- La industria de fondos mutuos ha tenido un crecimiento explosivo en los países de América Latina. Y apenas arranca.
SANTIAGO
Mientras en Estados Unidos las inversiones en fondos mutuos alcanzan montos cercanos al 70 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), en la mayoría de los países de América Latina la cifra no pasa del 10 por ciento. Con la honrosa excepción de Brasil (52%) la industria es poco profunda y poco diversificada.
Pero esos mismos datos indican que este mercado tiene mucho por crecer. Y las administradoras de cartera lo saben. Por eso, están luchando contra las costumbres latinoamericanas de poner el dinero debajo del colchón o no arriesgarse más allá de tasas bajas, pero seguras de retorno. La meta es aumentar el interés de la gente por el ahorro y divulgar las ventajas de los fondos y la infinidad de alternativas que el mercado crea año a año.
Ya lo están haciendo. Entre 2003 y 2006, el patrimonio de fondos administrados creció 102 por ciento en Brasil, 67 en México, 155 en Chile y 317 por ciento en Argentina. Pero no se confunda con estos números: aún queda mucho para que la industria llegue al tope. Mientras las economías sigan creciendo y, con ellas, aumente el ingreso per cápita de los latinoamericanos, más dinero destinarán a ahorro. Por eso, las administradoras se esfuerzan en ofrecer cada vez más productos y más sofisticados.
Brasil ya está en el camino de la diversificación. Aunque es el país con la mayor industria de fondos mutuos en la región, con un patrimonio total de US$420,000 millones, todo está colocado en papeles internos y más del 90 por ciento está en renta fija debido al atractivo que representan las tasas de interés internas (como demuestran los gráficos en la página 52). Cerca del 70 por ciento de las inversiones está en títulos de gobierno.
Ahorradores modernos
La apertura al exterior será un factor clave. El próximo año Brasil permitirá que los fondos multimercado (que mezclan renta fija y renta variable) inviertan hasta el 10 por ciento de su cartera en otros países, mientras que hoy están obligados a poner todos sus huevos en la canasta local. Con esto, las administradoras podrán ofrecer una gama más atractiva a sus clientes. “Y ya se están preparando para eso”, dice Ricardo Mizukawa, director de producto de Bradesco Asset Management, en São Paulo. “Los gestores tienen que lograr que los inversionistas se sientan más cómodos en activos de mayor riesgo”.
Con un patrimonio que alcanza apenas 6 por ciento del PIB, México es uno de los países de la región con mayor potencial. A fines del 2001 comenzó a regir la ley de sociedades de inversión que refuerza la figura de los gestores y, entre otras cosas, permite invertir en el exterior. Hoy, casi el 10 por ciento del patrimonio administrado está en valores extranjeros. “Aunque aún no es relevante, la opción ha crecido de manera importante”, dice José López de Cárdenas, supervisor jefe de sociedades de inversión de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores de México.
La apuesta de las sociedades administradoras es captar a un público más amplio con portafolios diversificados, incluyendo renta variable y cuotas en el exterior. “La inversión promedio en México es de US$40,000 por contrato, y los gestores apuntan a clientes que invierten US$15,000 ó US$10,000”, dice López. Eso implica convencer a los inversionistas personales de que las acciones son una buena opción. Según López, las crisis bursátiles volvieron a los mexicanos adversos al riesgo, por lo que hoy el 86 por ciento del patrimonio está en títulos de tasas fijas. Además, la fuerza del peso los hace preferir papeles internos. Pero el éxito reciente de la bolsa sirve de estímulo: “Mientras la renta fija ha dado un rendimiento del 5 por ciento en el último año, la bolsa llega a niveles del 20 por ciento”, dice López.
Aunque con poca profundidad, Chile es quizá el país donde la industria está más desarrollada en términos de oferta y sofisticación. El temprano desarrollo del ahorro obligatorio en los fondos de pensiones, el aumento del ingreso per cápita durante los últimos años y la solidez de su sector financiero son factores que explican la diferencia. Así, a los ya conocidos fondos estructurados, que garantizan un piso de rentabilidad para un período determinado, se suman fondos que ofrecen una renta asociada a un índice internacional de acciones, por ejemplo, o los fondos Value at Risk, que aseguran cierto grado de volatilidad. “Chile es un mercado de prueba en muchos servicios financieros porque gran parte de los administradores de activos de América Latina están en el país”, dice Cristián Fuenzalida, director de fondos de FitchRatings, en Santiago.
Aun así, la renta fija sigue dominando el mercado, con el 75 por ciento del patrimonio de los US$15,600 millones. Entre las razones está el que una parte significativa de los inversionistas son empresas que invierten su flujo de caja en Money Markets, fondos de corto plazo que funcionan como depósitos a plazo, pero sin las restricciones de permanencia que tienen éstos. Pero la tendencia es, al igual que en otros países, llegar al público “masivo”.
Argentina es el más claro ejemplo de crecimiento en fondos mutuos. Aunque gran parte de éste se debe a lo menguado que quedó el mercado financiero después de la crisis, los fondos comunes de inversión crecen más que alternativas como depósitos a plazo. “La industria está en torno al 3 por ciento del producto; está subdesarrollada y eso tiene que ver con la desconfianza”, dice Ricardo Daud, gerente general de Santander Investment, en Buenos Aires y presidente de la Cámara Argentina de Fondos Comunes. Por eso, apuesta a que las personas ganen más terreno como clientes. “En 2001, el 80 por ciento de los fondos estaba en inversionistas particulares y el 20 por ciento en institucionales. Tras la crisis, las cifras quedaron al revés, lo que implica que hay campo, por lo que deberíamos esperar que la confianza vuelva y los inversionistas retail crezcan”.
Para Juan Francisco Martínez, socio de Ernst & Young, en Santiago, todos los mercados de Latinoamérica se están moviendo hacia productos mucho más sofisticados. “Aunque los fondos mutuos hoy llegan sólo a un segmento de la población, el desafío está en alcanzar a cada vez más gente”, dice. ¿Alternativas para una mayor oferta? “En la región aún no hay fondos mutuos en derivados, swaps, opciones, etc.”, dice. Eso, unido a una mayor transparencia y calidad de la información al público, será clave en el futuro para el crecimiento de la industria.