- La Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) se propone, en el futuro, cubrir a más personas
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Río de Janeiro, Brasil
Sólo 110 millones de latinoamericanos, es decir el 20 por ciento de la población total del subcontinente, tiene acceso a servicios financieros bancarizados, según un estudio presentado en el marco de la 40ª Reunión Anual de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban).
En ese sentido, el sector bancario aseguró que discutirá cómo incrementar el acceso a estos servicios de “segmentos importantes de la población de Latinoamérica” para mejorar y elevar tales cifras.
La reunión anual de Felaban, que reúne a más de 1,300 representantes de 49 países, admitió que “es muy bajo” el nivel de la población latinoamericana que tiene acceso a los servicios financieros.
Nora D´Alessio, vicepresidenta de la firma D´Alessio IROL e Iroamericas, aseguró que el 80 por ciento de los latinoamericanos está “fuera de la bancarización”, es decir de tener operaciones en una entidad financiera regulada por las autoridades respectivas.
Pero dijo que el sector tiene cancha para crecer si, entre otros, mejora sus servicios, ofrece nuevos productos y fomenta el microcrédito.
Entre tanto, el Comité Latinoamericano de Asuntos Financieros (CLAAF), dijo entender “que existen aspectos alarmantes, como el alto porcentaje de la población que no utiliza los servicios bancarios para hacer más eficientes sus transacciones e invertir sus ahorros”.
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Datos recientes, añade el CLAAF según los resultados de un estudio que realizó, demuestran que en los países industrializados el 90 por ciento de las familias usa el sistema financiero para tales fines.
Mientras tanto, en el área urbana de Brasil y en la ciudad de Bogotá, en Colombia, baja al 40 por ciento.
La situación “es más dramática” en la Ciudad de México, donde los datos indican un índice de sólo el 25 por ciento.
Según la investigación, el acceso limitado a servicios financieros está asociado a las condiciones específicas presentes en los países latinoamericanos: historia de inestabilidad macroeconómica y alta volatilidad, que reducen la confianza en el sector financiero.
A ello se le suman “altos niveles de pobreza y extremo desequilibrio en la distribución de la renta”, lo que impide que “importantes sectores de la población tengan acceso al sistema financiero formal”.
Para Liliana Rojas, consultora del CLAAF, Chile es el país de Latinoamérica que más se aproxima a los índices de bancarización en los países industrializados.
Citó iniciativas chilenas que calificó como positivas, como el caso de los cajeros automáticos.
En Chile la provisión de servicios financieros mediante cajeros electrónicos “es bien mayor que la de las sucursales”, tendencia que según el CLAAF es similar a la presentada por los países industrializados.
En Chile también fueron hechos, “progresos importantes al mejorar la transparencia y los estándares de la información contable de las pequeñas y medianas empresas”.
Con esto se redujo los costos operativos de los bancos, y se facilitó la evaluación de crédito de riesgo.