ESPECIAL PARA LA PRENSA
El cantautor nicaragüense Luis Enrique Mejía Godoy, que después de casi una docena de visitas a Canadá es ya casi un ciudadano honorario, estuvo de visita el sábado pasado en el Ukranian Hall, de Toronto.
En el concierto, en el que una audiencia mixta de nicaragüenses y de toda latinoamérica —e incluso de gente que no eran de habla hispana— disfrutaron no sólo de la música, sino del humor y el lenguaje poético y afectivo de este artista.
El evento fue parte de un esfuerzo de la radio Voces Latinas, encabezada por el padre Hernán Astudillo, para recaudar fondos, ya que se encuentran en proceso de instalar una nueva antena con mayor capacidad que la actual, y lograr así mayor alcance geográfico.
Luis Enrique Mejía, quien tiene una trayectoria musical de varias décadas, conserva su manera afable, cariñosa y popular de ser y expresarse, tanto al sostener una conversación con él o en el escenario, agasajó al público con incontables temas de sus más recientes producciones, como Qué tiene la música, Crucificados, Tengo a América y Por una Canción.
Pero también nos llevó de la mano en un viaje de recuerdos por nuestra patria querida, al escuchar canciones como Pobre la María, El Cristo de Palacagüina, El Primero de Enero y Venancia.
El alcance de su música hacia Latinoamérica y el mundo es tan grande que en este evento el concejal Joe Mihevc, en nombre del alcalde de Toronto, David Miller, le otorgó un reconocimiento como Trovador sin Fronteras, honor que Luis Enrique recibió muy emocionado entre aplausos y gritos del público.
Luis Enrique Mejía, hermano del conocido cantautor nicaragüense Carlos Mejía Godoy, de quien dice son “batidos en la misma jícara y con el mismo molinillo” viene de una familia de varias generaciones de músicos y poetas. “Vengo de una familia de locos, trapecistas, traquimbaques, músicos itinerantes, trovadores errantes. Andamos del timbo al tambo cantándole a la vida”, dijo.
El artista comentó a Toronto Hispano que “me siento muy emocionado”, por el honor recibido.