- Por genocidio y crímenes de lesa humanidad, durante el gobierno de los años ochenta
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El cierre de la campaña electoral tomó al candidato presidencial por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Daniel Ortega, con una denuncia en su contra, por genocidio y crímenes de lesa humanidad, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
En un comunicado oficial, la Comisión Permanente de Derechos Humanos de Nicaragua (CPDH) informó que interpuso desde el pasado viernes la denuncia internacional contra Ortega (ex presidente de Nicaragua), por el operativo Navidad Roja.
La Navidad Roja se efectuó en el caribe nicaragüense a inicios de los años ochenta, por el entonces Ejército Popular Sandinista, para reasentar a miles de personas y dejó como resultado no menos de 64 muertos, 13 torturados, 15 desaparecidos y diez mil desplazados civiles hacia Honduras, y a otros diez mil confinados en cinco campamentos bautizados como Tasba Pri (Tierra Libre).
El argumento para ejecutar el operativo era que los contrarrevolucionarios supuestamente planificaban controlar las comunidades ubicadas a la orilla del caribeño río Coco, a través de bases sociales y militares.
“El propósito de esta denuncia es contribuir a la prevención, resarcimiento, recuperación y compensación de las secuelas emocionales y daños materiales de las comunidades miskitas sobrevivientes a las masacres, a través de la justicia Internacional”, dijo la CPDH.
La querella internacional la entregó el secretario ejecutivo de la CPDH, Marcos Carmona, y la recibió la delegada de la CIDH en Washington, Auxiliadora Cerna, bajo la presencia de los miskitos Irma Willintong, Osorno Coleman y Vidal Poveda.
“Sobrevivientes miskitos se personificaron ante la CIDH, con la seguridad de encontrar atención, protección, solidaridad e interés de que esta instancia proceda a efectuar trámite de investigación ante los trágicos y dolorosos episodios de vulneración a los derechos humanos que sufrieron estos ciudadanos nicaragüenses”, añade la nota de la CPDH.
El propio Vidal Poveda Muller, quien perdió un brazo en la Navidad Roja, recordó la semana pasada, en el Foro de la Verdad que organizó la CPDH, que presenció una masacre en la que efectivos del Ejército asesinaron a ráfagas a su hermano y a otras personas.
Además del ex presidente Ortega Saavedra, la denuncia está dirigida en contra del ex jefe del Ejército Popular Sandinista, Humberto Ortega Saavedra; el ex ministro del Interior y actual diputado Tomás Borge; el ex jefe de la Seguridad del Estado, Lenín Cerna, y el ex viceministro del Interior y ahora Procurador de los Derechos Humanos, Omar Cabezas Lacayo.
RETARDACIÓN DE JUSTICIA
Anteriormente, la CPDH había introducido en Nicaragua otra denuncia por genocidio y crímenes de lesa humanidad, en contra de 16 funcionarios del gobierno sandinista de los años ochenta, ante el Ministerio Público de Puerto Cabezas, la Fiscalía General de la República y la Contraloría General de la República.
“Ante la falta y retardación de justicia que vulnera los derechos humanos de la población nicaragüense miskita de la Costa Atlántica, sobreviviente de crímenes de lesa humanidad y genocidio, durante la década de los ochenta, (la CPDH) interpuso formal denuncia (ante la CIDH)”, dice el informe oficial divulgado ayer.
En el Foro de la Verdad, realizado la semana pasada, sobrevivientes de la Navidad Roja relataron las acciones efectuadas por el Ejército Popular Sandinista en 42 comunidades miskitas.
Por ejemplo, Estebana Lam no contuvo las lágrimas cuando relató que a sus diez años observó a miembros del Ejército Popular Sandinista arrastrar a su hermano (a quien nunca volvió a ver) y golpear a su madre, quien estaba embarazada.
En la actual contienda electoral, que está a veinte días de los comicios, Ortega marcha a la cabeza en la intención de voto.
LA CAMPAÑA DE ORTEGA
Mientras Ortega fue acusado internacionalmente por la CPDH, por genocidio y crímenes de lesa humanidad, en Nicaragua mantiene una campaña electoral con casi nulas declaraciones a los medios de comunicación.
Sin embargo, en sus recorridos por los barrios y en los foros sandinistas suele promover la reconciliación, para convencer a los electores de que si gana los comicios del cinco de noviembre, no volverá la guerra.
“Aquellos hermanos que están dudando, que están en la pobreza, están en la miseria, aquellos hermanos que son liberales y que tienen derecho a ser liberales y les respetamos, qué les decimos: sigan siendo liberales, pero decídanse este cinco de noviembre, dennos la oportunidad de gobernar en paz y entonces vamos a lograr sacar adelante a nuestra patria”, dijo ayer Ortega, rodeado por un grupo de ex contras, sus antiguos rivales.
Pero además, Ortega también se presenta como un político religioso, en busca de la aceptación del dominante segmento de católicos y también de los evangélicos.
“La victoria depende de la voluntad de Dios, que sabrá iluminar la inteligencia de los nicaragüenses, de los pobres, para que podamos contar con un gobierno que nos asegure la estabilidad, la reconciliación, la paz, la justa distribución de la riqueza, para que desaparezca esta enfermedad que Su Santidad el Papa Juan Pablo II llamó el capitalismo salvaje y que los economistas llaman neoliberalismo”, sostuvo Ortega.
En los años ochenta, el gobierno de Ortega, además de enfrentarse con balas a los contras, se declaró oponente a la religión, llamándole el “opio” del pueblo.
No obstante, desde el inicio de esta década, logró un acercamiento con el cardenal Miguel Obando y Bravo, quien fue por mucho tiempo el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua.
“Un aplauso para Su Eminencia, el cardenal Miguel Obando y Bravo, quien con esa bandera de la reconciliación ha guiado a Nicaragua, para que salgamos de la oscuridad y vayamos con fuerza, con todo nuestro corazón y espíritu, a la luz, libertad, democracia, al trabajo, a la educación, a la salud, al progreso”, pidió ayer —en un acto público— la esposa de Ortega, Rosario Murillo.
En la campaña, Ortega logró el respaldo público de la hermana de José Rizo, candidato presidencial por el Partido Liberal Constitucionalista.
También firmó un acuerdo de paz con el dirigente del Partido de la Resistencia Nicaragüense, Salvador Talavera, quien es candidato a diputado por la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN).