Turismo: el reto para el nuevo gobierno

Año con año los nicaragüenses leemos o escuchamos en las noticias económicas que el sector turístico está creciendo e incrementando su aporte al PIB. Esto ha llegado al nivel de ser uno de los principales rubros generadores de divisas, pasando por encima de muchos productos agropecuarios que tradicionalmente han estado en los primeros lugares. Para […]

Año con año los nicaragüenses leemos o escuchamos en las noticias económicas que el sector turístico está creciendo e incrementando su aporte al PIB. Esto ha llegado al nivel de ser uno de los principales rubros generadores de divisas, pasando por encima de muchos productos agropecuarios que tradicionalmente han estado en los primeros lugares.

Para este año 2006 se espera que la generación de divisas llegue a US$200 millones. El recién pasado año se generó US$178 millones, lo que significa que hubo un incremento del 6.1 por ciento con respecto al 2004 que registró US$167 millones. Mientras los principales productos de exportación están generando niveles inferiores como el café (US$124 millones), la carne (US$119 millones) y los productos del mar (US$97.3 millones).

Pero estos US$178 millones que genera el turismo no son mucho comparado con lo que generan otros países de la región que, relativamente, cuentan con menos atractivos naturales, pero sí con mucha más inversión en infraestructura vial y turística que les permite brindar servicios a una gran cantidad de visitantes a sus países. Tal es el caso de Cuba, al que el turismo le genera más de US$2,000 millones al año y Costa Rica que genera más de US$700 millones al año.

Nicaragua tiene el potencial para convertirse en uno de los mejores destinos turísticos del mundo por su infinidad de recursos y atractivos naturales como parques nacionales, refugios de vida silvestre, reservas biológicas, gran biodiversidad a lo largo y ancho del territorio, más de mil kilómetros de playas en los océanos, volcanes, ríos, lagunas, lagos, ciudades antiguas, cultura, folclor, artesanía, y muchos más.

Pero para lograr ser un destino turístico de tal magnitud es necesaria la existencia de una amplia variedad de empresas del sector turismo que vayan desde hospedajes, hoteles de playa, hoteles ejecutivos, hoteles de lujo, hoteles de montaña y ecológicos, centros de entretenimiento, restaurantes, transportistas, tour operadores, así como más y mejor infraestructura que permita esta inversión y el acceso a todos los rincones del país.

Es evidente la importancia y el potencial económico que tiene el turismo para Nicaragua, y por ello es necesario analizar si se está haciendo el mejor esfuerzo para aprovechar al máximo los recursos.

En primer lugar tenemos que examinar la legislación en materia de turismo. Valorar si la Ley de Incentivos turísticos y sus reformas están beneficiando en realidad a toda la industria turística o si sólo está favoreciendo al gran inversionista extranjero.

Esta observación es necesaria para exigir un trato similar, en cuanto beneficios tributarios, para los pequeños empresarios del turismo y motivar la creación de nuevas empresas turísticas e industrias de apoyo, ya que éstos también generan empleos.

Por el lado de la promoción y el apoyo al sector turístico éste no debe ser desde un Instituto de Turismo, sino desde un Ministerio de Turismo como se hizo en los años ochenta, y que debe tener mayor presupuesto y participación con el Gobierno en la formulación de políticas relacionadas con el crecimiento y desarrollo económico. Éste debe tener presencia y persistencia ante el Gobierno en que el turismo es parte de la maquinaria que ayudará a Nicaragua a salir de la pobreza.

El Gobierno puede hacer uso de sus embajadas en el exterior e instalar en ellas una oficina de información y promoción turística, para que realicen una intensa campaña con el objetivo de dar a conocer en el mundo a Nicaragua como un atractivo destino turístico.

El problema es que el Gobierno se ha enfrascado en que el DR-Cafta es lo que permitirá a Nicaragua un crecimiento económico, cuando lo primero que sucederá es la desaparición de las Pyme por su baja productividad y competitividad. Luego con la desgravación arancelaria el segundo sector en verse afectado será el pequeño y mediano productor agrícola, el que se verá obligado a liquidar sus tierras. De esta forma lo único que traerá el tratado es más desempleo y pobreza en estos sectores tanto urbanos como rurales.

La economía nicaragüense ya es lo suficientemente abierta como para adscribirse al DR-Cafta. Si lo que se quería es generar más empleos de tipo Zona Franca, pues lo que se debe de hacer el reformar la ley de dicha industria con el fin de atraer más empresas.

Si con el DR-Cafta se buscaba incrementar las exportaciones, primeramente se debe fomentar la producción de productos donde tengamos ventajas comparativas, porque aquí el problema de las bajas exportaciones es por la falta de producción. Es necesario promover la producción de los llamados productos no tradicionales como una alternativa para los medianos y pequeños productores agrícolas.

La competitividad que se quiere lograr con el DR-Cafta en los sectores agrícola e industrial debió ser iniciada hace algunos años con una amplia campaña de modernización y tecnificación de la producción nacional, que debió ser impulsada fuertemente por el Gobierno. Esta aseveración es ineludible porque Nicaragua es uno de los países menos competitivos de América Latina.

Todas estas reflexiones son necesarias porque debemos analizar las propuestas de los candidatos presidenciales, cuando nos quedan sólo unos pocos días para las elecciones.

Es obligatorio para todos los candidatos incluir en su plan de gobierno una fuerte política turística, ya que el turismo permite un desarrollo sostenible y amigable con el medio ambiente que actualmente está siendo amenazado por la deforestación, la contaminación de las aguas y el mal manejo de la basura que no contribuye en nada a crear mejores atractivos turísticos.

Asimismo es necesario que el alcance de la política del sector turismo incluya a la Costa Atlántica y el Río San Juan que tradicionalmente han sido olvidadas, cuando son las regiones que poseen la mayor parte de los recursos naturales y atractivos ecoturísticos de Nicaragua.

El autor es Economista

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí