- Tras las crisis bancarias que azotaron a varios países de Latinoamérica, a inicios de la presente década, entre ellos Nicaragua, Argentina y República Dominicana para mencionar algunos, el sector bancario del subcontinente está decidido a seguir creciendo, tal como lo ha venido haciendo desde entonces
El sector bancario de Latinoamérica apuesta a aprovechar, al máximo, la “primavera económica” que, a juicio de economistas y especialistas en temas financieros, vive la región y el mundo en general.
El crecimiento de la economía latinoamericana, es decir el valor de la producción nacional que se ha elevado anualmente en promedio arriba del 4 por ciento, la reducción de las deudas externas de varios países entre ellos Brasil y Argentina por pagos anticipados a sus acreedores, y la de Nicaragua por las condonaciones de las que ha sido merecedora; sumado a una mayor demanda de materias primas de países de Asia, como China e India, son algunas de las oportunidades que ayudarán al sector bancario a seguir creciendo.
En ello coincidieron desde economistas hasta banqueros, analistas de riesgo e incluso el mismo Canciller de Brasil, Celso Amorim, quien abogó por una mayor integración de Latinoamérica, incluida Centroamérica, durante la reciente 40ª. Reunión Anual de la Federación Latinoamericana de Bancos (FELABAN), realizada la semana pasada en Río de Janeiro, Brasil. Esto, según Amorim, para estimular el comercio y, con ello, el desarrollo de las transacciones bancarias.
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RÍO DE JANEIRO, BRASIL
No obstante, a la vista saltan retos y desafíos para el sector bancario, y para la región en general, admite el presidente de FELABAN, Fernando Pozo.
“La agenda está marcada. Tenemos que profundizar y poner un poco más de orden en lo que estamos haciendo: extender los servicios financieros a más personas, es decir aumentar la bancarización; avanzar en nuestra participación en el envío de las remesas familiares y también fomentar el microcrédito para las pequeñas empresas (Pyme)”, promete Pozo, de nacionalidad ecuatoriana.
CON CANCHA de sobra
Sólo 110 millones de latinoamericanos, es decir el 20 por ciento de la población total del subcontinente, tiene acceso a servicios financieros bancarizados, según un estudio presentado en el marco de la 40ª Reunión Anual de FELABAN.
Nora D’Alessio, vicepresidenta de la firma D’Alessio IROL e Iroamericas, asegura que el 80 por ciento de los latinoamericanos está “fuera de la bancarización”, es decir de tener operaciones en una entidad financiera regulada por las autoridades respectivas.
Pozo ejemplificó que una de las formas de aumentar la participación de los bancos en el negocio de las remesas familiares, es formando alianzas entre bancos del país emisor y del país receptor.
“Hay que buscar esquemas en los cuales se envíen las remesas de una manera mucho más sana, y se puedan introducir de una manera más sana a la economía”, reconoce.
Al respecto, señala que durante una reciente convención en Madrid y Barcelona, en España, donde la comunidad ecuatoriana es una de las de mayor presencia, bancos de España y Ecuador “armaron un proceso para financiar la construcción de viviendas en Ecuador a través del envío de remesas”.
Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en el 2005 llegaron a Latinoamérica y el Caribe más de 54,000 millones de dólares en remesas de todo el mundo, y anticipa que para el año 2006 se alcanzarán los 60,000 millones.
En Nicaragua se espera, según el Banco Central de Nicaragua (BCN), que la cifra supere este año los 700 millones de dólares, en contraste con los 600 millones del año pasado.
Pozo reiteró que además el sector bancario debe mejorar las condiciones de acceso al crédito para las pequeñas empresas (Pyme).
“Hay que tratar de bajar los costos del microcrédito. Por estudios que se han hecho en India, una de las mejores formas de ayudar a meterse al microcrédito, y para eso se requiere una metodología especial, es ir a visitar al cliente, para ver quiénes son sus proveedores, cómo compran su materia prima y hacerles su contabilidad. Es la agenda en las que vamos a profundizar”, subraya Pozo.
MÁS ESTABILIDAD
Amaya Ronzón Fernández, economista y matemática egresada de la Universidad de Essex, del Reino Unido, dice que la estabilidad de la economía de Latinoamérica ha contribuido, en parte, al crecimiento del sector bancario.
La inflación regional, es decir el alza generalizada de los precios, pasó de un promedio de 329.3 por ciento entre 1990 y 1994, a 9.5 por ciento en el período 2003-2005.
Nicaragua, según sus cifras, pasó de tener una inflación promedio de 2,096 por ciento entre 1990 y 1994, a 7.7 por ciento entre el 2003 y el 2005.