La presidenta de la Comisión de Defensa y Gobernación de la Asamblea Nacional, Delia Arellano, catalogó como contradictoria a la máxima dirigencia del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), por oponerse a la destrucción de 651 misiles tierra aire Sam-7, a pesar de que Daniel Ortega propuso en Honduras un desarme en Centroamérica.
Arellano dijo que la bancada sandinista se opone a votar a favor de la destrucción de los SAM-7 por cuestiones de “corazón”, debido a que esos misiles los facilitó la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), principal soporte del gobierno de Ortega en la turbulenta década de los ochenta.
Sin presiones externas
Mientras, el diputado sandinista José Figueroa justificó la falta de respaldo a la destrucción de los misiles aduciendo que las iniciativas presentadas hasta ahora en el plenario no respetan los procedimientos establecidos.
“Nosotros reiteramos que siempre y cuando se respete la ley, que no sea producto de presiones externas y que sea apegado al procedimiento de ley que establece la Ley 510 de armas, municiones y explosivos, todo aquí en la Asamblea se puede resolver”, señaló Figueroa.
Las fuerzas armadas tienen en reserva 1,051 Sam-7, de los cuales se pretenden destruir 651. El jefe del Ejército de Nicaragua, Omar Halleslevens, ha dicho que con cuatrocientos Sam-7 puede defenderse el espacio aéreo de la nación.
Retórica
La diputada Arellano demandó a la bancada sandinista que la retórica de Ortega sea acompañada por acciones concretas, como respaldar la destrucción de Sam-7.
“Que los ejércitos y armamentos de distintos países se reduzcan, y que toda esa reducción gradual, en el marco del balance razonable de fuerza, tanto de los armamentos como del personal de las fuerzas armadas de Centroamérica, toda esa reducción que significa una economía de recursos para cada país, que pueda invertirse en reducción de pobreza”, explicó Figueroa la propuesta para Ortega.
El ex ministro de Defensa de Nicaragua, José Adán Guerra, precisó el año pasado que el resguardo de los Sam-7 cuesta medio millón de dólares al año. Arellano calificó como “inservible” ese armamento.