- Los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela se declaran culpables de tráfico de drogas
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Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, ex jefes de la otrora banda narcotraficante más grande del mundo, el Cartel de Cali, fueron condenados este martes a 30 años de prisión en una corte federal de Miami tras admitir haber exportado más de 200,000 kilos de cocaína a Estados Unidos, y renunciar a fortunas de US$ 2,100 millones.
Lo hicieron luego de obtener un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos para proteger a sus familiares.
“Le pido perdón a mi familia que la he hecho sufrir por esto (…) también al pueblo de Estados Unidos y a todas sus autoridades”, dijo el ex número dos del cartel, Miguel, de 63 años de edad, antes de recibir la condena de parte del juez federal Federico Moreno.
Su hermano Gilberto, 67 años, el ex jefe y fundador de la banda, no se disculpó por ningún delito, pero expresó: “Me someto a la justicia americana”, antes de que se le quebrara la voz en sala.
Ambos hermanos acordaron además renunciar a millones de dólares obtenidos con el narcotráfico como fundadores del Cartel de Cali, cuyo fin fue proclamado en Washington por miembros del gabinete del presidente George W. Bush. La Fiscalía renunció a mantener los cargos de lavado de dinero.
Un acuerdo separado anunciado en la Corte protegerá a seis de los familiares de los hermanos en Colombia de todo encausamiento judicial en las acusaciones de obstrucción de la justicia y lavado de dinero.
Los acuerdos permitirán además a 28 personas ligadas a los hermanos Rodríguez Orejuela retener propiedades y otros bienes no obtenidos con dinero del narcotráfico.
Esas personas aceptaron entregar más de 300 empresas en las que tienen interés, a cambio de que les dejen conservar algunas propiedades y los saquen de la denominada “Lista Clinton”, que congela bienes de terroristas y narcotraficantes internacionales, y sus familiares o empresas.
“La familia va a renunciar (…) a más de 300 compañías en Colombia, Bahamas, Panamá. No van a tener ningún negocio en Colombia o alrededor del mundo”, dijo el abogado de los familiares, Marc Seitles.
Vestidos de chaqueta y corbata, los ex jefes narcos admitieron haber importado más de 200,000 kilos de cocaína a Estados Unidos entre 1990 y 2002 en cargamentos de postes de concreto, vegetales, madera, cilindros de cloro, y en una ocasión en un avión 747 hacia México, desde donde la droga sería introducida a este país.
El acuerdo pone punto final a una batalla judicial que se extendió por casi dos años sin llevar a juicio a quienes el gobierno estadounidense consideró los más importantes narcotraficantes jamás detenidos en una prisión estadounidense.
Fue posible gracias a otro acuerdo separado firmado entre la Fiscalía y 28 familiares de los capos en Colombia.
Los hermanos fueron extraditados a Estados Unidos entre 2004 y 2005, tras una investigación de las autoridades federales que duró 14 años, confiscó más de 50,000 kilos de cocaína, 15 millones de dólares y acusó a casi 100 personas.
Enfrentaban cadena perpetua en prisión, pero a cambio de declararse culpables aceptaron la condena a 30 años y el retiro de acusaciones por lavado de dinero.
También aceptaron entregar dinero y bienes ascendentes a 2,100 millones de dólares, el equivalente a las ganancias que obtuvieron del narcotráfico.
Aún tienen una acusación por lavado de dinero pendiente en un tribunal de Nueva York, que debe trasladarse a Miami y será incluida en el mismo caso en Florida. Pero en caso de ser declarados culpables por esas acusaciones, las penas no son acumulables.