La violencia en la escuela

Los padres pueden prevenir el maltrato entre escolares con el diálogo Hace dos semanas analizamos parte del comportamiento de quienes son agredidos en los colegios, indicando que ellos son algo más tímidos que el resto, poseen pocas habilidades sociales o, lo que es lo mismo, pocos recursos para la relación interpersonal. A lo antes expuesto […]

Los padres pueden prevenir el maltrato entre escolares con el diálogo

Hace dos semanas analizamos parte del comportamiento de quienes son agredidos en los colegios, indicando que ellos son algo más tímidos que el resto, poseen pocas habilidades sociales o, lo que es lo mismo, pocos recursos para la relación interpersonal. A lo antes expuesto adicionamos que no saben cómo encauzar su problema, lo cual les crea aún más sentimientos de inseguridad, y una autoestima cada vez más frágil, lo que puede acabar destruyendo definitivamente sus recursos psicológicos y sociales.

¿Qué hacer desde la familia? Desde un enfoque preventivo, es necesario llamar la atención sobre un aspecto: existe un punto de conexión o de coincidencia entre el joven agente del maltrato y la víctima del mismo: ambos poseen una baja autoestima.

En general, los más chigüines de la casa que desarrollan una alta autoestima son aquellos que saben que sus éxitos son valorados y que sus errores son aceptados. Y si lo saben no es sólo porque lo intuyan, sino porque sus padres y madres se lo han hecho saber de la forma más evidente: diciéndoselo. En todo caso, se trata de criticar sus conductas, pero no su persona. Por ejemplo, podemos sustituir la tan repetida frase “eres malo” por otra mucho menos determinista “te has portado mal”. Ante la primera de ellas, el razonamiento del pequeño posiblemente sea “soy malo, luego no me puedo portar bien”. Sin embargo, la conclusión ante la segunda frase podría ser “me he portado mal, pero puedo hacerlo mejor”. En el mismo sentido, los niños necesitan saber que sus padres y madres los apoyan y confían en sus posibilidades, no centrándose sólo en sus dificultades. Este tipo de mensajes, transmitidos día a día, influye de forma decisiva en el desarrollo de la autoestima.

Otro resorte fundamental del que disponen los padres para prevenir el maltrato entre escolares es el diálogo: hablar sin prejuicios con nuestros hijos sobre la vida en el colegio o instituto les dará confianza para contarnos lo que sucede. Igualmente nos permitirá estar al tanto de cómo se relaciona con sus compañeros, quiénes son sus amigos, cuáles son sus actividades preferidas… y en el caso de adolescentes, cuáles son los valores que defiende, los lugares que frecuenta, los sentimientos que experimenta, etc. En definitiva, la mejor manera de prevenir problemas es estar informados y dialogar abiertamente acerca de cualquier tema y de forma cercana y comprensiva.

Hoy por hoy, la violencia escolar es una realidad en muchos casos. Pero, lejos de tratarse de un fenómeno restringido a las aulas, es un acontecimiento social, que hunde sus raíces en todos y cada uno de los ámbitos de la vida de una persona. Es por ello que los padres y madres no podemos permanecer inertes a la espera de soluciones que procedan única y exclusivamente de la escuela. No olvidemos que somos los educadores de primer orden de nuestros hijos y que son ellos los educadores del mañana. La prevención (mucho más interesante que el tratamiento) debe venir necesariamente por un camino: la educación en valores. Educar en valores es ante todo educar para la tolerancia y el respeto mutuo. Educar, en definitiva, para la igualdad y para las diferencias.

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