La decoración de la casa es uno de los momentos mágicos de la Navidad. La tradición de rojo y oro cede paso este año al blanco inmaculado con irisaciones azules, la viva imagen de los países nórdicos. Sorprenda con el cambio.
Los blancos y plateados habían perdido protagonismo en la ambientación navideña. Los rojos intensos de guirnaldas, bolas, velas y complementos han copado de cálido encarnado el comedor, puerta de entrada y demás estancias de la casa, donde el oro también se había hecho un hueco importante. Pero los cambios siempre traen la renovación que la casa necesita, y un toque diferente ayuda a encarar la ardua tarea de poner los adornos de manera más entusiasta.
Sí no desea una decoración excesiva, pequeños toques le recordarán que se encuentra disfrutando de los últimos días del año.
Un pequeño centro en la entrada; unas decorativas velas en un costado del salón; un delicado adorno en las puertas interiores; o una sutil iluminación en una de las paredes pueden ser suficientes para que cuando reciba en casa sus invitados presientan que la reunión se está llevando a cabo en un momento diferente a las del resto del año.
Los renos siempre son imágenes que evocan una Navidad tradicional. Estos aparecen en múltiples formas como portavelas y figuras para colgar.
El efecto de los copos de nieve sobre la ventana sin necesidad de dañar el vidrio con spray nevado también es una propuesta dulce para esta Navidad. Recuerde que la Navidad es siempre un momento muy romántico. Espero sus comentarios.