- Conozca las intimidades de las barras del Reality Show en Otra Onda Evolution, que apoyan a sus candidatos preferidos
Todos los sábados a las siete en punto de la noche en la Academia de la Danza se escuchan matracas, pitos y tambores, pareciera que algún juego de futbol está por comenzar, sin embargo, es el público del Reality Show en Otra Onda Evolution, que llega a apoyar a sus candidatos. La gran mayoría de ellos son familiares y amigos que se trasladan desde distancias lejanas para estar cerca de los participantes.
El público del Reality Show no se conforma al saber que uno de los canales de mayor cobertura en el país transmite el programa en vivo y directo, ellos asisten cada sábado sólo para ver en una tarima al familiar que desde finales de noviembre perdió todo tipo de contacto porque se mudó a la Casa de Alto Rendimiento.
LOS COSTOS
Sólo dos jóvenes representan al departamento de Managua, el resto son originarios de León, Carazo, Jinotega, Masaya, Chinandega y Estelí. Paradójicamente los representantes de la capital no tienen mucho público, comparado con todos los que vienen de los departamentos.
Miriam Montenegro viene desde Diriamba con toda la familia, que son 20 personas para apoyar a su hija Massiel Moraga. Dice que nunca ha faltado un sábado. Ellos alquilan un bus para trasladarse y además contratan tambores y elaboran pancartas.
“Entre mantas, pinturas y alquiler del bus gastamos como mil quinientos córdobas, aunque no podríamos contabilizar bien porque a diario mandamos mensajes de texto”, explica Montenegro.
Eso sin contar que cada persona tiene que pagar 25 córdobas en la entrada.
Por otro lado, los amigos de Ezequiel Caracas, de Managua, además de hacer pancartas y sonar pitoretas, cada uno se coloca un sombrero grande colorido y se cuelgan el nombre de Caracas en el cuello. Según Shirley Fierro, amiga de él, ellos aportan dinero entre todos y hacen rifas semanales para poder asistir al evento. “Él es una persona especial y nosotros como compañeros le venimos a demostrar que lo queremos y estamos dispuestos a apoyarlo”, explica Fierro.
Asimismo, la barra de Chinandega se hace sonar, según Carlos López, quien apoya a Pablo López, todos los sábados que han venido gastan más de mil córdobas.
De Estelí, el único que viene para apoyar a Tamara Martínez es William Cárcamo y según él, viene aunque sea a tomarle fotografías. Cárcamo viene el mismo día y regresa la mañana del domingo para ahorrar para la próxima semana y asistir otra vez.
la motivación
Para los jóvenes participantes el público es muy importante y aunque algunos tengan más fans que otros, de igual forma se sienten satisfechos.
“Me emociona mucho que venga gente a vernos porque están interesados en el arte nicaragüense y la juventud nicaragüense aunque sean familiares de otros”, expresa Tamara Martínez.
“Me motiva a salir adelante, a dar lo mejor de mí, porque veo que ellos están emocionados de verme en un escenario”, explica Massiel Moraga.
Emilio Mendieta, representante de Carazo, dice que se emociona más cuando ve el público. “Cuando veo a mi mamá o mis amigos me quisiera bajar e ir abrazarlos porque me hacen falta, me hace falta mi familia”, dice con un poco de tristeza reflejada en los ojos.
Estos jóvenes desde que entraron a la Casa de Alto Rendimiento no tienen contacto con sus familiares y amigos en toda la semana. Parte de las reglas de este programa es aislamiento total, sin visitas ni llamadas telefónicas y con una agenda llena de actividades para la preparación de los conciertos de los sábados.
detrás del escenario
Mientras algunos se preparaban para su presentación o estaban en escenario, los que ya habían pasado se reencontraban con sus familiares, quienes les esperaban en el camerino para saludarles y estar con ellos.
Esos son los únicos momentos en que los familiares pueden saber de ellos.