cree que éste podría ser el tiempo en el que Vicente Padilla salte al estrellato. Ya se estableció como un hombre de rotación. Ahora falta verlo convertido, en uno que se pueda colocar en la parte de adelante de una rotación.
Devern Hansack tiene una invitación para los entrenamientos primaverales con los Medias Rojas, falta que se gane el puesto. Pero tiene con qué. Ahora se trata de llegar listo al spring training y probar que está en capacidad de ser útil.
Los periódicos de Boston lo mencionan como un candidato a taponero, pero con mucho tino, lo sitúan en la cola de una fila que incluye a al menos ocho contendientes. Y tienen razón. Él no tiene antecedentes. Pero sí luce bien, no importa lo que digan ahora.
Lo importante en la vida es no dejar de luchar.