- Nicaragua espera mantenerse en el camino del crecimiento y la estabilidad macroeconómica a mediano plazo, es decir entre el 2007 y el 2009. En el horizonte asoman oportunidades y desafíos. Llegar en buena forma a esa meta dependerá, en parte, de la responsabilidad con que actúe el nuevo Gobierno
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Ver Infografia > Sobre la base de un entorno económico internacional caracterizado por la volatilidad del precio internacional del petróleo y sus derivados, la tendencia creciente de las tasas de interés internacionales y el alza de precios de algunos productos como el café y el oro, situación última favorable para las exportaciones nacionales, Nicaragua busca mantenerse en la senda de la estabilidad macroeconómica a mediano plazo.
La misión, que deberá asumir el próximo Gobierno que resulte ganador en las elecciones generales del próximo 5 de noviembre, traerá oportunidades y desafíos para el país.
Entre el período 2007-2009 la economía nacional crecería arriba del cuatro por ciento anual. Durante el 2005 el Producto Interno Bruto (PIB) alcanzó un crecimiento del cuatro por ciento, para totalizar alrededor de 5,000 millones de dólares.
El Gobierno, economistas, y empresarios coinciden que el proyectado crecimiento de la economía nicaragüense para el citado período es aún “anémico”, ya que algunos dicen que lo mejor es lograr un crecimiento del PIB de al menos el seis por ciento anual sostenido, para lograr efectos también positivos en la economía de cada nicaragüense: que sus córdobas le rindan más y que los precios de los productos, en especial los de la canasta básica, no suban tanto o, mejor aún, se mantengan estables, para citar algunos de estos efectos.
Mario Arana Sevilla, presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), estima que las proyecciones de crecimiento para los próximos años serán de 4.5 por ciento en promedio anual, aunque reconoce que el país bien podría y “debería de aspirar a crecer más rápido, pero eso depende de las decisiones que el país vaya tomando”, indica.
Arana manifiesta que Nicaragua tiene todas las características idóneas para atraer los niveles de inversión nacional y extranjera que se requieren para incrementar el crecimiento y las posibilidades de empleo y, con ello, reducir la pobreza y mejorar las condiciones de vida de los nicas.
Infraestructura y corrupción frenan crecimiento
Arana reconoce que las deficiencias en la infraestructura física del país, especialmente en las carreteras, puertos y caminos, así como la partidización de las instituciones del Estado, frenan el crecimiento del país.
“El tema de la institucionalidad, la partidización de las instituciones, el hecho de que no tenemos un sistema judicial creíble y el hecho de que no tenemos resuelto el tema de los derechos de propiedad atenta contra las perspectivas de crecimiento de Nicaragua que pudieran ser mayores”, explica el presidente del BCN.
Arana menciona que hasta la comunidad internacional ha cuestionado los acuerdos que han partidizado las instituciones del Estado y han cuestionado la problemática de la corrupción.
La visión de Arana es compartida por Erving Krüger, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), quien manifiesta que la “confianza” y la “seguridad jurídica” son indispensables para atraer inversiones al país. “En este país no existe confianza y seguridad jurídica y eso es lo que nos tiene empantanados y para lograr que la economía mejore todas las instituciones del Estado deben cambiar”, señaló Krüger.
Para el economista José Luis Medal un escenario optimista para el crecimiento económico de un país depende del ambiente institucional y político. “Debe haber un Poder Judicial creíble, la gobernabilidad y la transparencia”, señala.
A juicio del economista el próximo gobierno tiene que mantener la disciplina fiscal y luchar en contra del desempleo y el déficit comercial. Disminuir poco a poco la dependencia de la ayuda externa y el problema de la estructura salarial del sector público, que es un problema no resuelto y crear un clima de negocios favorable.
No basta crecer
El economista Néstor Avendaño añade: “Para resolver los problemas de la pobreza no basta crecer, el Gobierno hasta la fecha no ha propuesto ninguna política para redistribuir el ingreso de una manera equitativa”.
El presidente del BCN, Mario Arana Sevilla, señala que el Gobierno del presidente Bolaños aumentó el gasto social en pobreza de manera significativa, “el gasto en pobreza ha pasado del 11 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) al 14 por ciento, es decir que pasó de 450 millones a 700 millones de dólares anuales”, sostiene.
Avendaño expuso, entretanto, que el crecimiento económico se está concentrando en manos del Sistema Financiero Nacional, de los intermediarios de las exportaciones y de los exportadores. “Con esa tasa de crecimiento (4.5 por ciento), no se podrá bajar la tasa de desempleo abierto del país”, admite.
Arana sostiene además que la tasa de desempleo abierta es del 5.6 por ciento.
Deuda interna afecta
El economista Róger Cerda señala que el pago de la deuda interna afecta el gasto público, porque no se pueden destinar recursos a la lucha de la pobreza y el crecimiento económico, debido a la onerosa carga de esa deuda, que se generó por la emisión de Bonos de Pago de Indemnización (BPI) para indemnizar a los confiscados durante el régimen sandinista y también debido a los Certificados Negociables de Inversión (Ceni), emitidos para proteger los depósitos de los ahorrantes, producto de las quiebras bancarias entre los años 2000 y 2001.
“Necesitamos de corto plazo una estrategia para la deuda interna (estimada en 1,300 millones de dólares) así como se hizo con la deuda externa, la cual ya no es un problema”, expresa Cerda.
“Yo creo que si el próximo Presidente sigue con el ritmo de pago actual de la deuda interna, posiblemente estallará un conflicto social”, añade entretanto Avendaño.
Según Avendaño para ver un crecimiento económico equitativo el Gobierno debería de comenzar a pagar la gran deuda social que tiene con más de cuatro millones de nicaragüenses (los de menos recursos) y evitar concentrar el 30 por ciento de los impuestos en pocas manos.
El presidente del Cosep, Erving Krüger, manifiesta que el próximo Gobierno debe manejar una política de deuda de una forma muy inteligente, para mantener la credibilidad de las que son obligaciones del Estado.
Manejo de relaciones con comunidad internacional
Muchos de estos desafíos dependerán en parte a juicio de los economistas consultados y del presidente del BCN, Mario Arana Sevilla, de cómo se manejen las relaciones internacionales, tanto con los organismos financieros como con la comunidad cooperante.
“Ellos tienen un peso muy importante en el devenir de la economía, pero obviamente no van a dar un cheque en blanco, porque a los organismos internacionales les interesa tener un programa económico que se ciñe a una disciplina monetaria fiscal y reducir aún más las vulnerabilidades que se tienen en el sector externo e interno”, opina Arana.
Señala que a la cooperación internacional le interesa, además de la estabilidad macroeconómica, la agenda de gobernabilidad y si “el próximo Gobierno no cumple con temas como la gobernabilidad, la cooperación extranjera se verá disminuida notablemente”, sostiene.
Arana admite que se requiere más inversión en capital humano, en salud y educación para mejorar las oportunidades del crecimiento económico en general.
El nuevo gobierno, según el presidente del Cosep, Erving Krüger, debe mantener la economía de mercado, un sistema de libertades económicas y profundizar todas esas libertades. También mantener los niveles de inversión para crear más empleos y sigan aumentando los niveles de exportación.
“El próximo gobierno debe mantener los niveles de cooperación internacional y eso se logrará con un Presidente que goce de la confianza de la comunidad internacional”, indica el presidente del Cosep.
Con estas metas, Nicaragua camina rumbo al 2009, preparándose así para el inicio de una nueva década.