El cardenal brasileño Claudio Hummes, que este domingo viajó a Roma para asumir como prefecto de la Congregación para el Clero, admitió la posibilidad de que la Iglesia católica, confrontada a una crisis de vocaciones, llegue a ordenar algún día a hombres casados.
“Aunque los célibes formen parte de la historia y la cultura católicas, la Iglesia podrá reflexionar sobre esa cuestión, pues el celibato no es un dogma, sino una norma disciplinaria”, dijo el religioso, en declaraciones publicadas el sábado por el diario O Estado de Sao Paulo.
Un cambio de ese tipo no se haría de la noche a la mañana, y la Iglesia podría en un primer momento “discutir si (el celibato) es un tema a rediscutir”, afirmó el cardenal, que dejó sus funciones de Arzobispo de Sao Paulo para ir a trabajar junto al Papa Benedicto XVI.
Hummes, de 72 años, señaló que la Iglesia enfrenta el desafío de la disminución de sacerdotes en Europa, aunque registre un aumento de vocaciones en otras partes del mundo.
El celibato fue adoptado por la Iglesia en el segundo Concilio de Letrán, en el siglo XII, y es válido para los curas de rito latino pero no para los fieles al Papa de rito armenio o ucraniano ni para pastores luteranos convertidos al catolicismo.
En el Vaticano, Hummes deberá ocuparse de la promoción de la enseñanza católica, de la formación y distribución geográfica de los sacerdotes y del pago de sus salarios, de su asistencia médica y sus pensiones, así como de los escándalos sexuales en el clero diocesano.
Sobre este último punto, afirmó que se trata de un asunto que causa “gran preocupación” a la Iglesia, aunque sería “injusto e hipócrita generalizar los escándalos de pedofilia, pues más del 99 por ciento de los padres no tienen nada que ver con eso”.