Una indígena guatemalteca deposita flores en un monumento a las víctimas del deslave. (LA PRENSA/APF-Orlando Sierra.)

Homenaje a víctimas de deslave por Stan

Indígenas guatemaltecos t'zutuiles de Panabaj, departamento de Sololá, 150 km al oeste de la capital, rindieron homenaje en el Día de Todos los Santos a más de 2,000 muertos, que hace un año fueron sepultados por un deslave durante la tormenta Stan. La comunidad, que lucha por sobrevivir, y trata de evitar ser reubicada por […]

Indígenas guatemaltecos t'zutuiles de Panabaj, departamento de Sololá, 150 km al oeste de la capital, rindieron homenaje en el Día de Todos los Santos a más de 2,000 muertos, que hace un año fueron sepultados por un deslave durante la tormenta Stan.

La comunidad, que lucha por sobrevivir, y trata de evitar ser reubicada por el Gobierno, realizó actos religiosos, así como actividades musicales con marimba, grupos folclóricos del lugar y ventas de artesanías y comida típica.

“En Panabaj el Día de Todos los Santos se celebra así porque es cierto que la muerte de un familiar es triste, pero en la cosmovisión maya la muerte tiene un significado especial y queremos recordar a los familiares”, relató el secretario del Comité de Reconstrucción y Desarrollo, Nicolás Tzina.

La celebración se realizó en el albergue temporal creado por el gobierno del presidente Oscar Berger, a unos 600 metros donde se encuentra la zona devastada y declarada cementerio por los casi 200 cadáveres que aún están sepultados bajo toneladas de piedra y arena que bajaron de una ladera cerca de las faldas del volcán Tolimán.

ARREGLOS MULTICOLORES

Arreglos plásticos multicolores y hojas de pacaya, un fruto comestible, adornaban la entrada principal del albergue, mientras en el centro instalaron las ventas de trajes y comidas típicas en una improvisada galera hecha con mantas de nylon que trajeron de la cooperación internacional en los días aciagos.

Las actividades se realizaron bajo la música salida de las maderas del palo de hormigo de autóctonas marimbas que tocan artistas de Santiago Atitlán y San Pedro, municipios aledaños a Panabaj.

Entretanto, en el cementerio de Atitlán, al que pertenece Panabaj, destaca la solemnidad de los familiares cuando llegan a adornar con pino suelto y velas de ceras amarillas y blancas las fosas de tierra donde están enterrados los cadáveres rescatados de los escombros.

A pesar del acto luctuoso en el cementerio, el llanto por la tragedia se revive en la zona devastada porque aún existe la incertidumbre del lugar exacto donde están enterrados sus seres queridos y la fecha y hora en que se iniciarán las exhumaciones por médicos forenses.

PEQUEÑOS MONUMENTOS

Los familiares han levantado con bloques de cemento de sus destruidas casas pequeños monumentos rústicos de unos 50 centímetros cuadrados como símbolo de una tumba para llorar a sus muertos.

En el desértico lugar de unos 500 metros cuadrados aún se observan vestigios de sus ex residentes, como ropa y zapatos enlodados, utensilios para labrar la tierra y trastos de cocina.

“Allá (en la zona devastada) todavía quedan enterradas familias completas, algunos hasta perdieron a 15 familiares. En el lugar hay todavía unas 200 personas que no han sido desenterradas”, detalló Tzina, quien sobrevivió y sólo perdió vecinos pues por ser bombero inició la evacuación momentos antes de la tragedia.

“Yo les pedí que buscáramos albergue en otro lugar, pero no se quisieron ir, sólo como 120 personas salieron conmigo”, recordó.

El fenómeno climático durante su paso devastador dejó más de 2,000 muertos o desaparecidos en todo el país, especialmente en los departamentos de San Marcos y Sololá, este último donde se ubica Panabaj.

Además, perjudicó a 3.5 millones de personas y ocasionó pérdidas superiores a los 1,000 millones de dólares por daños a la agricultura y la red vial.

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