- Guitarrista de la banda roquera dijo que nunca habían tenido problemas en otros países
La noche del sábado aconteció el mejor concierto de la historia para muchos de los roqueros nicaragüenses; para otros fue una pesadilla, pues las balas, golpes y ebrios no faltaron en la presentación de Ángeles del Infierno.
“Llevo 16 años escuchando esta música y todo ese tiempo he esperado este concierto. Este es uno de mis sueños hechos realidad, ver a los Ángeles del Infierno en vivo”, expresó emocionada Amanda Obando, de 28 años.
Al igual que Amanda fueron muchos los jóvenes y adultos que afirmaron que el concierto del sábado era el mejor concierto que se había hecho en Nicaragua.
Y es que aunque Ángeles del Infierno es una banda roquera que tuvo mayor auge en décadas pasadas, los amantes del heavy metal lo consideran como ícono de ese género musical.
“Este concierto lo he esperado desde hace mucho tiempo. Hasta tuve que portarme bien y obtener buenas calificaciones para obtener financiamiento de mis padres” , dijo Donald Aguilar, de 20 años.
Los actos de violencia que ocurrieron en las afueras del local del concierto, contiguo al edificio BAC, no eran del conocimiento de los roqueros. Según comentó Robert Álvarez, guitarrista de la banda, ellos se enteraron hasta que lo leyeron en LA PRENSA de ayer.
Según explicó Álvarez, eso se debió a las fuertes luces que tenían de frente mientras cantaban, las que les impedían ver más allá de escasos metros de distancia de la tarima.
“Lo que pasa es que eso es muy ajeno a nosotros… Qué pena (por los disturbios), pero adentro todo estuvo muy bonito, la gente se divirtió”, dijo vía telefónica.
INCONFORMES
Las bandas teloneras del concierto de Ángeles del Infierno fueron Arcano y Agüizotes, dos bandas de rock nacionales, compuestas por jóvenes que en algunos casos no superan los 20 años.
Según se quejó Karla Matus, vocalista de Agüizotes, por la presentación de su grupo no recibieron ningún tipo de pago, cuando ellos cobran normalmente 170 dólares. Eso se debió a que los organizadores, al momento de pedir sus servicios, dijeron que Arcano no les cobraría, y por ello no les podían pagar. Por su parte Carlos Orozco, guitarrista de Arcano, dijo que por “un favor que le debía uno de los organizadores” le pagaron a la banda 200 dólares por los 25 minutos que tocaron.