El lema de que la carne es débil es repetido con frecuencia en las telenovelas
Un romance, affaire, resbalón, un desliz, una “cana al aire” o una simple aventura son diferentes palabras para designar un mismo hecho: la infidelidad. El ser víctima de una situación igual puede acabar con un matrimonio o con una familia, en ocasiones provocando un desequilibrio emocional muy difícil de superar.
Para hablar de la infidelidad hay que hablar antes que nada de aquello que la motiva y las causas que orillan hasta llegar a ese punto. En muchas ocasiones son fallos en la desatención de la pareja, quien a su vez al sentirse relegada en un segundo plano deja de tener detalles y cariños que poco a poco van formando un círculo vicioso en el que ya no se sabe quién comenzó. El único hecho real es que se ha producido un distanciamiento.
Hay muchas versiones de que el amor se acaba, que llega un momento en el que la pareja no tiene más que darse y comienzan a caer en una monotonía angustiosa. Hay quienes dicen que en el matrimonio llega un momento en que la unión se convierte en una cadena que nos amarra y sujeta a tener que pasar el resto de nuestros días con un cónyuge que ha dejado su encanto y se ha convertido en tedio.
¿Acaso porque la carne es débil? Esto no dejan de mostrarlo las novelas televisivas (culebrones) y en general en nuestra sociedad, donde siempre el tema es muy debatible, pero ¿quién engaña más? ¿Por qué se engaña? ¿Para qué? ¿Quién es realmente la víctima? ¿Qué hacer tras una infidelidad? Son preguntas sin una aparente respuesta, pero lo que debe quedar claro es que existen soluciones para salir del bache.
La infidelidad —en la mayoría de los casos— es la causante de rupturas, separaciones y divorcios. Es tan frecuente como dolorosa porque además de romper el corazón, ataca la autoestima, destruye la confianza y hace aflorar los sentimientos más negativos. Desde ambos lados de la pareja la infidelidad se ve diferente.
Hay encuestas que enuncian que muchos hombres que quieren a sus mujeres nunca rechazarían una oportunidad de sexo fuera del matrimonio. De hecho, el 56 por ciento de los hombres que han tenido experiencias sexuales extramatrimoniales aseguran que en sus matrimonios son completamente felices, cifra que contrasta con el escaso 34 por ciento de las mujeres.
Otras encuestas relatan que el 61 por ciento de las mujeres son infieles, lo que permite inducir que si es elevado el porcentaje de mujeres infieles es porque hay muchos hombres infieles. Visto así en una sociedad sumamente machista, de ser cierto el 61 por ciento de mujeres infieles, cifra que dará preocupaciones a la hora de pensar por parte de los “machos”.
Si debe quedar claro que la infidelidad es en sí un sentimiento relacionado con la posesión, que de consumarse hiere tanto porque acaba con el sentimiento de seguridad y confianza que se encuentra en una pareja. Todo lo que creías conocer de tu pareja empieza a esfumarse, finalmente se habrá echado toda una vida por la borda.