Ryde Rodríguez, de Cuba; Julio Guerrero de Dominicana; y Dany Arenas, de Colombia, entrenan mañana y tarde en el Estadio Nacional Denis Martínez, bajo un mismo objetivo: seguir las huellas de Michel Abreu y Bárbaro Cañizares.
“Vamos a jugar con el Bóer, pero también buscamos un chance para firmar con alguna organización de Grandes Ligas”, dice Rodríguez, un corpulento jardinero que ha radicado en Argentina últimamente.
Esa fue la ruta de Abreu y Cañizares, firmados por Mets y Bravos, respectivamente.
“Nosotros venimos a Nicaragua porque íbamos a jugar con León, pero nuestro agente, Fred Ferreira, nos dijo que debíamos movernos hacia Managua y jugar con el Bóer”, dijo Guerrero.
Este infielder es hermano de Vladimir Guerrero, el superestrella de los Ángeles y curiosamente dejó Dominicana, para venirse a construir como jugador aquí.
Arenas, en tanto, es un colombiano con cuerpo de jugador de futbol americano, que ha vivido en Boston y se desempeña como receptor, asegura.
“Vamos a trabajar duro para lucir bien y llamar la atención de los scouts”, dijo Arenas.