El Papa Pío XI, luego de una noche en blanco en que examinó el estado de una Europa afectada por regímenes totalitarios cuando se aproximaba la Segunda Guerra Mundial, decidió buscar mejores relaciones con los comunistas franceses, en un intento por enfrentar al nazismo, aseguró una historiadora italiana que estudia los archivos secretos del Vaticano, recientemente abiertos al público.
Emma Fattorini, profesora de Historia Contemporánea de la Universidad La Sapienza, de Roma, indicó que Pío compartía sus cavilaciones nocturnas con el cardenal Eugenio Pacelli, su secretario de Estado, que lo reemplazó a su muerte con el nombre de Pío XII.
De acuerdo a Fattorini, Pacelli escribió que Pío XI estaba examinando lo que se conoció como la mano extendida, una frase usada por el líder comunista francés Maurice Thorez en 1936 como una apertura hacia los católicos franceses.
El documento ofrecería evidencias de que Pío XI, estaba experimentando un cambio de actitud hacia el comunismo al hacerse más evidentes los peligros del fascismo y del nazismo, dijo Fattorini.
Sin embargo, el historiador francés Philippe Chenaux, quien estudia la misma sección de los archivos, informó que había visto el mismo documento acerca de la reflexión nocturna del Papa, pero no lo consideraba evidencia de un cambio de opinión. Si se observa la política de la Santa Sede hacia el comunismo, ésta no cambió en esos años, declaró Chenaux.