La casa incendiada en Larreynaga, donde murieron dos jovencitas que no pudieron ser rescastadaspor los cuerpos de socorro. (LA PRENSA/ ARCHIVO.)

Crímenes, explosiones y accidentes salpicaron de sangre el 2006

LA PRENSA realizó un recorrido por los sucesos más relevantes ocurridos este año, desde el hundimiento del barco Promar 59, en enero, pasando por la muerte de un policía en Chontales a manos de un civil, el asesinato de Polanco, hasta llegar a la muerte misteriosa de un fraile y el fallecimiento de cinco personas […]

  • LA PRENSA realizó un recorrido por los sucesos más relevantes ocurridos este año, desde el hundimiento del barco Promar 59, en enero, pasando por la muerte de un policía en Chontales a manos de un civil, el asesinato de Polanco, hasta llegar a la muerte misteriosa de un fraile y el fallecimiento de cinco personas en un accidente. La explosión en Nandaime y los intoxicados con metanol resaltan entre los casos más sonados
[doap_box title=»Triángulo de la muerte» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Al menos 30 personas perdieron la vida este año en un peligroso sector de la Carretera Panamericana Norte, en un trecho de aproximadamente 30 kilómetros que se extiende del kilómetro 27 al 57.

Según las autoridades de Tránsito, a ese sector se suma el que va del kilómetro 27 al 57 de la carretera a Chontales y El Rama, lo que convierte a ese lugar en un verdadero “triángulo de la muerte”. La mayoría de las muertes se produjeron por atropellamiento debido a imprudencia peatonal, exceso de velocidad, no observar las señales de tránsito, entre otras, según las autoridades.

La Policía de Tránsito ha identificado como los sectores más peligrosos por la alta incidencia de accidentes el Empalme San Benito, la localidad de Maderas, la gallera de Tipitapa, Las Banderas y los trechos en los kilómetros 27, 32 y 57, incluyendo la Cuesta del Coyol.

En el año 2005 perdieron la vida 42 personas en estos mismos sectores, según las estadísticas policiales.

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Cuando apenas transcurrían los primeros cinco días del 2006, la tragedia enlutó a los pobladores de El Rama. Siete personas, entre ellas tres menores, fallecieron ahogadas tras el hundimiento del barco de cabotaje Promar 59 en el puerto de ese municipio, ocurrido poco antes de la medianoche del jueves 5 de enero. Eso fue como un presagio de que el año iba a estar plagado de incidentes fatales y efectivamente así sucedió.

El jefe naval del Atlántico Norte y Sur, capitán de fragata Manuel Mora, dijo en su momento que el capitán Ricardo Montiel, quien conducía el barco Promar 59, tenía responsabilidad en el accidente. En esa ocasión, la mala distribución de la carga influyó en el naufragio de la nave, que se hundió a trescientos metros del puerto.

Según las investigaciones, el barco tenía capacidad sólo para seis personas, pero se presume que iban unas 14. Varios de los fallecidos y los sobrevivientes eran comerciantes y viajaban hacia El Bluff y Corn Island.

CAPTURA SANGRIENTA

Un mes después un jefe policial murió y dos uniformados resultaron heridos durante un enfrentamiento que sostuvieron con un hombre a quien intentaban desarmar. El hecho, ocurrido el 15 de febrero de este año y sirvió para demostrar la mala preparación técnica de los policías para combatir los delitos.

El primer oficial de Asuntos Internos de la Policía Nacional en el departamento de Chontales, teniente Pablo Bonilla Urbina, de 31 años, fue la víctima mortal del suceso, donde también murió el hombre a quien querían desarmar, se trata de Carlos Antonio Dávila Chavarría, de 29 años.

El agresor había llegado a la estación de Policía porque su ex compañera de vida, Glenda Cruz Galeano, de 41 años, lo había citado para una mediación, pero el sujeto rehusó entrar y advirtió que estaba armado.

En el incidente, el victimario le asestó al agente Bonilla una cuchillada en la parte superior izquierda de la clavícula, provocándole una herida de ocho pulgadas que le perforó el corazón, le cortó costillas y le partió los pulmones, muriendo inmediatamente. También hirió al inspector Késter Centeno López, de 25, y al suboficial mayor Franklin Martínez , de 31.

Dávila Chavarría murió minutos después en el Hospital Asunción, de Juigalpa, tras recibir varios impactos de bala disparados por policías.

ASESINATO DE POLANCO DEVELA CORRUPCIÓN EN LA POLICÍA

Las noticias trágicas continuaron con el asesinato de Jerónimo Polanco, ocurrido en la noche del 28 de marzo, el cual dejó al descubierto evidencias de corrupción en las filas de la Policía Nacional.

Su cadáver fue encontrado debajo de un puente de la Carretera Vieja a León, entre los kilómetros 41 y 42, por peones que trabajaban en el sector y descubrieron el cuerpo sin vida. Presentaba tres impactos de bala y había sido quemado para que no fuese reconocido por sus familiares.

Polanco, dueño de los centros nocturnos El Muelle y Aquí Polanco, fue asesinado por los jóvenes Lenín Alberto Calderón y Byron Leonel Centeno, este último era chofer escolta del jefe de la Policía de Managua, comisionado mayor Carlos Bendaña.

Calderón y Centeno cumplen una condena de 18 años de presidio por el asesinato.

Las investigaciones de la Policía y declaraciones de familiares del fallecido indican que jefes policiales y subalternos recibían coimas o regalías de parte de Polanco, supuestamente para que sus centros nocturnos no fuesen afectados por los cierres de negocios a partir de la medianoche.

Aunque el crimen se cometió con un arma propiedad del comisionado mayor Bendaña, éste fue desvinculado del crimen, pero la sombra del asesinato lo persiguió hasta que fue pasado a retiro en septiembre de este año, cuando ya no se mostraba en público y tampoco hablaba con periodistas.

MUERTE ENTRE LAS LLAMAS

El barrio Larreynaga, en Managua, fue escenario del incendio de una vivienda, dentro de la cual se encontraban dos hermanas que no lograron escapar de las llamas y murieron calcinadas. La tragedia ocurrió a las 8:50 a.m. del viernes 8 de septiembre.

Ana Gabriela Rivas Pantoja, de 18 años y su hermana Raquel, de 15, gritaban desesperadas por salir del segundo piso de su casa, pero, según vecinos, estaban atrapadas entre las llamas por verjas de hierro y las paredes de concreto que imposibilitaron que socorristas penetraran al inmueble.

El comandante Iván Tijerino, jefe de Operaciones del Benemérito Cuerpo de Bomberos confirmó que la causa del incendio que acabó con la vida de las hermanas Rivas Pantoja fue un cortocircuito.

En otro incidente de llamas una tercera persona que murió calcinada fue Engel Omar Machado Moreno, de 17 años, tras la repentina explosión de un almacén de pólvora y propaganda electoral del Frente Sandinista (FSLN), el cual se ubicaba en el edificio de la Cámara de Comercio de China, Venezuela, Rusia, Vietnam y Cuba, en residencial Bolonia.

La explosión ocurrió el miércoles 30 de agosto, a las 8:50 a.m., cuando la víctima con una pala recogía basura en el interior de la bodega y supuestamente rozó los morteros que al ser friccionados explotaron.

La pólvora que estalló debía estar regulada y no estaba registrada en los archivos de la Policía. A pesar de ello nadie fue sancionado por este hecho.

TRÁGICA Explosión EN NANDAIME

Un taller de pólvora que funcionaba de manera ilegal y clandestina en la Quinta Catalina, en Nandaime, se convirtió en un macabro escenario la mañana del 14 de noviembre, cuando explotó un silbador que un trabajador manipulaba de manera artesanal y sin experiencia. El incidente cobró 12 muertos y seis quemados, de los cuales tres se encuentran todavía recuperándose en Estados Unidos.

Martha Ortiz y su esposo José Zelaya, fueron acusados por los delitos de posesión ilegal de armas, municiones y explosivos, así como exposición de personas al peligro. La juez de Distrito de lo Penal de Audiencia de Granada, Scarllet Gutiérrez, los remitió a juicio para el 15 de febrero del próximo año 2007.

Mario Obando Flores, inspector departamental del Ministerio del Trabajo (Mitrab), de Granada, dio a conocer el 23 de noviembre, a través de la resolución número 030-2006, el cierre definitivo del taller que explotó en Nandaime, donde Ortiz y Zelaya deberán pagar una multa de 10 mil córdobas por el funcionamiento ilegal del local.

También deberán pagar una indemnización de 620 días de salario por cada fallecido a los familiares, lo que equivale a 24 mil 719 córdobas por cada víctima. Así también estipulan una multa de 18 mil 190 córdobas por tener a siete menores laborando en el taller. Yadira e Iván Córdoba, defensores de los acusados apelaron la resolución del Mitrab, pero esta les fue rechazada.

Martha Ortiz sufrió otro duro golpe este 27 de diciembre cuando la Policía Nacional le decomisó aproximadamente dos mil bultos repletos de cohetes, cargacerradas, triquitraques y bombas, que tenía almacenados en una bodega en el kilómetro 11 de la Carretera Vieja a León, 300 metros al sur. Ortiz es la misma dueña del expendio ilegal de pólvora que explotó el 28 de octubre en el Mercado Oriental.

NADA CLARO EN MUERTE DE SACERDOTE FRANCISCANO

En la recta final del año un misterioso y aún no esclarecido hecho estremeció a la comunidad religiosa del país. Se trata de la muerte de fray Francisco Pastrán González, de la Orden Franciscana de Frailes Menores, ocurrida la noche del 11 de diciembre, cerca de los semáforos del Mercado de Mayoreo. El caso puso en evidencia la inseguridad ciudadana que se vive en Managua.

Aunque la Policía Nacional aún no aclara nada en cuanto a la muerte de fray Pastrán y sólo se limita a brindar hipótesis, entre éstas la de un supuesto accidente en el que el cura cayó al fondo del cauce al perder pie. A veinte días del incidente las autoridades policiales no dan muestra de estar interesadas en esclarecer el hecho.

La autopsia al cuerpo del religioso señala que pudo ser de forma homicida, explicó el doctor Zacarías Duarte, director del Instituto de Medicina Legal.

MUERE FAMILIA EN ACCIDENTE

La tragedia también estuvo presente en las peligrosas carreteras del país. Cuatro miembros de una misma familia perdieron la vida de manera lamentable el pasado 19 de diciembre al chocar de frente la camioneta Nissan de tina, en la que viajaban contra otro vehículo, en el kilómetro 72 de la Carretera Panamericana Sur. Las víctimas eran parientes del subcomisionado Juan José Junes Villalta, jefe de Tránsito en la sexta delegación de la Policía de Managua.

Las víctimas fueron identificadas como María Villalta, de 76 años, madre del subcomisionado Junes; sus hermanos Alejandro Villalta, de 62 y Ana Julia Junes Villalta, de 50 , y su sobrino Kevin Centeno Junes, de 13.

Un día antes, el 18 de diciembre, otro accidente similar en el kilómetro 73 de la carretera Juigalpa-Managua fue el causante de otras cinco muertes. El incidente se produjo cuando se volcó una camioneta roja, marca Mazda, placas M075-536, conducida por Lino Enrique Jarquín, residente en el Estado de Virginia, Estados Unidos, y propietario del vehículo, quien resultó ileso y viajaba procedente de Muelle de los Bueyes, con destino a Managua.

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