Raghuram Rajan ()

Un seguro inseguro

FMI quiere establecer un mecanismo automático para dirigir recursos a países en turbulencias económicas Washington Establecer un seguro para autos o casas puede ser una idea relativamente sencilla: los beneficiarios abonan una cuota cuando todo marcha bien para tener cierta cobertura a la hora de un accidente, aunque éste quizás nunca llegue. Pero trasladar ese […]

  • FMI quiere establecer un mecanismo automático para dirigir recursos a países en turbulencias económicas

Washington

Establecer un seguro para autos o casas puede ser una idea relativamente sencilla: los beneficiarios abonan una cuota cuando todo marcha bien para tener cierta cobertura a la hora de un accidente, aunque éste quizás nunca llegue. Pero trasladar ese concepto a los países puede resultar más complicado. Embarcado en esa difícil tarea está Raghuram Rajan, el economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La idea de Rajan es que en épocas de bonanza los gobiernos de países de América Latina, Asia y otras regiones cumplan con determinadas pautas acordadas con el FMI para que ante eventuales turbulencias puedan acceder automáticamente a recursos del organismo. Sería una zanahoria colocada delante de ministros de economía y finanzas a favor de estimular su cooperación en asuntos importantes para la economía global, sobre todo cuando la tendencia de muchos es a desengancharse del Fondo y del “espíritu de internacionalismo” que dio nacimiento a la institución de Bretton Woods hace seis décadas.

Al explicar su plan ante el Instituto Kiel para la Economía Mundial, basado en Alemania, Rajan dijo en abril pasado que los potenciales países beneficiarios de este proyecto estarían sometidos a una vigilancia permanente del Fondo, incluso fuera de los programas tradicionales, por lo que su acceso instantáneo a los dineros del organismo sería visto como una señal de que sus políticas económicas y financieras son saludables. Al mismo tiempo, eso también haría al FMI más atractivo para los países industrializados, puesto que recobraría su categoría de interlocutor con países en vías de desarrollo.

“El Fondo puede ofrecer un mejor foro para el diálogo multilateral, así como proveer mejores servicios a sus miembros”, comenta Rajan.

El economista indio anunció en agosto que dejará su cargo a fin de año para volver a enseñar en la Escuela de Negocios de la Universidad de Chicago, donde su licencia sabática está a punto de caducar. ¿Será un legado útil para América Latina? Claudio Loser, quien fue director del FMI y ahora trabaja para el Diálogo Interamericano, un think tank con sede en Washington, recuerda haber planteado personalmente la necesidad de que el organismo de crédito cuente con un mecanismo de préstamos más automático para los países. A su juicio, la institución debería mejorar su modo de prevenir crisis de balanzas de pago o financieras de manera global, donde ha demostrado carencias. “Al mundo le faltan seguros en muchas cosas”, dice el economista venezolano Ricardo Hausmann, de la Universidad de Harvard. “En el mundo en general hay una distribución muy ineficiente de los riesgos, y el rol de los instrumentos financieros precisamente es redistribuir esos riesgos. Hay mucho por hacer en esa área”.

Sin embargo, algunos se hacen preguntas relacionadas con la utilidad práctica que la idea de Rajan podría tener. El plan ha enfrentado obstáculos desde la fase de laboratorio. Un documento de trabajo sobre el tema, producido por miembros del staff del Fondo sobre 34 países en vías de desarrollo, concluyó que Chile sería la única nación que calificaría para beneficiarse de este tipo de seguro durante un período continuado de 10 años. Los demás habrían sido declarados no elegibles o descartados durante una parte de ese período. “Hay un cierto riesgo en esa propuesta”, advierte Peter Kenen, un consultor del FMI, el Tesoro y la Reserva Federal estadounidenses que está al tanto de ese estudio. “La dificultad con esto es que el mercado puede hacer los mismos cálculos que el Fondo, y todo puede tener un efecto perverso, dañando a los países al provocar una reacción de mercados incluso antes de que puedan recurrir al Fondo”.

CUESTIÓN DE MARGEN

Otro punto que ha generado controversia dentro del FMI es la menor cobertura que los recursos del organismo tendrían con este seguro. A diferencia de los tradicionales programas stand-by, donde se establecen condiciones para la aprobación secuencial de créditos (lo que teóricamente avala la capacidad de repago de los países), bajo este nuevo servicio la ayuda financiera llegaría a los beneficiarios en un solo desembolso, suficientemente importante como para aventar la amenaza de crisis. Eso reduciría el margen del Fondo para marcar condiciones posteriores y a la vez podría aumentar el riesgo de que el país enfrente problemas de repago. En la cocina del FMI hay quienes sostienen que eso aumenta la necesidad de ser más selectivo de antemano con los países que pueden acceder al crédito.

Ante eso, Nancy Birdsall, presidente del Centro para el Desarrollo Global, con sede en Washington, y ex titular del BID, sostiene que es necesario garantizar que la idea de Rajan funcione para países emergentes como Brasil, México o Turquía. “Si no, no estarán encarando el principal desafío, que es cómo prevenir las crisis y manejarlas cuando llegan”, dice. Birdsall también prevé que puede existir un “problema de coordinación”, puesto que ningún país prestamista o tomador de créditos del FMI querrá ser el primero en anunciar que se anota en la lista para implementar este seguro. Pese a esas dudas, para Birdsall, los países latinoamericanos serían los principales candidatos en beneficiarse con esta iniciativa, por lo que deberían influir en el modo en que se establecerán los requisitos para los eventuales beneficiarios. “Sobre todo ahora que las reservas de los bancos centrales de la región han crecido lo suficiente como para que puedan participar de estas discusiones desde una posición de fortaleza”, dice.

En momentos en que varios países latinoamericanos tienden a desmarcarse del Fondo y aprovechan la coyuntura global para depender menos de sus créditos, en el departamento del Hemisferio Occidental del organismo la idea de Rajan es vista con buenos ojos. “Estamos tratando de encontrar mejores formas de seguros”, dice el jefe de esa repartición, Anoop Singh. “Hay muchas reformas que se están tomando para hacer nuestros servicios más relevantes para el tipo de países emergentes que tenemos, incluyendo a América Latina”. Pero hay una duda central que aún no está despejada: ¿el seguro planeado por el FMI aportará mayor confianza a los inversionistas o, por el contrario, será una contribución más a la tradicional inseguridad de la región?

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