En su mayoría, las recetas que extienden los médicos están escritas con muy mala caligrafía. (LA PRENSA/REPRODUCCIÓN)

¡Alerta!

Peligro inminente para los pacientes Patricia Ochoa tiene 25 años y manchas en el rostro, el médico le recetó una crema dermatológica para combatirlas, pero al intentar adquirirla en la farmacia casi le venden algo que, lejos de eliminarle las manchas, hubiese tenido un efecto desconocido. “Fui a una farmacia a comprar una crema dermatológica […]

  • Peligro inminente para los pacientes

Patricia Ochoa tiene 25 años y manchas en el rostro, el médico le recetó una crema dermatológica para combatirlas, pero al intentar adquirirla en la farmacia casi le venden algo que, lejos de eliminarle las manchas, hubiese tenido un efecto desconocido.

“Fui a una farmacia a comprar una crema dermatológica y me habían despachado —según lo que la farmacéutica entendió en la receta médica— un líquido que es para limpiar lentes de contacto”, explicó Patricia.

La crema que le habían recetado se llama Clasifel. “En la siguiente farmacia que fui pudieron descifrar las letras de la receta médica y me la vendieron”, agrega. “De no ser así, no sabría qué fue lo que el doctor me recetó”, señaló.

Casos como el anterior ocurren porque la mayoría de los médicos elaboran las recetas de los pacientes con letra ilegible. Luego de la consulta médica, muchas personas salen con sus indicaciones escritas rumbo a la farmacia y no se interesan por cerciorarse qué es exactamente lo que les recetó el doctor. De allí pueden surgir cambios en el medicamento como el que le ocurrió a Patricia Ochoa.

¿QUÉ DICEN LOS MÉDICOS?

“Cuando estaba en la universidad tenía mejor letra”, dice el doctor Julio Zapata. “Ahora la he distorsionado completamente”, agrega. Este galeno labora en el Hospital Militar y según él, los médicos hacen la letra ilegible debido a la rapidez porque tienen que atender a muchos pacientes.

“En un turno de siete horas, atendemos a más de 40 pacientes cada uno, o sea que el tiempo que tenemos para cada paciente son 10 minutos”, se defiende.

Pero el problema lo sufren los que tienen que descifrar “esos códigos” en las farmacias. Doña Miriam Grijalba, de la Farmacia Mayra, ubicada en Ciudad Jardín, aunque asegura tener la experiencia de más de treinta años en esa labor, dice que muchas veces no entiende las indicaciones médicas. “A pesar de haber aprendido con el tiempo a leer la letra de los médicos, a veces me encuentro con letras ilegibles y en ese caso mejor les digo que vuelvan a preguntarle al doctor, porque eso es muy delicado”.

PIDEN AYUDA

Doña Miriam dijo que los pacientes le piden que les explique bien la dosificación que se tomarán del medicamento. “A veces los doctores de los dispensarios o centros de salud tienen menos cuidado al hacer sus recetas y el problema es que en las farmacias hay mucha gente joven que no tiene experiencia con los nombres de los medicamentos”. Ante esto, algunos galenos dicen haber optado por hacer sus recetas en máquina de escribir o en computadoras.

Volviendo al caso de Patricia, comentó que vio el producto que le estaban vendiendo en la primera farmacia, leyó en la cajita y se dio cuenta de que no era lo que se tenía que aplicar en la cara. “¿Y si no me hubiera cerciorado de que lo que me vendían no era lo que necesitaba para el rostro, como le puede pasar a muchos que no saben leer en este país?”, reflexiona ella.

La caligrafía confusa de los galenos, entonces, se puede tornar en un problema peligroso, por lo que es recomendable que cuando vaya al médico pregunte, y si es necesario haga sus propias anotaciones de los medicamentos que le están recetando y las dosis que debe tomar de cada uno de ellos.

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