- Estaba valorado como el próximo Roberto Clemente, pero su actuación no estuvo acorde con su talento
Cuando en 1985 David Green se vio involucrado en un ruidoso cambio que lo envió a los Gigantes de San Francisco por Jack Clark, las especulaciones alrededor de su futuro, se cubrieron de incertidumbre y se multiplicaron.
Y aquí en casa, nos desconcertamos.
Rick Hummel del periódico San Luis Dispatch, apuntó lo siguiente: Jack Clark era un slugger de liga mayor probado, pero cuando un equipo negocia a cuatro jugadores para obtenerlo, incluyendo a uno que fue considerado uno de los próximos súper estrellas del juego, surgen preguntas como ésta: ¿Por qué los Cardenales soltaron a David Green antes de la temporada de 1985?
No se encontraban explicaciones claras.
Green había sido años antes, el punto focal de una negociación entre los Cardenales y los Cerveceros. Incluso Whitey Herzog, un manager exigente, pese a la calidad de jugadores que San Luis entregó, saltó emocionado de su butaca con la llegada de Green a San Luis. El había sido diagnosticado como un nuevo Roberto Clemente en una de las mayores exageraciones fabricadas por la precipitación.
Cierto, el pinolero envió señales alentadoras en sus tres temporadas con los Cardenales, incluyendo 1984, cuando conectó 11 de sus 15 jonrones en la segunda mitad, pero sin lograr impresionar, mucho menos deslumbrar. De acuerdo a los libros de records, Green tenía 24 años de edad, aunque tenía uno más de acuerdo a los archivos caseros.
La pregunta continuaba flotando: ¿Por qué desprenderse de un pelotero tan altamente valorado por todos los que lo vieron crecer en las menores? La única explicación es que los Cardenales habían perdido su fe en el futuro de Green y preferían contar con un bateador productivo actualizado como lo era Clark.
En la organización de los Cardenales no se comentó nada sobre la probable incidencia de algunas dificultades provocadas por desviaciones peligrosas hacia la bebida, y los Gigantes consideraron que ese tipo de problemas había sido superado. Ellos admitieron confiar en eso, mientras Green parqueaba un Mercedes Benz frente al viejo Clandestick Park.
Por obtener a Clark, ceder a Green fue un riesgo calculado, pero cuando un jugador tiene esa historia de problemas personales, la tentación es aceptar ese riesgo.
Otro factor en la negociación fue que la dirección de los Cardenales consideró que el pitcher Dave LaPoint no era lo necesariamente consistente. En 85 aperturas de Liga Mayor, Lapoint sólo completó tres juegos.
Green nunca pudo ser el gran pelotero que todos aseguraban se convertiría en impacto y en ese 1985, sólo disparó 5 jonrones con 20 remolques en 106 juegos.
Los Cerveceros salieron ganando soltando al supuesto súper prospecto consiguiendo a Ted Simmons, Rollie Fingers y Pete Vuckovich, y luego, los Cardenales obtuvieron un buen aporte de Clark, quien conectó 22 jonrones y empujó 87 carreras.
En cada uno de los operativos, Green no resultó un buen negocio para el equipo que lo recibió. Triste y lamentablemente, un caso más de alguien que parecía tener todo el material para establecerse y mostrarlo, y no pudo mostrarlo.
La pérdida de su padre antes de escalar la montaña, y luego la de su madre, le impidieron a David contar con un soporte, que alguien como él, sin dureza mental ni el empeño, disciplina y temperamento que necesitaba imperiosamente.