Brasilia/EFE
El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva parece tener hoy garantizada su reelección, aunque en el ambiente político se empieza a temer por los coletazos que puedan tener recientes escándalos inmediatamente después de las elecciones.
Aliados políticos del adversario de Lula en la segunda vuelta del próximo 29, el socialdemócrata Geraldo Alckmin, dieron señales ayer de que las últimas encuestas son casi irreversibles y la derrota es virtualmente segura.
“Más de quince puntos porcentuales es ya una enorme diferencia”, declaró el Alcalde de Río de Janeiro, César Maia, un influyente político que trabaja en la campaña del candidato socialdemócrata.
Aludía a una encuesta difundida el miércoles por el diario Folha de Sao Paulo, que le adjudica a Lula una intención de voto del 57 por ciento contra el 38 por ciento de Alckmin.
“Lula tiene la elección en las manos. Solamente algún hecho nuevo y muy contundente le haría perder”, declaró Mauro Paulo, director de la empresa Datafolha, responsable del sondeo.
La misma opinión tienen otras encuestadoras. Según el presidente del instituto Ibope, Carlos Augusto Montenegro, el 90 por ciento del electorado ya ha decidido su voto y “difícilmente” cambie de opinión.