Unos 1,000 opositores intentaron detener el avance de la policía federal hacia el centro de la ciudad de Oaxaca (sur de México) hasta que tanquetas de agua a presión los dispersaron, en uno de los pocos focos de resistencia a los uniformados, según constató el domingo la AFP.
Los manifestantes, que tenían la orden de sus dirigentes de evitar confrontarse con los policías federales que llegaron el sábado, se plantaron frente a las 12 tanquetas posicionadas en la carretera que va de la ciudad de México hasta Oaxaca (450 km al sur de la capital del país).
La resistencia de los integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO, izquierda) duró pocos minutos, pues las tanquetas lanzaron chorros de agua a presión para abrirse paso poco a poco con rumbo al centro de la capital, cuyas calles y plazas están tomadas por los manifestantes.
Los opositores del gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, a quien acusan de represor y corrupto, finalmente optaron por ponerse al frente del contingente policiaco compuesto también por centenares de uniformados.
RETRASAN AVANCE
“¡Ya cayó, ya cayó, Ulises ya cayó!”, coreaban los marchistas que intentaban caminar lo más despacio posible para retrasar el avance del contingente de la policía.
Otro contingente de policías abordo de camiones se mantenía estacionado a unos 40 metros de una barricada, custodiada por unos 500 activistas, ubicada en la principal autopista que va del aeropuerto al centro de la ciudad.
En otro acceso del aeropuerto, una marcha de unos 5,000 integrantes de la APPO se dirigía también al centro de la capital, donde se realizará una manifestación.
El gobierno mexicano exigió el sábado a la APPO, después que tres personas murieran en diversos tiroteos registrados el viernes y de que el gobierno ordenara la movilización de las fuerzas federales, la “entrega inmediata” de la ciudad de Oaxaca, de unos 600,000 habitantes.