- Sentaron un precedente mundial
Santiago de Chile/EFE
Los procesos contra Augusto Pinochet marcaron un hito en el Derecho Internacional al establecer las responsabilidades individuales en los crímenes de lesa humanidad y abrieron la puerta a una justicia sin fronteras, mientras su muerte abre una nueva etapa para Chile.
El ex dictador chileno, que marcó a sangre y fuego la historia chilena de las últimas décadas, murió este domingo en el hospital militar por efectos de una descompensación, tras haber sufrido ocho días antes un infarto de miocardio, sin ser condenado.
Pese a ello, el ex gobernante de facto (1973-1990) había acumulado catorce desafueros y varios procesos, en todos los cuales será sobreseído por muerte.
“La muerte le ganó a la Justicia”, dijo desde Uruguay el escritor Mario Benedetti, lo que desde el ámbito judicial certificó, con matices, el juez chileno Alejandro Solís, el magistrado que estuvo más cerca de condenar al general en retiro.
“Se va a dictar un sobreseimiento definitivo por muerte, a diferencia de otros procesos, que se pueden sobreseer por inocencia”, dijo Solís.
“La Justicia de alguna manera lo había juzgado cuando la Corte Suprema ordenó su desafuero y confirmó su procesamiento por torturas, homicidios y desapariciones”, indicó.
“No se pudo condenar, pero había presunciones fundadas de que él tuvo participación en esos delitos”, subrayó el magistrado a cargo del proceso sobre las torturas y homicidios ocurridas en el centro de reclusión de Villa Grimaldi.
Solís atribuyó la demora en las condenas a que esos casos se rigen por el Código Penal que data del siglo XIX y anunció que en los próximos días deberá sobreseer a Pinochet en este caso, que tenía programado cerrar en 30 días más, aunque advirtió de que los juicios contra los otros imputados continuarán.
Como reconocen los abogados de derechos humanos y los familiares de las víctimas, todo fue gracias al juez español Baltasar Garzón, que con su petición de extradición de Pinochet desde Londres cambió la justicia no sólo en Chile sino en el mundo.
La presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, Lorena Pizarro, dijo a EFE que cuando Garzón logró la detención de Pinochet “sentimos una inmensa alegría, pues constatamos que no estábamos solos. Esa decisión marcó una nueva etapa para nosotros y la Justicia”, subrayó.
El abogado chileno Claudio Grossman, ex vicepresidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, opinó que el juicio a Pinochet “marcó un hito en el tema de evitar la impunidad” y recordó que los dictadores antes del caso Pinochet “se escondían detrás de los Estados”.
Según analistas, el caso Pinochet también dio nuevo impulso a los procesos en casos de violaciones a los derechos humanos en otros países suramericanos e incidió en parte en la creación de la Corte Penal Internacional (CPI).
Para José Miguel Vivanco, director ejecutivo para América Latina de Human Rights Watch, la muerte de Pinochet deja como legado “una advertencia” para los otros violadores de los derechos humanos.
“Su caso mostró al mundo que, incluso, los violadores de derechos humanos más poderosos pueden ser obligados a enfrentar la justicia” y que hoy “nadie está por encima de la ley”.