- Peloteros nicas deben verse en el espejo de Devern
Devern Hansack le regaló una de las noticias más agradables a nuestro sombrío país con su aterrizaje a las Grandes Ligas, que lo convirtió en apenas el noveno jugador pinolero en la historia del mejor beisbol del mundo.
De un día para otro, Hansack se convirtió en la noticia principal de todos por encima de los políticos y las notas rojas, pero quizá lo más importante fue el mensaje de esperanza que envió a los peloteros nacionales, al demostrar que con esfuerzo, deseos, disciplina y por supuesto calidad, se puede triunfar.
El costeño estrenó el uniforme de los Medias Rojas de Boston luego de varios intentos y tropiezos, pero jamás se da por vencido y está comenzando a recibir los frutos de su empeño.
Sin decir una sola palabra al respecto, Hansack le está enviando un mensaje a los nicas firmados que sienten que su esfuerzo no es reconocido y con facilidad pierden el entusiasmo. O a aquellos a quienes después de caer por primera vez, se echan y no aspiran a regresar.
En su vida, Devern ha tenido varias dificultades, incluso con la justicia. Todas las ha resuelto y jugando duro como siempre, encontró una nueva oportunidad en el beisbol profesional y en el mismo año llega a las Grandes Ligas, la hazaña que un nicaragüense no conseguía desde el 2000, cuando Oswaldo Mairena se tomó una tazita de café con los Cachorros de Chicago.
Seguro que no todos los que se esfuerzan y cambian de actitud triunfan, pero entre intentarlo o quedarse de brazos cruzados, vale la pena morir en la batalla.
Los nicaragüenses en las Ligas Menores son una minoría con respecto a los dominicanos, venezolanos, mexicanos y panameños, pero Hansack demostró que si se hace bien el trabajo, no hay color de piel o nacionalidad que frenen sus aspiraciones. El propio Gerente General de los Medias Rojas de Boston, Theo Eptein, lo felicitó en sus momentos cumbres este año, cuando ganó el juego del campeonato en Doble A y al capturar su primera victoria en las Ligas Mayores con un pitcheo brillante.