- La política comercial exterior de Nicaragua ha estado enfocada, desde el retorno de la democracia en 1990, a fortalecer las relaciones con el Norte, el Centro y el Caribe de Latinoamérica y más recientemente con Asia. El gobierno recién electo dice que empezará a mirar al Sur. ¿Será una decisión acertada?
RICARDO GUERRERO NICARAGUA
[/doap_box]
-
Ver Infografia > Miami, EE.UU./Río de Janeiro, Brasil
Cinco semanas antes de las elecciones generales del pasado 5 de noviembre, una delegación de más de 17 empresarios nicaragüenses arribó a Miami, Estados Unidos, uno de los principales mercados para las exportaciones nicas, en busca de compradores con la expectativa de firmar contratos anuales por unos cuatro millones de dólares.
La primera sorpresa para ellos fue recibir órdenes de compra por 18 millones de dólares, 14 millones más de lo previsto y, la segunda, que una semana después de haber regresado a Nicaragua, a mediados de octubre, les llegaron nuevos pedidos y la cifra global de negocios alcanzó los 22 millones de dólares.
En cambio, para los empresarios en Miami, algunos de ellos nicaragüenses, lo inesperado ocurrió el domingo 5 de noviembre, el día de las elecciones, cuando el entonces candidato del Frente Sandinista (FSLN), Daniel Ortega, logró más votos que los otros cuatro contendientes y reavivó el miedo al retorno de un régimen enemigo de la empresa privada y de los acuerdos comerciales con Estados Unidos.
En 1979, cuando los sandinistas llegan al poder las exportaciones nacionales sumaban 646 millones de dólares, pero al entregar el poder en 1990 a la ahora ex presidenta Violeta Barrios de Chamorro, la cifra cayó hasta los 330.5 millones de dólares, según cifras del Banco Central de Nicaragua (BCN).
Casi 16 años después del retorno a la democracia al país, las exportaciones nicas, sin incluir las zonas francas, se encaminan a cerrar el 2006 en más de 1,000 millones de dólares. Durante los primeros diez meses del año la cifra ya llega a 901.5 millones de dólares.
Esto, se debe en parte, según Iván Saballos, director ejecutivo del Centro de Promoción de Exportaciones (Nicaexpor), al aprovechamiento de mercados, en especial el de Estados Unidos, con el que está vigente desde abril un tratado de libre comercio que también incluye a Centroamérica (DR-Cafta).
El nuevo gobierno sandinista, que asumirá el 10 de enero próximo, ha prometido que, sin dejar de mirar a los mercados del Norte, volteará su vista hacia el Sur, específicamente a mercados como Venezuela, Bolivia, e incluso Cuba en el Caribe, que integran la llamada Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).
¿Qué tan viable sería para Nicaragua un cambio, en ese sentido, en su política comercial exterior? Aquí algunas respuestas.
En la balanza exportadora de Nicaragua Suramérica se ubica en el cuarto lugar, después de Centro y Norteamérica y Europa. En ese sentido, sólo queda por encima de Asia.
¿ALBA SOSTENIBLE y viable?
Luis Alberto Zuleta, economista de la Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia, y consultor de entidades internacionales como el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y las Naciones Unidas, es claro al aconsejar a Nicaragua: seguir fortaleciendo su relación en el marco del DR-Cafta.
“No conozco ese ALBA… ¿lo llaman así?… soy vecino de Venezuela y no sabía que se llamaba ALBA”, respondió en un primer momento, entre risas, al ser consultado por LA PRENSA durante su participación la semana pasada en la 40ª Reunión Anual de la Federación Latinoamérica de Bancos (Felaban), en Río de Janeiro, Brasil.
Ya en serio responde: “Yo lo que veo ahora en este proyecto (el ALBA) son fricciones vigentes”.
“Lo que hay son mayores ingresos petroleros en un país (Venezuela) mientras los precios se mantengan altos, que están siendo transferidos, en parte a otros países, apoyo a Bolivia y Argentina”, sostiene.
Zuleta duda que este tipo de relación “sea sostenible en el tiempo, porque depende de una bonanza petrolera”.
“Sobre si esto producirá a mediano y largo plazo resultados en políticas internas, de desarrollo y de crecimiento económico, no lo tengo claro”, añade.
Zuleta reitera que Nicaragua, ahora que está dentro del DR-Cafta, que integra una zona con un intercambio comercial anual de 32,000 millones de dólares, debe seguir aprovechando las ventajas comerciales del mismo.
“Si uno entra en un proceso de negociación como esto y da marcha atrás, le da una imagen terrible al resto del mundo, de que no es un país serio, que no mantiene las reglas acordadas con los otros países”, argumenta.
Por ello, dice que Ortega no debería, a como hasta ahora lo ha prometido, no dar marcha atrás en el DR-Cafta, porque de hacerlo “le da mala imagen al país frente a los inversionistas y los otros países, y le produciría efectos negativos en el comercio”.
RECIBE PAÍS CON BUENAS CUENTAS
Petronio López, un nicaragüense que hace negocios de bienes raíces en Miami, considera poco probable que los inversionistas salgan en estampida de Nicaragua, como sucedió en 1979 cuando la guerrilla del FSLN derrocó al gobierno de Anastasio Somoza Debayle, porque ahora hay mucho dinero en juego y más personas o empresas tienen qué perder.
Supone sí que habrá un período de prudencia, en que algunas actividades económicas andarán a paso lento y otras esperarán a ver qué hace el nuevo gobierno, a partir del 10 de enero próximo, cuando Ortega retome las riendas de un país que dejó en la bancarrota económica en 1990 y ahora encuentra con más de 840 millones de dólares en reservas y exportaciones un crecimiento de más del 21 por ciento.
“En este momento, creo, nadie te compra una casa”, afirma López. “Aunque, no es lo mismo un presidente que tomó el poder por las armas (1979) que un candidato que gana, después de perder tres elecciones, con una minoría de votos”.
Wilder Savany, quien hace negocios con la compañía Marriot, es uno de los empresarios nicaragüenses en Miami que atendió a la delegación que llegó de Nicaragua antes de las elecciones y abriga la esperanza de que el nuevo gobierno sandinista sea comedido en los asuntos económicos.
Recuerda que uno de los productores que visitó Miami regresó a Managua con un pedido de 20 mil libras de queso. “La producción no se puede detener, hay gente que está comprometida y parte de ellos son pequeños empresarios”, señala.
Róger Caldera Guillén, agente de seguros por más de 25 años en Miami, se inclina por mantener y mejorar el comercio entre los empresarios de Nicaragua y los de Estados Unidos.
“Si las relaciones económicas se cortan, no será por nosotros (nicas en EE.UU.) sino por él (Daniel Ortega)”, afirmó Caldera, quien en lo personal tomará sus precauciones: “Ya no voy a llegar a Nicaragua con la frecuencia que llegaba antes”.
La Cámara de Comercio Nicaragüense Americana (NACC), con sede en Miami, estima que en el sur del Estado de Florida unas 14 mil empresas de inmigrantes nicaragüenses han tenido ingresos de 2,800 millones de dólares por año.
También han generado un promedio de 14 mil empleos y los pronósticos indican que en el año 2010 los ingresos de los negocios nicas en el sur de la Florida llegarían a 4,100 millones de dólares anuales.
MERCADOS INCOMPATIBLES
A los tres empresarios les preocupa que Ortega, una vez en el gobierno, le ponga trabas al DR-Cafta y dé preferencia al comercio con Venezuela y los países que respaldan al presidente Hugo Chávez en el ALBA.
“Sería el error más grande, que Nicaragua abandone el DR-Cafta”, dice Petronio López. “No podés estar afiliado a dos mercados al mismo tiempo, es totalmente incompatible y hay un conflicto de intereses… El Cafta representa el mayor mercado del mundo y tenés el ALBA que representa a cuatro países del tercer mundo, quebrados…”
López también trabajó con la comisión empresarial de Nicaragua que visitó Miami y recuerda que éstos recibieron “bastantes contratos de una cadena de Texas” para suplir productos lácteos, al punto de que él duda que haya suficiente capacidad industrial en el país centroamericano para satisfacer esa demanda.
“Si el producto nica tiene aceptación entre la comunidad latina de Texas y en Miami, lo más probable es que a esa gente le lleguen órdenes por un montón de plata y, bueno, eso es parte del juego y van a tener que crear nueva tecnología en Nicaragua”, afirma.
Lo que menos quieren estos empresarios nicas en Miami es que se rompan las relaciones económicas entre Florida y Nicaragua. “Sería triste porque es el pueblo el que va a sufrir, no son ellos (los líderes sandinistas), es el pueblo el que va a sufrir”, advierte Róger Caldera.
“Ellos (los sandinistas) tienen que ser diferentes si quieren salir adelante”, opina.