Un grupo de nicaragüenses que vive en Washington colocó a sus hijos junto a La Gigantona para tomarles fotografías. ( LA PRENSA/J. HERNÁNDEZ)

La Gigantona

Con su inmenso traje de diversos colores, lleno de lentejuelas y su inseparable Enano Cabezón WASHINGTON/EE.UU. Pasaban unos 15 minutos del mediodía de ayer cuando un grupo de personas comenzó a preguntar dónde estaba La Gigantona, cuál era el sitio exacto en que se presentaría. Traían consigo a niños y niñas que aunque nacieron en […]

  • Con su inmenso traje de diversos colores, lleno de lentejuelas y su inseparable Enano Cabezón

WASHINGTON/EE.UU.

Pasaban unos 15 minutos del mediodía de ayer cuando un grupo de personas comenzó a preguntar dónde estaba La Gigantona, cuál era el sitio exacto en que se presentaría. Traían consigo a niños y niñas que aunque nacieron en Estados Unidos, sus padres consideran que son nicaragüenses y que deben aprender de la cultura con la que crecieron ellos, sus padres.

Y es que la actividad estaba anunciada para las 12:00 m. en el Capital Reflecting Pool, Central Panel, ubicado al oeste del Capitolio del National Mall. Ahí estaría un grupo de integrantes del Ballet Folclórico Nicaragüense, de Ronald Abud Vivas, quienes viajaron hasta esta ciudad para presentar su espectáculo en varios sitios, incluyendo el Museo del Indio Americano, situado cerca del sitio donde el público nicaragüense esperaba a La Gigantona.

No obstante, la gente tuvo que esperar hasta las 3:00 p.m., hora en que comenzaron a sonar los tambores y atraer al público nica y estadounidense, que admirados observaban cómo ese inmenso personaje se contorsionaba de un lado hacia otro.

NICAS ENTUSIASMADOS

El coplero de los bailarines no quiso gritar sus rimas, tal vez creyó que no las entenderían.

El primer momento de silencio fue aprovechado por un nica que estaba entre el público, quien comenzó a gritar una copla. El aplauso no se hizo esperar. Los tambores volvieron a sonar y las dos figuras volvieron a bailar.

Otra vez el silencio y otro señor del público gritó su copla. De rima en rima fueron sonando los tambores y bailando los personajes. Los presentes se reencontraron con sus recuerdos. Vinieron a sus memorias esos personajes recorriendo las calles de los barrios de Managua y las calles de León.

FOTOS

Cuando terminó el espectáculo, un grupo de los presentes solicitó hacerse fotografías con La Gigantona y El Enano Cabezón. Sobre todo a sus hijos, quienes con cierto miedo al inicio, terminaron hasta poniéndose sobre sus cabezas la enorme cabeza del muñeco que hace las veces de El Enano Cabezón.

El Ballet Folclórico Nicaragüense viajó a Washington con el objetivo de presentar la Primera Serie Cultural que desarrolla el Instituto Nicaragüense de Cultura, con el objetivo de atraer hacia Nicaragua al mercado turístico estadounidense.

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