Corresponsal/Bluefields
Más de 120 reos de las celdas preventivas de la Policía de Bluefields, Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), se amotinaron, quemaron papeles, trataron de destruir los barrotes, en demandas porque las autoridades locales les den atenciones médicas y les eliminen el consumo de agua con heces fecales.
El hecho ocurrió el sábado durante el día, sin embargo, fue hasta ayer que LA PRENSA tuvo conocimiento de la información debido a que las autoridades policiales no informaron al respecto.
“De los 126 reos que hay, 14 de ellos tienen problemas de enfermedad, tienen fiebre, problemas de hemorroides, hay sofocación por el hacinamiento. Estaban alborotados, quemaron papeles, trapos, dañaron parte del techo, y tuvo que intervenir la fuerza policial”, confirmó el Procurador Especial de los Derechos Humanos en la RAAS, Wilfredo Jarquín Lang.
El jefe de la Policía local, comisionado mayor Gregorio Aburto Ortiz, dijo que la situación de los internos de la Policía es una bomba de tiempo que en cualquier momento podría explotar.
“Es una bomba de tiempo que podría explotar. Nuestra capacidad es de 40 reos, sin embargo contamos con 126”, reveló Aburto.
Dijo que la única manera de resolver los problemas de los internos es que el Gobierno construya un Sistema Penitenciario local.
En las celdas policiales no hay ventilación, el sistema eléctrico es obsoleto, hay hedor y los internos hacen sus necesidades fisiológicas en un hoyo, dice un estudio de las autoridades carcelarias del Sistema Penitenciario y la Policía.
LAS DEMANDAS
“Todo el día rechazaron la comida, me reuní con los líderes de cada celda (que es un reo), y dijeron que sus demandas eran atenciones médicas, eliminar el agua con heces fecales, resolver sus situaciones legales, alimenticias (sus alimentos son elaborados con agua con heces fecales), recibir sol, entre otros”, dijo Jarquín.
Un estudio bacteriológico realizado en el Sistema Penitenciario y la Policía de Bluefields, por el especialista en antropología, medicina penitenciaria, salud pública y epidemiología, Oscar Bravo, dice que las instalaciones del centro penal no cuentan con los estándares de calidad higiénica ni potabilidad necesaria.
“Ya que a través de estudios químicos y bacteriológicos han encontrado altos niveles de contaminación de heces fecales. Esa agua la ocupan para beber, cocinar y para bañarse”, certificó el especialista profesional.
POLICÍA HACINADA
El jefe de la Policía de la RAAS, comisionado mayor Gregorio Aburto Ortiz, dijo que del total de reos en las celdas preventivas, el 93 por ciento debería estar en la penitenciaría local.
“Sólo el 7 por ciento nos corresponde, sufrimos el problema de hacinamiento”, observó el comisionado Aburto.
El procurador Jarquín Lang informó que junto a la Policía de Bluefields decidieron trasladar a los enfermos hacia el hospital local, suspenderles el consumo de agua con heces fecales y revisar las situaciones legales de cada reo.