- Artículo describe torturas a reos chechenos
Moscú/EFE
Los desgarradores testimonios y fotografías de torturados del último reportaje de la periodista rusa Anna Politkóvskaya, asesinada el pasado sábado en Moscú, vieron el jueves la luz en el bisemanario Nóvaya Gazeta.
“Después de esposarme y suspenderme con un tubo metálico entre dos mesas, conectaron cables a los dedos de las dos manos y me dieron descargas eléctricas, mientras me golpeaban con porras”, asegura Beslán Gadáyev, checheno detenido por presunta pertenencia a la guerrilla.
El reportaje, cuyo contenido fue adelantado por Politkóvskaya en una entrevista concedida el pasado 5 de octubre a Radio Libertad, debería haber visto la luz el pasado lunes, pero la muerte de la periodista lo impidió.
En su misiva a Politkóvskaya, Gadáyev relata que tuvo que confesar que había cometido tres asesinatos después de “incontables” horas de torturas y vejaciones, “con la cabeza cubierta con una bolsa negra”.
“Sólo acepté responsabilizarme de los asesinatos después de que amenazaran con sodomizarme”, señala.
El texto también recoge los testimonios de varias madres de jóvenes chechenos secuestrados y torturados por los miembros de los servicios de seguridad del primer ministro checheno, el prorruso Ramzán Kadírov.
“Las prisiones se han convertido en campos de concentración para los jóvenes chechenos. Cuando vuelven a casa tienen los dientes rotos y la mente deformada”, señalan.
En cuanto a las imágenes, cuatro en total, son de un ruso y un checheno secuestrados, torturados y asesinados por pertenecer presuntamente a la guerrilla.
En ellas se puede ver nítidamente el horror en los rostros magullados e inertes de los dos torturados, uno de ellos con un cuchillo clavado en el cuerpo.
Politkóvskaya denunció que las autoridades chechenas presentaron a los dos secuestrados como rebeldes que habían muerto en combates con las fuerzas leales a Kadírov en la localidad de Alerói, cerca de la frontera con Daguestán, cuando en realidad eran civiles que murieron torturados.
Politkóvskaya acusa a las autoridades prorrusas de Chechenia de lanzar una campaña indiscriminada para “estigmatizar como terroristas” a una parte de la población con el objetivo de contentar al Kremlin.