Ernesto González Valdés

La comunicación entre padres e hijos es fundamental para el desarrollo de la familia ¿Te comunicas con tu familia ? Siempre recurriendo a mi buen amigo el diccionario, buscando la palabra comunicación, encuentro una variedad amplísima de significados o acepciones: Acción y efecto de comunicar o comunicarse. Trato, correspondencia entre dos o más personas… De […]

La comunicación entre padres e hijos es fundamental para el desarrollo de la familia

¿Te comunicas con tu familia ?

Siempre recurriendo a mi buen amigo el diccionario, buscando la palabra comunicación, encuentro una variedad amplísima de significados o acepciones: Acción y efecto de comunicar o comunicarse. Trato, correspondencia entre dos o más personas…

De lo anterior se pueden inferir varios aspectos donde la imposibilidad de establecer una comunicación fluida entre dos o más personas se conoce como incomunicación. Si ésta se produce en el seno de una familia, el efecto inmediato es un distanciamiento y una incomprensión que dificulta la consolidación de la personalidad de los hijos.

En todos los ámbitos de la vida, la comunicación es un elemento fundamental de las relaciones humanas. Su importancia aumenta si se hace referencia a la relación padres-hijos, debido a que hay una gran cantidad de información que ambos se han de transmitir.

¿Qué factores pueden interrumpir una comunicación en el seno familiar?, se preguntará. Se plantean diversos factores, tales como: la falta de voluntad de los interlocutores (emisor y receptor), donde si uno no quiere comunicarse es imposible que ésta se dé.

Es decir, puede haber un emisor que no emite ningún mensaje o un receptor que no lo recibe: en cualquier caso no hay comunicación.

En la familia puede ser que el padre no haga caso a su hijo por falta de interés, o que éste no se dirija al padre por miedo a sus reacciones. (Este caso se da mucho en parejas donde existe divorcio, con la figura de un nuevo padrastro o madrastra).

Falta de respeto mutuo entre los comunicandos, siendo el caso donde el hijo no habla con su padre de ciertos temas porque considera que no lo va a comprender o que sea el padre el que no se comunique con el hijo por creer que debido a su falta de madurez intelectual le sería imposible entenderlo.

En el caso que exista comunicación, debe cuidarse la forma en que se comunican emisor y receptor, ya que en la comunicación cuando el tono empleado, gesto y miradas pueden dar a entender un rechazo por parte del receptor, que produce un alejamiento del emisor.

Si bien esta problemática puede darse entre hijos y padres, empeora cuando la falta de comunicación es entre padres, lo cual constituye un perfecto mal ejemplo, que posiblemente conduzca a un fuerte fraccionamiento del núcleo familiar.

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