Como en la mayoría de los hogares, los días normales de Yolanda Torres comienzan con la preparación del desayuno de la familia y la revisión de la agenda política de Edén Pastora.
Esta mujer con raíces chontaleñas y matagalpinas disfruta el tiempo que comparte con sus nietos y se describe como una persona muy romántica.
Le gusta bailar, y como buena romántica, sitúa a Andrea Bocelli y Paloma San Basilio en su lista de cantantes favoritos.
También le gusta leer y el último libro que ha acaparado su atención se titula Soluciones Espirituales Para Cada Problema.
¿Qué tan atractivo sería para usted tener a un esposo Presidente?
No tiene ningún atractivo. Yo respeto mucho lo que dice doña Lila T. porque imagino que debe haber sufrido mucho. No soy liberal, no puedo decir que soy conservadora, no soy nada. Soy una nicaragüense, entiendo los problemas que tiene Nicaragua, los entiendo en carne propia. De todo lo que me digás que ha sufrido el pueblo de Nicaragua, yo también lo he sufrido: exilio, guerra, persecución. No me pueden hablar de nada nuevo. ¿Atractivo para mí la Presidencia? Dice doña Lila T. que ni a su peor enemigo se la desea, porque sabe que los problemas que tiene Nicaragua son enormes.
¿La afectó la inhibición de Edén Pastora en 1999?
Fue muy duro, no porque me haya afectado el haber querido ser Primera Dama, sino por lo que él había luchado, por el empeño que le había puesto y por la injusticia que cometieron. Él no tenía en ese momento la ciudadanía costarricense, se la habían quitado en 1980, por no haber renunciado a la ciudadanía nicaragüense. Lo inhibieron un 5 de julio, que no se me olvida porque era mi cumpleaños. Era viernes, y él debía presentar pruebas el lunes. ¿Qué pruebas iba a buscar en un fin de semana? Entonces él se puso en una huelga de hambre de 34 días que casi le cuesta la vida. Tenía cédula, tenía la constancia de haber luchado toda la vida por Nicaragua.
¿Qué hacen sus hijos ahora?
Bueno, tenemos cuatro hijos, tres están aquí y el menor está en Estados Unidos. Hace seis años se fue, trabaja y estudia. Su onda es la computación, aquí fue diseñador de páginas web, estudió hasta tercer año en la UNI. Allá tiene que trabajar para mantenerse, nosotros no le ayudamos en nada. Tiene 26 años.
Álvaro, el mexicano, el mayor, tiene 43 años, es casado con una nicaragüense, tiene tres niñitos. Marisol, tiene dos niños, vive en El Salvador. Lo que pasa es que como han vivido conmigo, yo los nombro como (hijos) míos. Karla trabaja para una compañía de transporte, es la mayor, tiene 40 años, tiene tres niñas. Pánfilo trabaja con su primo que trabaja en maquilas, también es pescador como su padre. Yahoska tiene una empresita turística que está empezando, que no nos ha ido muy bien. Pero ahí está. Claudia, hija de la mexicana, vive en México; Túpac, el otro hijo, también vive en México.
¿Qué le parece este momento de candidatura política de su esposo?
Es difícil. No soy la mujer política que le gusta sobresalir, participar, que va andar gritando ¡Viva Edén Pastora! Yo estoy detrás de él para apoyarlo en otra forma.