Por un liderazgo efectivo

Stephen Covey dio una conferencia de liderazgo enfocada en cómo pasar de la efectividad a la grandeza. La charla fue profundamente reflexiva y por eso quisiera retomar algunos puntos. Según Covey, uno guía su vida de acuerdo con sus prioridades. El desarrollo del cerebro y de las potencialidades del ser humano son una especie de […]

Stephen Covey dio una conferencia de liderazgo enfocada en cómo pasar de la efectividad a la grandeza. La charla fue profundamente reflexiva y por eso quisiera retomar algunos puntos.

Según Covey, uno guía su vida de acuerdo con sus prioridades. El desarrollo del cerebro y de las potencialidades del ser humano son una especie de finca, ya que en ésta el crecimiento de nuestras capacidades dependerá en gran medida de los cuidados básicos como: regar nuestra mente con el agua diaria de nuevos conocimientos, ejerciendo un control adecuado de las plagas de la mediocridad para convertirnos en seres con necesidades satisfechas.

Vivir, amar, aprender y dejar un legado forman parte de las necesidades de la persona para desarrollar un significado de integridad que va más allá del control, sobresaliendo la libertad de pensamiento, autonomía y creatividad del trabajador, de manera que podamos tener metas claras y desarrollar un compromiso real.

Asumir los compromisos laborales significa no sólo tener clara la meta, es también conectarnos emocionalmente al problema y encontrar la solución, sin distraernos por cosas urgentes, que nos hagan dejar a un lado lo que verdaderamente importa.

El común denominador de los empleados pierde la perspectiva de lo que verdaderamente es importante por abocarnos a los procedimientos del día a día.

Eras históricas y sus modelos: para Stephen cada era tiene su propio principio de sabiduría. En la etapa industrial (donde muchos nos hemos quedado) sobresalen conductas organizacionales, tales como el no tener una responsabilidad clara, liderazgos concentrados en los jefes; con poca facultad para la toma de decisiones por parte del personal.

En esta era industrial el personal es considerado un gasto y las motivaciones están ligadas íntimamente al premio o al castigo, es decir al palo o a la zanahoria como menciona Covey.

En la era actual, la de la información, las cosas deberían concebirse y funcionar de forma diferente. El empleado está en sintonía con sus metas y logros, sabe además trabajar en equipo de acuerdo con los objetivos de la organización y no sólo de su área.

Está consciente que el liderazgo es también una capacidad de influir positivamente en su entorno y está convencido que él es una inversión y no un gasto.

El trabajador de la era de la información se evalúa a sí mismo, usando sus conocimientos, juicios equilibrados y por supuesto, su creatividad para resolver problemas y llevar a cabo sus funciones.

El liderazgo verdadero es hacer que el otro vea lo que hace bien, que sea reconocido y estimulado para que siga desarrollando sus capacidades y potencialidades.

El cáncer y la medicina: el mal más común en todo lugar de trabajo es el quejarse, compararse con aquellos que reciben lo que no nos han dado a nosotros, por último, competir deslealmente. Estos síntomas se ven reflejados en negativos hábitos organizacionales donde no hay un pensamiento interdependiente, horizontal, que refleje empatía entre todos los miembros de la organización.

La solución: “Trabajar con disciplina porque es ahí donde nace la verdadera libertad.

“Reconocer el trabajo en equipo.

“Escuchar es el mejor instrumento de comunicación para lograr unidad y sinergia dentro de la organización.

“Ser creativos para la resolución de conflictos y problemas.

“Anticipar lo que el cliente necesita y espera de nuestro servicio”.

La varita mágica: la comunicación franca y sincera implica dar el espacio al otro para que exprese lo que quiere, desea y aspira. Para encontrar la solución debemos despojarnos de nuestra posición. La única manera de lograr empatía con los demás es viendo las cosas desde su lado, actuando con apertura y humildad.

Cuando intentamos dejar de ser jueces y dejamos de justificarnos nuestra posición, la comunicación nos permite construir relaciones saludables de entendimiento que nos permitan un ganar-ganar.

¿Cómo lograr realización personal?

Los seres humanos somos el producto de lo que elegimos y aunque muchas veces los resultados no sean reconocidos por los demás, lo importante es lo que queda en nuestra conciencia.

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