ACADEMIA DE BEISBOL

Un proyecto que beneficiaría a muchos jóvenes, de ser peloteros profesionales DE GRANADA CERRÓ LO QUE LA LEY SE LLEVÓ Lo que parecía un proyecto prometedor, se convirtió simplemente en una ilusión. La Academia de Beisbol Tiburones cerró sus operaciones en la ciudad de Granada, por un problema que no tuvo nada que ver con […]

  • Un proyecto que beneficiaría a muchos jóvenes, de ser peloteros profesionales

DE GRANADA CERRÓ
LO QUE LA LEY SE LLEVÓ

Lo que parecía un proyecto prometedor, se convirtió simplemente en una ilusión. La Academia de Beisbol Tiburones cerró sus operaciones en la ciudad de Granada, por un problema que no tuvo nada que ver con lo deportivo.

Una disputa por los derechos del Estadio Flor de Caña (o Roque Tadeo Zavala) entre la Alcaldía de Granada y el Instituto Nicaragüense de Juventud y Deportes (Injude), originó lo que terminó por acabar con la academia.

La semana pasada, la comuna sultaneca se opuso a un acuerdo en el cual el Injude otorgaría por tres años la administración del estadio al Club de Beisbol Tiburones, alegando —entre otros puntos— que no tiene derechos.

EL TEMA LEGAL

El argumento de la alcaldía es que el Injude no tiene derechos legales sobre el estadio, porque éste pertenece al patrimonio de la ciudad y —en consecuencia— no puede ser entregado a una organización con fines de lucro.

El alcalde sandinista de Granada, Álvaro Chamorro Mora, explicó que no ha tenido la intención de colocar obstáculos a personas interesadas en el desarrollo del deporte. Al contrario, asegura estar motivado para apoyar.

“Sin embargo, mi responsabilidad es cuidar los patrimonios de la ciudad. Y el Injude no tiene derecho a entregar por tres años algo que le pertenece por ley a Granada, como el Estadio Flor de Caña”, explicó Chamorro Mora.

EL CAMBIO DE NOMBRE

De acuerdo al edil, el Injude se encuentra en una confusión de carácter legal, cuyo origen tiene en el cambio de nombre que tuvo el estadio por decreto de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional en 1984.

Chamorro Mora explicó que cuando se dictó ese decreto, que traspasaba dominio y posesión de las instalaciones deportivas al entonces IND (Instituto Nicaragüense de Deportes), se utilizó el nombre “Roque Tadeo Zavala”.

Roque Tadeo Zavala, quien jugó en la década del 70 con el combinado de Primera División Granada Marfil y que terminó asesinado 1979 por la Guardia Nacional, fue elevado a mártir por el Frente Sandinista (FSLN).

Por ese motivo, los sandinistas, tras derrocar la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, cambiaron el nombre del estadio sultaneco por el de Roque Tadeo Zavala, que luego, en 1984, se convirtió en decreto parlamentario.

El estadio, construido entre 1960 y 1962 y financiado por el empresario Alfredo Pellas, fue donado a la alcaldía de la “Ciudad Colonial” bajo el nombre de Estadio de Beisbol de Granada, Flor de Caña.

Entonces, la comuna argumenta que no hubo un verdadero traspaso de dominio y posesión del estadio al Injude, porque en el decreto de 1984, que se revalidó en el 2005, no se registró con su auténtico nombre a la instalación.

HASTA LA CORTE

El alcalde granadino ha dicho que está dispuesto a llevar el caso —si es necesario— hasta la Corte Suprema de Justicia. “No importa cuánto tiempo tengamos que esperar, pero no van a quitarle a Granada su patrimonio”, advirtió Chamorro Mora.

El director del Injude, Roberto Urroz, ha declarado por su lado que no tiene intenciones de extender la disputa, pero asegura que agotará todos los procedimientos legales para conocer qué dictan las respectivas autoridades.

“Nuestros asesores legales están estudiando el caso. No queremos tomar decisiones a la ligera y por esa razón no firmamos el acuerdo que teníamos planeado con la Academia de Beisbol Tiburones”, exteriorizó Urroz.

LOS OTROS PUNTOS

Además del tema legal, la comuna granadina no estaba de acuerdo con el acuerdo que firmarían el Injude, la academia y la misma alcaldía, porque a parte que perderían dominio sobre el estadio, tendrían que ofrecer mantenimiento.

Tampoco estaban de acuerdo con una cláusula que indicaba que el Injude podría alquilar el estadio para otros fines y que de lo recaudado, 50 por ciento se usaría para mantenimiento de la instalación y la otra mitad para el Injude.

“En primera instancia porque legalmente no pueden imponer las reglas del juego, y segundo, me parecen absurdas esas condiciones”, expresó Chamorro Mora.

LAS CONSECUENCIAS

De cualquier manera, los mayormente afectados por esta disputa han sido los jóvenes que pertenecían a la Academia de Beisbol Tiburones, porque no hubo más remedio que abandonar el centro de operaciones en Granada y trasladarse a la ciudad de Bluefields.

“Desde luego que nos duele dejar algo como esto. Uno viene con las intenciones de trabajar y hacer algo por la ciudad, pero nos topamos con tantos problemas. Es imposible trabajar así”, dijo Douglas Lacayo, presidente de la Academia Tiburones.

Lacayo es un granadino que salió del país hacia Estados Unidos cuando tenía 11 años. En la nación norteamericana se graduó de ingeniero civil. Actualmente se desempeña como presidente ejecutivo de una compañía constructora.

De ese puesto obtiene los recursos para financiar la academia. “Yo quería hacer este proyecto en mi ciudad, pero las condiciones no se dieron y ahora pues, buscaré otros rumbos para desarrollarlo”, añadió Lacayo.

ELEMENTOS DE FIRMA

De acuerdo a Lacayo, la academia reunía a unos 80 jóvenes y durante la visita de entrenadores de las Grandes Ligas, algunos peloteros recibieron buenas valoraciones de los expertos e incluso llegaron a decirles que tenían posibilidades de hasta firmar.

“Al menos unos 8 muchachos tienen el biotipo para ser contratados por organizaciones de las Grandes Ligas, según me dijeron los entrenadores de las Grandes Ligas”, aseguró Lacayo.

NUTRIDO EQUIPO

La academia contaba con un nutrido equipo de trabajo: Sebastián Jiménez (gerente administrativo), Bayardo Dávila (director de la academia), Ernesto López (entrenador de bateo) y José Luis Quiroz (coach de pitcheo).

Además de Domingo Álvarez (entrenador de jardineros), Nemesio Pavón (asistente de bateo), Javier Torres (asistente de pitcheo), José Ernesto Dávila (asistente de jardines) y Roberto Carlos Jiménez (asistente).

Incluso cuenta con un cuerpo de medicina y psicología.

NUEVA CASA

Ahora, los planes de Lacayo son trasladar su proyecto a la Costa Atlántica, como respuesta a una serie de invitaciones que recibió de entusiastas del beisbol, entre ellos el gerente general de los Tigres del Chinandega, David Hodgson.

“La gente de la Costa está muy interesada en este trabajo y me parece, además, que existe mejor biotipo en esa zona del país”, concluyó Lacayo, poniendo punto final a un proyecto que traería beneficios a la juventud granadina, pero que ahora tendrá un nuevo nicho en la zona caribeña de nuestro país.

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