- Desde Nicaragua a España, cada queso es un mundo… crudo o pasteurizado
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En casi cada rincón de España y Latinoamérica se producen quesos interesantes, muchos de ellos de elaboración artesanal, de tanta variedad de texturas y diferencia olfato-gustativas como de paisajes.
Cuando se celebra el mes de la Herencia Hispana en Miami, toda loa al queso latino, ya sea en forma de arepa o de quesadilla rellena, nos obliga a remontarnos, aunque sea brevemente, a la vieja España.
De hecho, la aportación española de la ganadería fue sin duda una de las huellas más duraderas de su presencia en las tierras del Nuevo Mundo.
La cabaña de ganado ovino, bovino y caprino fue introducida al comienzo de la colonización, de ahí que no resulta en absoluto ofensivo calificar a España más que de “madre patria” de “madre vaca”. Madre de los quesos de América Latina, vamos.
Una pasión por los quesos que tiene en la literatura española un buen vivero de datos.
Como el capítulo de “Las Bodas de Camacho”, en El Quijote, que describe las “hambres” del bueno de Sancho Panza, quien, perdido casi el sentido ante tantos manjares, dice que “los quesos puestos como ladrillos enrejados formaban una muralla”.
Lo cierto es que en España el consumo de queso se ha triplicado en los últimos veinte años, y la atención puesta en la Denominación de Origen o Indicación Geográfica Protegida va también en aumento.
NICARAGUA EN LA LISTA
La gama quesera en Iberoamérica es amplísima y, aunque el proceso de elaboración es muy parecido, existen pocas similitudes entre un manchego, un idiazábal o un queso oaxaqueño artesanal.
La alimentación, la raza de los animales y los distintos paisajes y climas determinan un queso de características muy diferentes.
Desde Nicaragua a México o la República Dominicana, pasando por Colombia, Venezuela o España, cada queso es un mundo… crudo o pasteurizado.
Por cierto, cada vez están más de moda los locales que le dedican un capítulo extenso al más noble derivado lácteo.
Así, la española Begoña Tuya ofrece en su establecimiento una estupenda y amplia selección de quesos y vinos españoles para llevar o degustar “in situ”.
Entre las delicias lácteas más solicitadas figuran el picón asturiano, el manchego, el tetilla gallego, el idiazábal vasco, el roncal navarro, el mahón mallorquín o el queso fresco de cabra extremeño.
Quesos que van desde los sabores suaves, tiernos y la textura mantecosa del tetilla gallego hasta el sabor fuerte, algo picante y ácido del cabrales o los sabores característicos del manchego madurado de leche de oveja.
En la gama de los quesos de pasta suave, tierna y cremosa destaca el denominado en Venezuela “de mano”, un manjar artesanal de sabor lácteo con toques dulzones. Sensacional.
O el exquisito queso guayanés, fresco y bajo de sal, de sabor suave y lechoso.
La República Dominicana, primer país que fabricó quesos en el continente americano, tiene una larga tradición en la producción del sabroso queso blanco para freír, aunque se trata de un producto muy perecedero.
Nicaragua ofrece además “queseras” artesanales que elaboran quesos como el de Boaco, delicioso, con chile, y algunos rellenos de jamón o verduras. O el de crema ahumado.