- Se reúne la Conferencia Episcopal salvadoreña
SAN SALVADOR/AFP
La violencia que azota a El Salvador será el único tema a debatir en la reunión que la Conferencia Episcopal salvadoreña realizará el viernes, dando idea del calado de este problema en este país centroamericano.
Ésta será la segunda reunión que la Conferencia de obispos católicos realiza sobre este tema, luego que en noviembre de 2005, tras una reunión de tres días, emitió la carta pastoral titulada “No te dejes vencer por el mal”, en la cual advertía del peligro al que se exponen a diario los salvadoreños.
Cada día se registra un promedio de 12 homicidios y más de 500 asaltos a mano armada en El Salvador.
El obispo auxiliar capitalino, Gregorio Rosa Chávez, comentó que en la reunión analizarán las conclusiones de las diferentes vicarías de la arquidiócesis de San Salvador que analizaron las extorsiones, asaltos, narcotráfico y la venta de armas.
Según las vicarías, existe un miedo generalizado y la gente trata cómo defenderse de la violencia de pandillas y delincuentes que a menudo operan como brazo armado del narcotráfico.
Advierten de no tomar justicia en manos propias
No obstante, los obispos advierten sobre “la tentación (de la población) de tomar la justicia por sus manos”.
Las críticas más recurrentes de las mismas son el mal funcionamiento del sistema judicial y la forma en que los medios de comunicación tratan el tema, que “también genera violencia”, señaló Rosa Chávez.
También recomendó que no hay que “dejarse vencer por el temor” y advirtió que hay un “peor problema de pobreza material y cultural”.
Según el obispo, las vicarías “ven negligencia y complicidad en la PNC (Policía Nacional Civil) por lo que la gente se siente abandonada y deseosa de escaparse (emigrar)”.
En su análisis, la Iglesia Católica llama la atención sobre las razones por las que los salvadoreños callan por temor, de la existencia de “los territorios controlados” y del toque de queda que impera en algunas zonas y que estaría sirviendo para trasladar armas y drogas.
Entre las causas de la inseguridad del país, los religiosos hablan de la pobreza, la difícil situación económica que se vive, el desempleo, la desintegración familiar y el fracaso de las políticas gubernamentales “que no atacan las causas reales de la violencia”.
Los obispos proponen además que se emprenda “una lucha en serio” contra la circulación de armas y se adopte “un código de resistencia” para las temidas extorsiones.