Existen más de 20 mil tipos de rosas, entre variedades y colores. Para conocer sus diferencias es conveniente visitar viveros. Al momento de comprar se recomienda hacerlo en viveros ubicados cercanos a nuestro domicilio, que tengan climas similares a nuestra casa. Para crear un efecto con impacto, se deben forman grupos de rosas de una misma variedad y color.
No es aconsejable sembrarlas aisladamente. Tampoco ubicar rosas de diferentes colores a lo largo de un camino. Es preferible hacer grandes manchas de una sola clase, que tendrán el mismo porte y el mismo color. Si desea combinar es preferible hacer grupos de diferentes colores antes que hacer agrupaciones mixtas.
Además de su belleza, las rosas se cultivan por su fragancia, que las ha hecho apetecibles a través de los siglos y que los fabricantes de perfumes han tratado de imitar. Los rosales son arbustos fuertes, rústicos y crecen bien en terrenos arcillosos normales, sin exceso de sequedad ni de humedad. No le convienen los terrenos muy secos, muy pesados o arenosos. Es imprescindible situarlos en una exposición soleada, con un mínimo de 6 horas de sol al día. La situación en el jardín debe ser despejada y ligeramente aireada. No conviene plantarlos en zonas del jardín donde el aire no circula o se acumule el calor; por ejemplo, detrás de un muro, ya que llegan a quemarse las flores y las hojas. Esto ocurre en las variedades de flores rojas. Los rosales en la sombra no florecen, el follaje es pobre.