- Muchas personas se estresan por su incapacidad de decir no cuando les piden demasiados favores
La Navidad es un tiempo de mucho corre-corre.
Nuestro tiempo tiene que ser muy bien administrado para poder cumplir con todas nuestras obligaciones.
Es estresante tener un horario donde no se tiene tiempo ni para respirar. Estas son algunas maneras efectivas para manejar una vida menos estresante.
APRENDER A DECIR NO
Obligaciones nuevas e innecesarias. Muchas veces decimos sí cuando de verdad queremos decir no, porque uno se siente culpable al decir no. También puede ser que simplemente usted tiene una noción equivocada de que puede hacerlo todo.
El favor más grande que puede hacer por usted y sus familiares es aprender a decir no.
De esta manera perderá la paciencia con menos frecuencia. Así tendrá más tiempo para estar con sus amigos y familiares y relajarse. De esa manera los niveles de estrés bajarán.
Pero hay personas que por una u otra razón no pueden decir que no porque ellos siempre están tratando de complacer a los demás.
A estas personas todo el mundo le pide favores, pero ellos nunca piden favores a los demás.
Estas personas piensan en las necesidades de los demás antes de sus propias necesidades, ellos se preocupan de lo que los otros piensan, hacen, quieren y pasan mucho tiempo haciéndoles favores a los demás, casi nunca hacen cosas para ellos mismos como: relajarse, oír música a solas, arreglarse y cuando lo hacen se sienten culpables.
Estas personas nunca dicen lo que de verdad piensan y casi nunca piden lo que quieren porque tienen miedo a que se enojen con ellos. Pero lo raro es que ellos pasan haciéndole favores a gente que ni los considera ni los respeta.
Ser una persona que siempre está complaciendo a los demás es cansado. Estas personas se sienten ansiosas, preocupadas, y cansadas. No entienden por qué nadie le hace favores a ellos, y cuando alguien les hace un favor ellos piensan que se lo hicieron por obligación y no porque querían hacérselo y esto los inquieta.
Estas personas fueron criadas con el pensamiento de que su valor está en cuántos favores hacen por los demás. La gente que siempre está complaciendo a los demás es muy sensible y toma las cosas muy personales.
Si usted siente que es una de esas personas analice por qué lo hace, tal vez su educación fue de esa manera, pero no significa que sea saludable.
Aprenda a decir no, y cuando lo diga hágalo con firmeza.
* La autora es sicóloga. Teléfono: 277-1959.