El presidente indígena Evo Morales proclama que quiere “refundar Bolivia”, pero los opositores le acusan de quererlo hacer imponiendo, no negociando. ( LA PRENSA/AFP/Aizar Raldés)

Opositores rompen con Evo Morales

Seis de los nueve gobernadores de Bolivia señalan “prepotencia” del Gobierno y de querer imponer nueva Constitución unilateralmente [doap_box title=»¿Impugnaciones?» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Las fuerzas opositoras en la Asamblea Constituyente de Bolivia estudian recurrir a la justicia, abandonar el foro o instalar uno paralelo para rechazar la decisión del oficialismo de imponer una fórmula de voto […]

  • Seis de los nueve gobernadores de Bolivia señalan “prepotencia” del Gobierno y de querer imponer nueva Constitución unilateralmente
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Las fuerzas opositoras en la Asamblea Constituyente de Bolivia estudian recurrir a la justicia, abandonar el foro o instalar uno paralelo para rechazar la decisión del oficialismo de imponer una fórmula de voto que desconoce la legalidad vigente.

El portavoz de los constituyentes de la fuerza opositora Poder Democrático y Social (Podemos), José Antonio Aruquipa, dijo ayer a EFE que el lunes o martes se reunirán los 60 constituyentes, el grupo parlamentario y el jefe del partido, Jorge Quiroga, para “determinar las acciones de hecho” que asumirán.

El quid del asunto

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El Movimiento Al Socialismo (MAS) del presidente Evo Morales, que tiene 137 de los 255 escaños en la Constituyente, impuso el viernes pasado la fórmula de votación de artículos por mayoría absoluta (128 votos) en lugar de los dos tercios (170) exigidos en la Constitución actual y que demanda la oposición . La decisión implica que casi todos los artículos de la Carta Magna, salvo algunos controvertidos, serán refrendados por mayoría absoluta, y someter sólo a los dos tercios el texto final.

Seis de los nueve prefectos (gobernadores) del país rompieron relaciones con el presidente Evo Morales al que acusaron de “prepotencia política” en medio de un clima de crecientes tensiones sociales y políticas.

Bolivia cuenta con nueve prefecturas (gobernaciones) y sus titulares fueron elegidos por voto ciudadano, por primera vez, en las elecciones de diciembre. Anteriormente eran designados por los presidentes. Seis de los prefectos son adversarios de Morales y los otros tres son afines al mandatario.

Los prefectos de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija, La Paz y Cochabamba acordaron además no concurrir a ninguna convocatoria de Morales “en tanto el Gobierno no modifique su conducta de vulneración de la ley y de desestabilización institucional”, señala un comunicado conjunto publicado el domingo en la prensa.

La resolución emergió de una reunión que esos prefectos realizaron el sábado en Trinidad, al noreste de La Paz.

“El país observa con preocupación la conducta del Gobierno que lleva el sello de la prepotencia política, la burla de las leyes y un profundo sentido antidemocrático”, indica.

Los prefectos también se quejan de un “acoso político” promovido por el Gobierno en su contra con el supuesto propósito de destituirlos, ante lo cual convocaron a un encuentro nacional para defender la legalidad, la democracia y la unidad del país.

La gota que rebasó el vaso fue un proyecto de ley promovido por el Gobierno que facultaría al Congreso y el Presidente de la República a destituir a los prefectos por mal desempeño de funciones.

En su resolución, los prefectos también rechazan el reglamento de debates que le otorga a la mayoría oficialista el control de la Asamblea Constituyente y la posibilidad de dirigir las reformas constitucionales, las que serán aprobadas por mayoría en contra de los opositores que reclamaban dos tercios de voto para cada enmienda.

Un grupo de asambleístas y legisladores continuaba en huelga de hambre el domingo en rechazo al reglamento aprobado con el voto de la mayoría oficialista.

“Es el momento de poner un freno al Gobierno, de lo contrario en poco tiempo podremos vernos enfrentados con un gobierno totalitario”, dijo el domingo el empresario y asambleísta Samuel Doria Medina, declarado en huelga de hambre.

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