Hay un proverbio que dice que la pobreza no destruye la virtud, ni la riqueza la otorga, por lo que los resultados del Cafta van a depender de la inteligencia política y la capacidad gerencial del nuevo gobierno.
Nicaragua está a la zaga de los ciclos económicos:
-No consolidó su potencial agrícola (trabajo físico).
-Vio pasar de lejos la revolución industrial (máquinas y procesos manuales).
-Y en pleno siglo XXI, siglo de habilidades y conocimiento, no puede dejar pasar por alto el desafío de la tecnología de la información para elevar su competitividad.
El desafío está aquí, la agenda económica demanda acciones de extrema urgencia. Hay 4 pilares fundamentales para gestionar en el presente y en el futuro de Nicaragua:
Fortalecimiento institucional: reformas e instrumentos para la modernización de la economía:
“Promoción del desarrollo y la prosperidad: aprovechar oportunidades de la economía abierta para reducir el desempleo.
“Inversión en la gente: educación, salud y los servicios sociales: productividad, eficiencia y calidad empresarial pasa por empleados sanos, capacitados y con autoestima.
“La seguridad país: combate al crimen organizado, las drogas y el terrorismo.
La globalización y la revolución tecnológica hacen del mundo una cadena de eslabones, uno tras otro, y el comercio se convierte en el financiador del desarrollo y la prosperidad de los países. No podemos seguir dependiendo por mucho tiempo de la cooperación internacional, por lo tanto el DR-Cafta presenta una oportunidad única en los próximos 25 años. Para reducir los obstáculos y competir en mejores condiciones.
Hablando específicamente de las circunstancias actuales de Nicaragua, a muchos les interesa e intriga la interrogante del nuevo gobierno de Ortega que hace escasamente un año en calidad de partido minoritario, fue fiero oponente al DR-Cafta.
Siempre he pensado que mezclar la política con instrumentos de comercio resulta peligroso, como dice el refrán, “se puede jugar con el santo pero no con la limosna”. Por eso bueno hacer un análisis breve sobre la proyección del DR-Cafta relacionada al nuevo Gobierno de Daniel Ortega para el período 2007-2012.
Hay dos escenarios:
1) El optimista para el país y Centroamérica y a la vez sensato para el nuevo Presidente.
Porque hay que tomar en cuenta una cosa: no es lo mismo verla venir que platicar con ella, y el nuevo gobierno tendrá que platicarla y muy bien.
Y si bien, en su momento el FSLN como partido de oposición votó en contra del DR-Cafta, y todavía en el período reciente de campaña, Daniel Ortega hablaba de revisar el DR-Cafta, también es cierto que sus últimas declaraciones a la prensa han sido más conciliadoras que el libre comercio y la inversión privada, dejando claro que su simpatía por ALBA y Mercosur no excluyen al DR-Cafta de su estrategia de desarrollo.
El nuevo Gobierno ya debió darse cuenta que está recibiendo una valiosa herramienta para trabajar para el crecimiento y el desarrollo, y obtener réditos políticos a favor de su gestión gubernamental 2007-2011, sin el desgaste político de haberse sentado con Estados Unidos.
Simplemente se abocaría al aprovechamiento de los acuerdos que le facilitaran su gestión durante 5 años, respaldado por una explicación política y democrática ante sus bases y extremistas del partido: el Cafta fue ratificado por la mayoría en la Asamblea, gozando del respaldo mayoritario de la sociedad civil y el sector privado, reflejado en tres encuestas con más del 60 por ciento a favor del DR-Cafta. Y por lo tanto tiene que cumplir sus compromisos.
Este respaldo mayor del 60 por ciento es coincidente con el 62 por ciento de oposición al FSLN que se reflejó en las recientes elecciones, donde éste ganó con un 38 por ciento, aún más bajo del 42 por ciento con que perdieron en el 2001. Ortega tendrá que buscar un consenso con esa fuerza opositora, especialmente en lo que respecta en las políticas macroeconómicas y el DR-Cafta.
En el ámbito económico, las perspectivas no pueden ser más halagadoras para el nuevo Gobierno. El acceso de la producción nicaragüense al mercado americano, se encuentran ahora independizado de la voluntad unilateral de Estados Unidos que proveía la iniciativa de la Cuenca del Caribe, y gozando de un trato preferencial, asimétrico y diferenciado para proteger la producción más sensible, como el caso del maíz que quedó excluido, y obteniendo mayores concesiones que el resto de la región en consideración a su frágil economía…
Especialmente en lo que respecta al sector textil, con el logro del tratamiento arancelario preferencial para prendas de vestir no originarias en Nicaragua, conocido como TPL, el país tiene la mejor perspectiva de atracción en inversión tecnológica y convertirse en un centro textilero adonde se desplazarían muchas empresas americanas, de Asia y del mismo Brasil y otros países sudamericanos, generando decenas de miles nuevos empleos y elevando el nivel de la mano de obra. Impensable que el nuevo Gobierno vaya a echar a perder esos logros.
Nicaragua urge la creación de 2 millones de empleos para el año 2020, y seria ilógico que el nuevo Gobierno cierre esas puertas a la gente con la que dice estar comprometido.
Sólo el hecho de ser parte del Cafta. Ya ha respondido satisfactoriamente, tal como se refleja en las cifras de comercio e inversión del primer semestre del 2006:
El incremento en las exportaciones hacia Estados Unidos ha sido del 12 con una tendencia a la diversificación al identificarse 198 nuevos productos que no se habían exportado en el pasado.
La inversión americana establecida bajo el DR-Cafta contribuyó a la sostenibilidad de los montos invertidos de la inversión extranjera global que decreció en un 3 por ciento en el primer semestre 2006, mientras que la americana bajo el Cafta-aportó el 61.34 por ciento. Son hechos y cifras tangibles que no pueden pasar desapercibidas para ningún Gobierno sensato.
Muy difícilmente un nuevo Gobierno que por primera vez en tres períodos electorales desde 1990, está recibiendo un país financieramente viable, macroeconómicamente estable, y equipado con una herramienta comercial como el DR-Cafta, va a poner en peligro el crecimiento económico y la creación de empleos por la que se ha venido luchando durante 16 años, tras el descalabro en que se encontró el país, solamente para sostener un discurso de posición ante apertura que ahora en el poder resulta obsoleto.
AGENDA SOCIAL
Por otro lado, el DR-Cafta lejos de ser incompatible con una agenda social, la favorece. Porque si algo se ha fallado en el pasado ha sido por la falta de articulación de las políticas económicas con las políticas sociales no se trata de lo uno o lo otro, se trata de las dos cosas: crecimiento e inclusión social.
En el caso de México con el Nafta tenemos un buen ejemplo para no repetir errores, tal como está documentado por el Banco Mundial. Y en el caso de Chile tenemos ejemplos de la compatibilidad de las mejores prácticas en el libre comercio.
En una buena estrategia de desarrollo para Nicaragua, el DR-Cafta se debe convertir en esa fuente de oportunidades y en ese puente de progreso incluyente para los productores y las PYME.
De allí que la agenda complementaria que se acordó con la Asamblea Nacional debe ser el punto de partida en una estrategia más amplia e incluyente que prevea asistencia y apoyo para aquellos sectores que podrían ser afectados, especialmente para los productos sensibles y sectores rurales que por su ineficiencia y atraso tecnológico y educativo, requerirán de programas y proyectos para incorporarse dentro del sistema productivo.
El nuevo gobierno sabe muy bien que los desafíos y retos porque pasan los pequeños productores y las PYME en Nicaragua no son consecuencia del DR-Cafta. Es una situación que se arrastra desde a finales de los 70 cuando la economía colapsó y Nicaragua dejó de ser “el granero de Centroamérica”. Ahora el nuevo Presidente se encuentra con buenas perspectivas para recuperar el tiempo perdido.
El mundo ha cambiado, las revoluciones han cambiado, y el mismo nuevo Presidente proclama haber cambiado por una Nicaragua unida. Recientemente lo hemos visto, sentándose con los inversionistas y el sector privado, prometiendo que su gobierno respetará las reglas claras y las garantías de que el TLC provee al comercio y la inversión.
En cuanto a su inclinación por integrarse a nuevas iniciativas de comercio como el ALBA o Mercosur, el nuevo Gobierno tendría que valorar si se trata de agendas políticas o comerciales para definir una estrategia de negociación que aporte valor agregado al país, y donde participe el sector privado, ya que al final de cuentas el Gobierno sólo es el negociador y los empresarios son los que deciden hacer uso o no de un TLC.
Si de acceso a mercado se trata, para complementar mercados a productos que no tienen demanda en Estados Unidos, según ha expresado el nuevo presidente Ortega, no debería haber ninguna objeción, pues se estaría reforzando la apertura comercial que requiere el país.
Hay que tener presente, el DR-Cafta, de acuerdo a su regla general, artículo 1.3: en relación con otros tratados, en nada impide a los países adoptar nuevos instrumentos jurídicos de integración, o adoptar medidas para fortalecer y profundizar esos instrumentos, siempre y cuando esos instrumentos y medidas no sean inconsistentes con el DR-Cafta.
Por el contrario, el DR-Cafta podrá servir al nuevo Gobierno como estándar de referencia para el logro de igual o mejor tratamiento con cualquier nuevo nuevo socio.
También recordemos que hay antecedentes de acuerdos marcos con Venezuela y Colombia, y eso es un buen punto de partida para volver a retomar las conversaciones y lograr mayores espacios para nuestra carne, azúcar, granos básicos, maní, leche, queso, etc., mercados son lo que necesitamos.
Bajo este primer escenario optimista que otorga el beneficio de la duda y orando al Señor para que el presidente Ortega tenga la habilidad de balancearse entre la presión ortodoxa del FMI y las presiones populistas de su base electoral, habría buenas proyecciones con el DR-Cafta para el período 2007-2011
Ortega puede encontrar en este instrumento a su mejor aliado para que Nicaragua agregue al menos un 3 por ciento adicional al ritmo de crecimiento del PIB y un 6 por ciento al ingreso per cápita y generar un promedio entre 60 y 80 mil nuevos empleos anuales a partir de la reactivación económica del agro con la utilización de las cuotas y la diversificación de la agroindustria y productos no tradicionales.
OTROS ESCENARIOS
En Nicaragua se podrían reflejar incrementos entre el 15 y 20 en la inversión, y un ritmo de crecimiento de las exportaciones entre el 15-25 por ciento anual, para llegar fácilmente a los $2,100 millones, en adición y adicionalmente un 60 por ciento de crecimiento en las zonas francas, mientras que las importaciones podrían crecer en un 10 por ciento anualmente.
2- En cuanto al escenario pesimista, surge de las especulaciones que se intercambian por internet y rumores boca a boca, derivadas de los antecedentes del FSLN y de su pregonada inclinación por países y amistad con líderes caracterizados por su política antagónica contra Estados Unidos y rechazo al modelo de libre comercio, como Venezuela, Bolivia, Cuba, países árabes y otros.
Se teme que por nostalgia del pasado y presión populista, el Gobierno puede caer en la trampa del asistencialismo, la intervención del Estado como competencia desleal en los negocios, el control de precios, y otras políticas que trastocarían el balance macroeconómico con decisiones poco prudentes.
Esas preocupaciones se derivan de las promesas de campaña para “comprar de tierras” y “regalarla”; incrementar los salarios a los sectores de educación, salud, y otro tipo de compensaciones populistas que comprometerían el gasto publico, con repercusiones en el FMI, y afectando los 900 millones de dólares acumulados en reservas nacionales serán utilizados en proyectos sociales.
Se habla de “dos presupuestos”: a) el “oficial” que cumplirá con el programa del FMI, y b) el “paralelo”, financiado por la solidaridad de Chávez para cumplir con los compromisos a las bases.
También está la posibilidad del incumplimiento con los compromisos de la deuda interna, afectando la credibilidad y seriedad del sistema financiero tanto a lo interno como internacionalmente.
Por el lado de la política de relaciones exteriores preocupa que el Gobierno intente reemplazar el DR-Cafta con la iniciativa del ALBA, para favorecer la inversión china y venezolana, países que podrían tener interés en megaproyectos con el Gran Canal de Nicaragua.
Estados Unidos podría no ver con buenos ojos estas políticas, y desincentivaría la inversión de sus ciudadanos, frenándose también la de otros países como Taiwán, con serias repercusiones para las exportaciones y la generación de empleo.
En ese caso, si las inversiones chino-venezolanas no son suficientemente fuertes para compensar la fuga de capitales, el córdoba podría comenzar a devaluarse rápidamente
Hay algunos temores de que el Gobierno intente la nacionalización de la energía térmica generada con búnker y/o diesel, afectando al capital privado, mientras que en la Asamblea finalmente se destrabará la inversión privada en generación limpia: hidroeléctrica, eólica, geotérmica y biogás, debido a que tanto la generación como la distribución pasarán a manos grupos del sector privado donde el Frente tiene fuertes intereses de inversión.
En este contexto es probable que Nicaragua se vea confrontada por demandas internacionales de inversionistas extranjeros, como Unión Fenosa y otras empresas que podrían verse afectadas. Estados Unidos exigiría cumplimiento de los compromisos del DR-Cafta, mientras que el sector privado nicaragüense vería afectados seriamente sus intereses.
En fin, hay toda una serie de especulaciones que es difícil de enumerar bajo un escenario patético de regreso al pasado de autocracia, populismo e indisciplina macroeconómica, donde la peor situación sería que Nicaragua vuelva a convertirse en el objeto de una guerra fría ahora enmarcada en la geo-economía.
Pero como dije, debería prevalecer el horizonte optimista. La Nicaragua de hoy, no es la Nicaragua de hace 27 años. Quedaríamos a la espera para ver las nuevas relaciones partidarias en el ámbito político de la Asamblea Nacional, donde al terminar el bipartidismo se presenta un nuevo contexto para las negociaciones, ya que ninguno de los partidos tiene la mayoría para pasar leyes simples.
El pueblo y el sector privado están a la expectativa con un temor bien fundado sobre la continuidad de la hegemonía política del FSLN fortalecida por la división liberal y que siga el estilo caudilllesco que ha venido afectando la formación del leyes objetivas y necesarias para el país, tal como se vio recientemente con la aprobación de la Ley Orgánica.
Sin embargo hay que tomar en cuenta que Daniel Ortega regresó al poder en circunstancias muy diferentes a las del pasado, no tiene una guerra que pelear, ni puede acusar a Estados Unidos de agresión. Por el contrario, la suerte le sonríe y no puede darse el lujo de un nuevo fracaso económico.
La situación de Chávez en Venezuela no es parecida a la Ortega en Nicaragua, sino que diametralmente opuesta: el apoyo popular mayoritario de Chávez en las elecciones, equivale al de oposición de Ortega, y Nicaragua no posee las reservas de petróleo y gas que posee Venezuela, por el contrario, el país se sostiene con el apoyo de los organismos y la cooperación internacional.
El caso de Chile representa el mejor ejemplo de políticas atinadas de gobiernos socialistas, que han sabido utilizar el libre mercado para financiar su desarrollo social, porque lo cortés no quita lo valiente.
El DR-Cafta es una oportunidad y Nicaragua debe prepararse para maximizar su aprovechamiento. El nuevo gobierno más que dudar del TLC y tomar decisiones precipitadas en política exterior, deberá apoyar su adecuada aplicación que plantea nuevas funciones y responsabilidades al Estado.
LA LISTA
Hay una primera lista para iniciar sin perjuicio de otras prioridades sociales:
|- Implementar la agenda paralela al DR-Cafta.
– Fondo de garantía recíproca (acceso al crédito formal de Pyme y pequeños productores)
– Modernizar la regulación de la tenencia de la tierra (titulación, catastro, registros)
– Homogeneizar los mecanismos de solución de controversias con C.A.
– Asegurar la infraestructura para la competitividad del país.
– Apertura de sectores a la inversión privada o mixta, que actualmente se restringen al sector público.
– Iniciar la independencia energética (Fomento a proyectos de generación de energía renovable y biocombustible).
– Programas de fomento a la inversión privada que apoyo del desarrollo humano y el capital social (capacitación, educación, destrezas).
– Ajustar marco fiscal, eliminando el sesgo actual anta-exportador.
La autora es ex ministra del Mific, la opinión es parte de la charla magistral que brindó en la reunión anual de la firma regional Arias & Muñoz.