No es la cantidad de dinero que recibe al firmar, lo que determina el éxito de un prospecto en su ruta hacia las Grandes Ligas. Ni siquiera el disponer de un talento excepcional.
Para llegar a las Mayores, y eso lo consiguen sólo cuatro de cada cien que son firmados, se requiere del concurso de varios factores, entre ellos el material físico, una correcta actitud, el deseo de superación y estar atento para la oportunidad.
Todo eso se juntó en Denis Martínez, en Marvin Benard y Vicente Padilla. Se juntó en cada uno de los nueve nicas que han escalado la cima del beisbol, aunque hayan tomado distintos caminos y hayan escrito diferentes historias.
¿Qué ocurrirá con Danilo Álvarez? Sólo con el tiempo lo sabremos. Los Bravos han invertido 100 mil dólares con la esperanza de verlo convertido en un big leaguer de los buenos, y para ello podrían esperar un lapso de cinco años, del 2007 en adelante.
Álvarez tiene 16 años y dispone de recursos como una recta que oscila entre 89 y 91 millas, con un buen cambio de velocidad y una curva en progreso. Pero sobre todo es valiente y tiene buen concepto del pitcheo.
Creo que más que un tirador, Danilo será un pitcher, es decir, un hombre con habilidad para dar strikes, para mezclar envíos y recurrir a su talento más a que a su fortaleza.
Ojalá esté claro que ahora viene la etapa clave de su vida. La fase en la que debe trabajar duro, sin excusas. De lo contrario, se unirá al cada vez más numeroso grupo de nicas que se conforman con el bono y luego están de regreso en el país.
El bono de Danilo es el segundo más grande en la historia del beisbol nacional, sólo detrás de los 725 mil dólares de Gonzalo López. Carlos Teller recibió 90 mil de los Piratas, Oswaldo Mairena y Omar Varela 48 mil de los Yanquis.
De todos ellos, sólo Mairena llegó a las Mayores. Ya veremos hacia qué lado se dirige Álvarez.