- Macuelizo, Jalapa y El Jícaro constituyen el sendero de las aguas minerales y calientes que brotan de la tierra formando riachuelos y pozas, para cautivar a los turistas que llegan en busca de las bondades de los termales
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Corresponsal/Nueva Segovia
Nueva Segovia, departamento ubicado al norte del país y fronterizo con Honduras, cuenta con una ruta de aguas termales que recorre los municipios de Macuelizo, Jalapa, hasta llegar a El Jícaro, formando parte de esa gran gama de belleza natural, cascadas, ríos, fauna variada y especies exóticas, propias de la Reserva Natural Cordillera Dipilto-Jalapa, hoy área protegida.
Macuelizo, uno de los 12 municipios de Nueva Segovia, cuenta con una fuente de aguas termales. Se ubica a ocho kilómetros de carretera adoquinada al oeste de Ocotal, la cabecera departamental, y luego internándose menos de un kilómetro por camino accesible.
Las aguas emanadas desde una hondonada arenosa, en la ruta de lo que pudo ser una quebrada, forman un riachuelo que cae al Río Grande, que todos conocen en el lugar con el nombre de Aguas Calientes y que por algunos kilómetros pasa bañando los potreros y labranzas de los campesinos de la zona.
La fuente de agua caliente en el municipio de Macuelizo está localizada a unos 600 metros de donde se termina un camino de todo tiempo y aproximadamente a dos kilómetros desde donde se deja la carretera adoquinada que une a Macuelizo y Ocotal, exactamente en la propiedad de don Apolonio Espinoza Hernández, en la comunidad de El Paraisito.
La ruta del riachuelo
Encontramos muy cerca de ahí, en una propiedad vecina donde también pasa una arteria de aguas calientes, a don Ezequiel Cáceres Vallecillo, quien vive en este lugar desde que vino al mundo. Desconoce referencia desde cuándo surgió el termal, pero con todo gusto realiza función de baquiano para todo aquel visitante que se lo pida.
En el recorrido, preferiblemente a pie siguiendo la ruta del riachuelo hasta el nacimiento de las aguas termales, es inevitable disfrutar de la flora con especies como el pochote, roble, flor blanca o sacuanjoche en abundancia, pitahaya, tunas, cactus, piñuelas, cornisuela, mejor conocido como “huevos de indio”. Asimismo se observa una variada fauna, como venados, garrobos, conejos, ardillas y cusucos.
Recuerda don Ezequiel que antes del huracán Mitch la zona era más arborizada, pero los derrumbes cerraron el espacio natural que permitía recorrer con facilidad el riachuelo.
Comentó que convertirlo en destino turístico sólo ha quedado en nociones y rumores, pero que un proyecto como éste traería beneficio y trabajo para el municipio.
Relató el baquiano que antes, cuando aún no existían carreteras, llegaba mucha gente cargando a sus enfermos confiando en las aguas medicinales. Hacían sus casitas de campaña y colocaban sus tapescos para descansar durante la estadía.
“Decían que eran nueve baños, nueve días, y la gente llegaba preparada para quedarse en el lugar, casi a la intemperie durante los nueve días. Empezaban de abajo hacia arriba, de las aguas más frescas a las más calientes. Llegaba gente con reumatismo, artritis, llagas del cuerpo, sarna y otras enfermedades”, relató don Ezequiel.
Transformadas por el Mitch
Después de recorrer la carretera adoquinada, unos 65 kilómetros al noreste de Aguas Calientes, en Macuelizo, se llega hasta El Limón, municipio de Jalapa. La primera referencia es don Jesús Flores, el líder comunal.
Para él, Aguas Calientes tiene renombre en el municipio. Desconoce cuántos años de existencia tiene este lugar, sin embargo el paso del huracán Mitch es un punto de referencia.
El río de aguas calientes fue aterrado por los derrumbes, pero muy poco tiempo después empezó a filtrar las aguas calientes por el cerro, que al destaparse formó una especie de pequeña caverna en forma de concha con una pileta, donde aparentemente nacen y emergen las aguas termales.
Don Jesús cree que todo el cerro está rodeado de venas de aguas calientes. Curiosamente esas aguas se combinan con agua fría que también brota de las paredes altas de la cueva y cae en la pileta. “Yo diría que la vena nace desde muy largo, de kilómetros, no lo hemos determinado, pero hay varios brotes en la zona”, reveló.
También hay afluencia de todos lados de gente que desea hacer una gira relajante fuera de los tumultos poblacionales, en busca de un ungüento medicinal para enfermedades de la piel, darse un baño o simplemente llevar el agua en botellas a sus casas. A los extranjeros les encanta el lugar.
Ideas diabólicas
También se cuentan ideas diabólicas porque muchos lugareños creen que las aguas sulfurosas y ferrosas tienen poderes sobrenaturales. La verdad es que hoy en día son leyendas que pasan de una generación a otra.
Don Jesús cree que a veces la ingenuidad de la gente, utilizada por personas mal intencionadas, hace creer que las aguas tienen poderes malignos y que son apropiadas para hacer brujerías o hechicerías.
Sin embargo, la comunidad ha visto la posibilidad de convertir el lugar en un sitio de visita, un complemento exitoso de un corredor turístico que incluya las playas del caudaloso río El Limón o río Aguas Calientes (conocido así por la comunidad) que cae en el río San José y es utilizado para el riego de tabaco.
Convertirlo en sitio de destino turístico necesita una fuerte inversión que la municipalidad tiene que gestionar con apoyo de la comunidad.
Del pueblo El Limón hasta donde está la pileta hay dos kilómetros accesibles y del pueblo a la carretera se le suman otros dos kilómetros de distancia.
Al costado este hay un lugar conocido como La Agrícola, donde un grupo de productores cultiva granos básicos en unas mil manzanas de tierras fértiles, hasta topar con el Valle de Comana o Valle de Jalapa.
El lugar donde están las aguas termales, rodeado de un tupido bosque de pinos, parcelas de granos básicos y ganado, es de patrimonio nacional o comunitario; un verdadero paisaje natural.
La ruta culmina en el municipio de El Jícaro, a unos 60 kilómetros al noreste de Ocotal, donde se encuentra otra zona de aguas termales, ubicada en un área rocosa. Las aguas de estos termales, que alcanzan alta temperaturas, se encuentran a poca distancia del río Jícaro, en donde caen y calientan la corriente por un gran trecho.
Falta de infraestructura
Estas bondades de la naturaleza se encuentran en zonas principalmente agrícolas y forestales, en donde el desarrollo queda en sueños de los pobladores, en proyectos de las alcaldías, o en las tesis de los estudiantes en ferias científicas.
El Plan Estratégico de Desarrollo de Jalapa define entre los principales puntos turísticos las aguas termales en la comunidad Aguas Calientes-El Limón, para establecer infraestructuras de alojamiento, comedor, senderos construidos en forma compatible con el paisaje natural, guías locales y alimentación en las casas de los productores.
A pesar de la carencia de infraestructura no es extraño encontrarse a visitantes extranjeros que se deleitan de las maravillas de la naturaleza y aprovechan sus vacaciones para conocer y disfrutar de las relajantes aguas termales de Macuelizo, Jalapa y El Jícaro.
Bondades de los termales
Bañarse en un termal puede ser relajante para alguien que se encuentra estresado, porque se sentirá como nuevo cuando el agua tibia acaricie su cuerpo agotado. Habrá también quienes alberguen la esperanza de que los minerales de las aguas termales los curen de enfermedades de la piel.
Los visitantes de este paradisíaco lugar afirman que después de ingerir agua de los termales han mejorado de infecciones renales, diabetes y otros padecimientos. Otros creen que con sólo tomar baños de vapor a la orilla de las fuentes humeantes es suficiente, concediéndole a estas fuentes un valor casi milagroso.