El gran muftí de Estambul, Mustafá Cagrici, explica a Benedicto XVI detalles del interior de la magnífica Mezquita Azul, construida a principios del siglo XVII por el sultán Ahmet I. ( LA PRENSA/AP)

Simbólico gesto del Papa

En dirección a La Meca, el Pontífice medita en la principal mezquita turca [doap_box title=»Libertad religiosa» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El respeto de la libertad religiosa debe ser un criterio para la entrada en la Unión Europea (UE), recalcaron el Papa Benedicto XVI y el patriarca ecuménico ortodoxo Bartolomé I, en una declaración conjunta hecha pública el […]

  • En dirección a La Meca, el Pontífice medita en la principal mezquita turca
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El respeto de la libertad religiosa debe ser un criterio para la entrada en la Unión Europea (UE), recalcaron el Papa Benedicto XVI y el patriarca ecuménico ortodoxo Bartolomé I, en una declaración conjunta hecha pública el jueves en Estambul.

La Unión Europea también debe velar por el respeto de las minorías religiosas en sus estados miembros, estima esta declaración, en una crítica velada a Turquía, país laico con un 99 por ciento de musulmanes que mantiene negociaciones de adhesión al bloque.

Los cristianos de Turquía, en particular los ortodoxos, sometidos a restricciones en su libertad de acción, son favorables a la adhesión, con la esperanza de que contribuya a mejorar su situación. (AFP)

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Orientado hacia La Meca, el Papa Benedicto XVI permaneció unos instantes en una actitud de meditación en la bella Mezquita Azul de Estambul —la más importante de Turquía—, en un gesto excepcional casi tres meses después de que el mundo musulmán se sintiese ofendido por un discurso académico que aludió al islam.

Benedicto XVI generó un gran revuelo en el mundo musulmán en septiembre al mencionar en una disertación teológica citas que relacionaban islam y violencia. En un diálogo entre un emperador bizantino del siglo XIV y un erudito persa, citado por Joseph Ratzinger, se decía que el islam y el profeta Mahoma habían hecho sólo “cosas malas e inhumanas” como “esparcir la fe que predicaba con la espada”. El Vaticano matizó después esas palabras, diciendo que no expresaban la opinión personal de Benedicto XVI y éste además se lamentó.

El sumo pontífice tuvo el gesto en la Mezquita Azul tras aceptar una sugerencia del gran muftí de Estambul, Mustafá Cagrici, quien hizo de guía durante su visita histórica a esta mezquita, la segunda de un Papa después de la que hizo Juan Pablo II en la de los Omeyas de Damasco en 2001.

¿Meditó u oró?

El portavoz del Papa, Federico Lombardi, se apresuró a decir a los periodistas que Benedicto XVI en realidad no había rezado, sino que era “una meditación”.

Después de que el muftí le explicase someramente en qué consiste el rezo musulmán le dijo: “Girémonos hacia el Qiblah”, la dirección de La Meca, hacia la que se tienen que orientar todos los musulmanes para recitar sus cinco oraciones diarias. El Papa condescendió, según imágenes de la televisión turca. Para ésta, la cosa era clara: “el Papa rezó”.

El momento

Los dos hombres, vestidos de blanco, el uno al lado del otro, permanecieron inmóviles durante aproximadamente dos minutos, con sus manos cruzadas sobre sus vientres en una actitud de rezo clásica musulmana conocida como “la postura de la tranquilidad”.

El Papa permaneció con sus ojos cerrados alrededor de un minuto, pero no repitió el gesto de Cagrici cuando éste se pasó las palmas de las manos por la cara para dar por terminado el rezo. Acto seguido, el sumo pontífice prosiguió su recorrido por el imponente edificio de principios del siglo XVII, y se intercambiaron regalos.

Intercambian regalos

El muftí ofreció al Papa un versículo caligrafiado que representa a una paloma, símbolo de la paz, en el que se lee: “En nombre de Alá el misericordioso”. Y el Sumo Pontífice le obsequió con una reproducción de un mosaico que representa a palomas. “Una feliz señal del destino”, comentó el muftí.

“Este marco aspira a ser un mensaje de fraternidad, un recuerdo de esta visita que seguramente nunca olvidaré”, dijo el Papa.

“Esta visita nos ayudará a encontrar juntos los medios y los caminos hacia la paz para el bien de humanidad”, añadió.

El Santo Padre expresó en todo momento mucho interés por las explicaciones del muftí y pareció muy sorprendido de que el edificio tenga capacidad para albergar a hasta 8,000 fieles durante las oraciones del viernes y en el mes de ayuno sagrado del Ramadán.

Tras asistir el jueves a una liturgia ortodoxa en Estambul, Benedicto XVI insistió en la importancia de “los valores cristianos de Europa”, dos días después de haber apoyado la candidatura turca a la adhesión a la Unión Europea.

El Papa y el patriarca ecuménico ortodoxo Bartolomé I firmaron asimismo una declaración conjunta en la que sellan su compromiso de diálogo y piden a sus respectivos fieles que aúnen esfuerzos para preservar “las raíces, las tradiciones y los valores cristianos”, manteniendo la puerta abierta “a otras religiones”.

Dejaron, sin embargo, la resolución de las discrepancias teológicas de sus Iglesias en manos de los expertos, para centrarse en el aspecto religioso de Europa.

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