Mi súper ex novia

Uma Thurman se merece dos perros calientes por encarnar a la súper heroína Chica-G. No importa que me corten en dos con una sierra eléctrica, jamás les diré la verdadera identidad de la nueva heroína que surca los aires guardando la seguridad de los terrícolas… Y les juro que no podrán descubrirlo porque se oculta […]

Uma Thurman se merece dos perros calientes por encarnar a la súper heroína Chica-G.

No importa que me corten en dos con una sierra eléctrica, jamás les diré la verdadera identidad de la nueva heroína que surca los aires guardando la seguridad de los terrícolas… Y les juro que no podrán descubrirlo porque se oculta en anteojos, peluca y trajes, un disfraz tan efectivo como cuando el Elefagente Secreto se escondía detrás de las palmeras.

Lo que sí estoy autorizado a develar es que esta Chica-G es más loca que una cabra, obsesiva como un niño de tres años, celosa al borde del asesinato y tan rencorosa que si la traicionás, es capaz de ponerte en tu cama un tiburón… vivo.

Así que ya saben. La Chica-G es la nueva súper héroe. Neurótica, perezosa a la hora de resolver las amenazas, un poco torpe y, además, vive al estilo Manhattan.

A primera vista, la historia parece bastante original porque nunca hemos visto a nuestro súper héroe comportarse igual que nosotros, que no tenemos ningún súper poder más que el de decir “sí señor”.

Hasta la aparición de Matt, el galán, va bien; pero después entra en confusos episodios y enredos innecesarios que devalúan el intento de darnos una opción para disfrutar.

Sobre la actuación de Anna Faris, a quien hemos visto en Scary Movie, no pasa de darnos esa aburrida expresión a que nos tiene acostumbrados en esos mediocres trabajos. La película termina de hundirse cuando el director decide que habrá dos súper chicas que comienzan un súper pleito por tener el súper amor de Matt. Esto trastorna el final dejándonos súper aburridos porque ya sabemos cómo terminará la súper rivalidad.

Lo bueno es que esta Chica-G nos podría ayudar a que hable con los dueños de las salas de cine para que no tengan bajo llave las salidas de emergencias. ¿Se imaginan qué horror tratar de salir durante un terremoto, un incendio o una locura colectiva con las puertas de emergencia cerradas? Ni la Chica -G podría salvarnos.

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