[/doap_box]
LOS SORPRENDENTES TIGRES
¿Dónde se han escondido los expertos en beisbol, esos que ignoraron a los Tigres de Detroit al momento de hacer sus predicciones para la temporada del 2006?
Cada vez que cae el telón, quedan al descubierto varias ridiculeces. Según los vaticinios, Mike Mussina debería haber ganado unos tres Premios Cy Young, Josh Beckett tenía que haber ganado más de 20 juegos con Boston este año, y los Yanquis estarían vendiendo boletos para la Serie Mundial, no los Tigres.
Saltando sobre los “cadáveres” de Yanquis y Atléticos, con sólo una derrota en 8 juegos, estos sorprendentes y amenazantes Tigres, continúan en pie de guerra, ansiosos por regresar a las brasas el próximo sábado contra Cardenales o Mets.
La pregunta rasca-cabezas del momento: ¿Por qué creer en los Tigres del 2006 antes de cantarse el play ball?
Ellos fueron colocados como probables inquilinos del cuarto lugar en el sector central de la Liga Americana, detrás de los súper-favoritos Medias Blancas de Chicago que consiguieron más bateo y más pitcheo con Jim Thome y Javier Vásquez, los Gemelos de Minnesota y los Indios de Cleveland.
¿Alguien se atrevió a criticar ese pronóstico? En los propios medios de comunicación de Detroit, los Tigres fueron considerados para pelear el tercer lugar, sin la menor oportunidad de meter sus narices en los play offs.
Así que, estamos frente a una actuación tan imprevista como espectacular.
No hubo ninguna contratación ruidosa para la reconstrucción de los Tigres, que venían de quedar a 20 juegos en el 2004 y retroceder más todavía, alejándose 28 juegos en el 2005.
Claro que tanto el zurdo Kenny Rogers, rumbo a los 42 años, quien fue un ganador de 14 juegos con los Rangers de Texas, y el relevista de los Marlins, Todd Jones, con 40 rescates, tenían tanto significado, como Plácido Polanco, obtenido en la segunda mitad de la temporada del 2005 de los Filis de Filadelfia, y ahora jugador Más Valioso de la Serie por el banderín de la Liga Americana.
¿Qué grandes se veían los Medias Blancas armados hasta los dientes, en el centro de la Liga Americana? Pensamos que podían vender boletos de Serie Mundial desde el mes de abril.
Pero fueron los Tigres los que se robaron el show casi de punta a punta. Al cerrarse el mes de abril, Detroit estaba adelante con balance de 17-9, pero ese despegue se consideró como algo fugaz. El equipo de Jim Leyland no parecía tener material para sostenerse.
Al terminar mayo, los Tigres continuaban en la cima con 36-18. y en junio, volvieron a ganar 19 juegos para un impresionante balance de 55-26. En ese momento, había que tomarlos en serio. Ellos no estaban bromeando.
Agregaron 15 victorias en julio para registrar 70-35, y continuaron cabalgando en el mes de agosto, aunque tropezando y perdiendo distancia. Por vez primera vez perdieron más veces, y su balance fue de 14-16 para entrar a septiembre con 84-51, y fuertes posibilidades de llegar a conseguir las 100 victorias.
Lamentablemente, el equipo flaqueó en septiembre siendo reducido a 11 triunfos, y perdiendo sus últimos cinco juegos, barridos inesperadamente por Kansas, cedieron el liderato a los Gemelos, conformándose con el ticket de “comodín”.
Este bajón de voltaje hizo pensar que sus pretensiones en la postemporada, serían recortadas drásticamente al enfrentar a los Yanquis.
Chien Ming Wang los derrotó en el primer juego, pero de inmediato se levantaron de la lona y contragolpearon como lo hizo Leonard frente a Hearns y Hagler, destrozando a los Yanquis con tres zarpazos.
El equipo de Oakland fue borrado por la inspiración y funcionamiento de estos incontenibles Tigres.