- Nicaragua busca sumarse a los países de América que, siguiendo el ejemplo de Brasil, pretenden fomentar la producción de biocombustibles. El presidente Enrique Bolaños declaró el asunto de “interés estratégico nacional” y en el horizonte asoma un proyecto de ley que marcará las pautas a seguir
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Ver Infografia > En medio de una de las mayores crisis energética de Nicaragua y cuando en el mercado internacional el precio del petróleo superaba los 78 dólares por barril, a medianos del año, el presidente Enrique Bolaños declaró como de “interés estratégico nacional” la producción de biodiesel a base principalmente de palma africana. En agosto reiteró que tal producción, a su juicio es “la oportunidad del futuro”.
El asunto, sin duda alguna, es de vital importancia para Nicaragua, en especial cuando el país gastó entre enero y septiembre pasado casi el equivalente a lo que gastó durante todo el 2005 en compras de petróleo y sus derivados, que constituyen su principal fuente para la generación de energía: poco más de 500 millones de dólares.
Al final del año la cifra podría alcanzar los 700 millones de dólares, es decir el 70 por ciento de las exportaciones nacionales, sin incluir zonas francas que podrían alcanzar por primera vez en la historia los 1,000 millones de dólares.
Pero, desde esa acción presidencial, ¿qué se ha hecho en concreto para avanzar en el proyecto de llegar a producir biodiesel, a base principalmente de la palma africana?
LEY RUMBO A LA ASAMBLEA NACIONAL
En ese entonces Bolaños, quien se encuentra a poco más de un mes de dejar el poder y entregarlo al presidente electo, el sandinista Daniel Ortega, anunció que para fomentar la producción de biodiesel enviaría a la Asamblea Nacional un proyecto de ley, el cual todavía está en manos del Ejecutivo pero que se introducirá este mes en el Parlamento, confirmó el vocero presidencial Lindolfo Monjarrez.
La propuesta podría contar con el apoyo de las bancadas del parlamento, ya que la producción de energía de fuentes alternas fue un eje de campaña de los partidos que participaron en las elecciones recién pasadas, con diversos matices, pero en especial de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN).
De momento, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) ha visto con buenos ojos la iniciativa nacional, a través de su presidente Harry Brautigam.
“Todos los proyectos de energía renovable que nos permitan ir eliminando la dependencia casi absoluta de Nicaragua (del petróleo) tendrán que irse empujando”, aseguró el diputado de la bancada del Frente Sandinista, Edwin Castro.
El proyecto de ley, según Ernesto Espinoza, presidente de la Comisión Nacional de Energía (CNE), busca “promover e incentivar la producción agropecuaria nacional en materias primas relacionadas con el biodiesel, vegetales, la palma africana primero, otras oleaginosas, donde está el tempate, el maní soya, y después las grasas animales”.
Adicionalmente el proyecto contempla incentivos para las inversiones en este campo como exoneraciones fiscales del Impuesto sobre la Renta (IR), de impuestos municipales y del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para la importación de maquinarias y equipos, y de timbres fiscales, es decir los mismos contemplados en la Ley 532, de Promoción de la Generación Eléctrica con Fuentes Renovables, aprobada en abril del 2005.
El proyecto también exigirá una mezcla mínima de diesel con biodiesel, en una proporción de 90 por ciento hidrocarburo de petróleo y 10 por ciento de biocombustible, de forma que, después de la ley, no se consumirá diesel puro de petróleo.
Agregó que los pequeños productores de materia prima para biodiesel también estarán exonerados de impuestos, aunque el proyecto contempla que deberán someterse a la aprobación, por parte del ente regulador, que será en última instancia el que extenderá una licencia para que venda el “producto con calidad”.
Espinoza explicó que se creará una comisión especial conformada por el Magfor, el Instituto Nicaragüense de Energía (INE), la Comisión Nacional de Energía (CNE), representante del sector privado y el Ministerio de Fomento, Industria y Fomento (Mific), que se encargará de certificar a las personas que podrán tener acceso a los incentivos fiscales citados.
Además se creará una unidad especializada dentro del Magfor para promover el biodiesel con conocimientos específicos en la materia, lo cual no necesariamente significa crear nueva burocracia, según el Gobierno.
Agregó que el proyecto beneficiará por igual a pequeños como grandes productores, incluso los pequeños pueden unirse para formar unidades productivas más grandes.
FUERTE IMPACTO
Sobre esta prioridad el gobierno orientó al Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) desarrollar los estudios correspondientes para la producción de diesel a partir de aceite de palma africana en un ambicioso proyecto que pretende sembrar 200 mil hectáreas (286 mil manzanas).
Roberto Rondón, consultor del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), explicó que el Magfor encargó a este instituto la presentación de una propuesta técnica para la formulación del Programa Nacional de Biocombustible que, según afirmó, es el primer paso para una estrategia nacional.
En este sentido, aclaró que la propuesta está dirigida a producción de biodiesel a partir de palma africana, el cual es diferente a la producción de alcohol etanol, que se utiliza para la sustitución de gasolina, tal y como lo está haciendo Brasil, el mayor productor de alcohol para combustible del mundo, con el 37 por ciento de la producción mundial.
Si bien ya los ingenios nacionales producen etanol a base de caña de azúcar, los esfuerzos se centrarán en la palma africana, indicó Rondón.
Sólo en la Costa Caribe hay identificadas 978 mil hectáreas aptas para el cultivo de palma africana, de las cuales sólo se utilizarán 200 mil, sostuvo Rondón. Insistió que esta área ya está despalada, de forma que la palma servirá para reforestarla.
Citando estudios del Centro Humboldt, asegura que en Colombia la reforestación de áreas con este cultivo representó una mejoría ambiental del 80 por ciento en la biodiversidad.
Al hacer cálculos, según Rondón, sólo el cultivo de 100 mil hectáreas de palma podría generar el equivalente al consumo de diesel del año 2005, que fue de 1.3 millones barriles.
El producto de las restantes 100 mil hectáreas se puede exportar. En el caso de Estados Unidos existe un incentivo de un dólar por galón de biodiesel, de forma que 200 hectáreas de palma africana sembradas y en producción de biodiesel, podrían significar, entre ingresos y sustitución de importaciones, para el país en términos generales 700 millones de dólares.
Pero para avanzar en este proyecto, además de un marco jurídico, todavía hace falta hacer estudios de fondo. Entre ellos hay que definir bien la situación de la propiedad en las zonas propuestas ya “que no sabemos si hay conflictos o si todo está en orden”, admitió Rondón.