cOPIA DE lA iNMACULADA. Su original es de 1721 y la elaboró el español Cinerovo. Fue la imagen más venerada de la Catedral. ()

LA PARROQUIA Y CATEDRAL DE GRANADA: A 150 AÑOS DE SU INCENDIO Y DESTRUCCIÓN

La Catedral de Granada, a iniciativa del sexto obispo de su Diócesis, monseñor Bernardo Hombach, ha sido pintada totalmente en su exterior, proyectando mayor personalidad. En el sesquicentenario de la destrucción e incendio de su precedente templo colonial se difunden su reseña histórica y elementos arquitectónicos [doap_box title=»Obispos de la Diócesis de Granada» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] […]

  • La Catedral de Granada, a iniciativa del sexto obispo de su Diócesis, monseñor Bernardo Hombach, ha sido pintada totalmente en su exterior, proyectando mayor personalidad. En el sesquicentenario de la destrucción e incendio de su precedente templo colonial se difunden su reseña histórica y elementos arquitectónicos
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(Años de consagración y de retiro o fallecimiento)

José Cándido Piñol y Batres (19 de marzo, 1914-29 de octubre, 1914), guatemalteco; Canuto José Reyes y Balladares (14 de noviembre, 1915-3 de noviembre, 1951), nacido en León; Carlos Borge y Castrillo (27 de mayo, 1945-9 de agosto, 1953), de Managua, Obispo Auxiliar; Marco Antonio García y Suárez (24 de mayo, 1953-11 de julio, 1972), de Terrabona, Matagalpa; Leovigildo López Fitoria (7 de octubre, 1972-15 de diciembre, 2003); de San José de los Remates, Boaco; y Bernardo Hombach Lutkemeier (nombrado el 15 de diciembre, 2003 y consagrado el 22 de abril, 2005), alemán.

Bibliografía

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AGHN /Comisión del Sesquicentenario

En su Historia del Arte Hispanoamericano (1956), el español Diego Angulo Iñiquez afirma: “Granada, aunque no fuese sede episcopal —situada a orillas del enorme Lago de Nicaragua— construyó también varias iglesias importantes y un caserío no menos notable que el de León […]. Su iglesia parroquial, que a [Thomas] Gage [en 1637] pareció una catedral y la misma que [Domingo] Juarros —cerca de dos siglos más tarde— calificaba de suntuosa, ha cedido su puesto en el centro de la plaza mayor a un templo moderno…”

Mejor dicho: a un ejemplo de lenta reconstrucción, a raíz de su incendio y destrucción por las hordas walkeristas al mando de Charles Frederick Henningsen en noviembre de 1856. Hoy, a ciento cincuenta años de esa barbarie, mantiene su sello personal, sobre todo desde la erección de su actual cúpula —una copia modesta de lo que corona la Basílica de San Pedro en Roma— en los primeros años sesenta del siglo XX.

1. Datos históricos

Pero la Parroquia de Granada —catedral desde la creación de la Diócesis el 2 de diciembre de 1913— contiene mucha historia. Y aquí daremos cuenta, brevísimamente, de la misma comenzando con el testimonio acerca del primer templo, descrito por el franciscano Antonio de Ciudad Real hacia 1586. Consistía en un edificio de tapias con rafas (arcos) de piedra, ladrillo, cal y techo de teja. A la misma construcción se refiere Gage, quien apunta que era sede del obispo de la provincia, debido a la preferencia de éste por residir en Granada, en vez de León, su sede episcopal. Aludía a fray Fernando Núñez de Sagredo.

En 1647, su sucesor —fray Alonso Briceño— lo imitó, argumentando el 14 de julio de ese mismo año que León carecía de las ventajas de Granada: 50 vecinos españoles más que la embrionaria capital, restablecida en 1610. Los oficiales reales no completaban los diezmos para sostener el cabildo de la Catedral de León que apenas lo construían tres dignidades y un canónigo en lugar de cinco y dos respectivamente, de acuerdo con lo estipulado al momento de erigirse la Diócesis. Añadía Briceño que en Granada vivían treinta clérigos de órdenes mayores y menores, y funcionaban gran número de capellanías, “con que el clero va siempre en aumento, todo lo cual falta en León, que no lo hay ni capellanías a título”. Con esos fondos levantó una sólida y elegante iglesia parroquial.

“Para que descubran más las fuerzas y caudal que esta ciudad de Granada tiene para sustentar la Cathedral, servirá de demostración la fábrica que con mi asistencia se ha hecho en esta iglesia (…) Labrose una hermosa torre, eminente y superior al cuerpo de la Iglesia, cuyos cimientos habrá cincuenta años que se levantaron. Rompiese una pared que impedía el crucero, y se abrió un arco grande del lado del Evangelio, con que quedó formado un muy capaz y hermoso crucero (…) A la nave del Evangelio, que faltaban capillas que correspondiesen a las naves de la Epístola, se abrieron tres arcos de cal y canto y se sacaron los cimientos de las tres capillas, que se están labrando del mismo material de cal y canto, con que queda un TEMPLO MUY DECENTE Y GRAVE DE TRES NAVES, CON SU CRUCERO” (las mayúsculas son nuestras).

De manera que este segundo antecedente constructivo de la futura Catedral seguía siendo en 1751, de acuerdo con el testimonio del obispo Pedro Agustín Morel de Santa Cruz, un edificio suntuoso. Pero sufrió los estragos de la guerra nacional, siendo destruido en su totalidad. José Dolores Gámez, en la descripción del incendio de la ciudad, informa que todo cuanto el fuego alcanzó quedó reducido a cenizas en Granada, incluyendo sus 8 y hermosas monumentales iglesias. No contento Henningsen con incendiar la parroquia, hizo después esfuerzos por arrancarla desde sus cimientos, volándola con una mina que pudo tan sólo derribarle la torre del nordeste.

Por su lado, el cronista Jerónimo Pérez refiere el rescate de las hostias consagradas que realizó el presbítero Rafael Villavicencio, cuya estatua de cuerpo entero se erige desde 1956 en el nicho izquierdo (desde el espectador) del primer cuerpo de la fachada; y otra, reciente, de la beata granadina Sor María Romero se levanta en el derecho.

A partir de 1860, la Junta Reconstructora de Templos de Granada inició sus trabajos y pocos años después existía en el sitio un caserón de una sola nave. Pero ya a finales de 1887 existía interés ciudadano de construir un digno templo. El arquitecto italiano Montesi ofrecía construirlo por completo en dos años, incluyendo altares de mármol, por la suma de 140,000 pesos. El escritor Gustavo Guzmán, en El Diario Nicaragüense del 3 de abril de 1888, se preguntaba: “¿Será posible que Granada no haga un esfuerzo por reunir los fondos necesarios a fin de concluir cuanto antes su hermosa Iglesia Parroquial? ¿Nuestro infatigable y digno señor cura [José Antonio Castillo] que tanto celo y entusiasmo muestra por el culto, por la hermosura de las iglesias y la salvación de las almas, no querrá ponerse a la cabeza de una sociedad de señoras que se consagre con devoción, fe y perseverancia, a buscar los fondos necesarios para esa importantísima mejora pública?”

Y añadía: “Creemos que si se formase esa sociedad, patrocinada y dirigida por respetables matronas como las señoras Virginia Pasos de Cuadra, Chamorro, Arellano, Vega, Pastora Bermúdez de Lacayo, Jiménez y tantas otras de profunda y sincera fe cristiana, se lograría muy pronto colectar la suma del arquitecto para la terminación de este templo”.

Los planos ya habían sido elaborados antes de 1881 por el jesuita Nicolás Cáceres, e interpretado por el maestro Carlos Ferrey. Entonces monseñor José Antonio Castillo colocó la primera piedra el 8 de diciembre de 1888 y levantó los muros hasta cierta altura. Pero no siguió en su labor por haber fallecido el 12 de julio de 1890.

Ese año Andrés Zapata, otro arquitecto italiano con muchos años de residir en la ciudad, elaboró un nuevo plano, adaptándolo a la parte ya construida. Sin embargo, los trabajos fueron interrumpidos por falta de fondos. En 1905, ya reanudados, se demolieron los muros referidos, utilizándose las piedras en la nueva construcción que tuvo de infatigable propulsor al presbítero Víctor M. Pérez. Éste erigió el segundo cuerpo de la fachada y el par de torres con sus ventanas ojivales, las pilastras y los arcos de la nave central. Además, importó de los Estados Unidos el armazón de hierro de la primera cúpula que llegaría a la ciudad, en una caravana de carretas, desde San Juan del Sur, el 12 de noviembre de 1916.

Tres años después, Pérez abandonaba los trabajos, siendo relevado por el segundo Obispo de Granada, Canuto Reyes y Valladares. A éste le siguió su obispo auxiliar Carlos Borge y Castrillo, constructor de la capilla —una de las cuatro— de Nuestra Señora de Guadalupe. Mas desde el año anterior monseñor Marco Antonio García y Suárez se empeñó en concluir la Catedral. Esto se logró (incluyendo la cripta y la actual cúpula que implicó la destrucción de la anterior) mucho antes de que falleciera en 1972. De ahí que en una décima de Enrique Guzmán Bermúdez (1884-1973), derivada de la escrita por Gregorio Juárez sobre la Catedral de León se hayan reconocido a los promotores de esos esfuerzos arquitectónicos:

Castillo alzó los cimientos

de esta catedral hermosa

y Granada generosa

le dio sus emolumentos.

Con su sotana a los vientos

laboró Pérez con porfía

y Reyes, día tras día,

trabajó de capataz.

Borge hizo un poco más

y la terminó García.

No debe omitirse que al obispo Leovigildo López Fitoria le correspondió la construcción de las bóvedas.

2. Estilo arquitectónico

Su fachada presenta una estilización claramente neoclásica. La integra un frontis de dos cuerpos enmarcados por dos torres. A su vez, éstas se componen de tres cuerpos rematados por cúpulas y linternas. El primer cuerpo del frontis presenta tres nichos y dos accesos, además de columnas jónicas adosadas que forman entre sí nueve intercolumpios. Consta de un atrio porticado. El acceso principal lo remarcan 12 columnas jónicas, cuatro en primer plano y ocho en segundo plano. Las fachadas laterales las integran dos cuerpos divididos por una doble cornisa. En el primer cuerpo el ritmo horizontal lo otorga ventanas variadas y en el segundo cuerpo ventanas individuales y columnas varias adosadas a la pared.

3. Descripción interna

Posee tres naves. La primera se divide en su eje longitudinal por medio de cinco arcadas, formadas por cuatro columnas de concreto de sección en cruz . La nave central la remata el altar mayor, enmarcado éste a su vez por el arco toral, compuesto por columnas jónicas que definen arcos ojivales sobre arcos de medio punto. El presbiterio se halla coronado por la cúpula de tipo renacentista. Dicha cúpula la adornan doce vitrales con motivos religiosos, coincidiendo éstos con los espacios formados por la nervadura que la conforman.

El edificio cuenta con cuatro capillas. La de la Inmaculada Concepción tiene el altar de piedra y difiere del resto de la iglesia. En sus paredes se adosan columnas estriadas y ventanas o jivales que rematan rosetones. La capilla del Perpetuo Socorro presenta las mismas características que la anterior sin los aditamentos de piedra. La capilla del Santísimo Sacramento tiene acceso por el costado norte de la iglesia. En sus paredes se levantan columnas adosadas con una cornisa medianera y vitrales en el costado sur.

La capilla de la Sacristía, en el extremo sur, comunica con el altar mayor a través de la capilla del Perpetuo Socorro. Como las anteriores, tiene columnas lisas adosadas a las paredes y cornisa medianera. Las capillas se iluminan a través de vitrales. Las bóvedas de las respectivas naves han sido rebajadas por recubrimiento del cielo razo en la superficie interior, conservándose la forma abovedada.

4. Materiales y sistemas constructivos

Las paredes de la Catedral están construidas por adobe, bloques de concreto y piedras canteras. El techo a dos aguas lo conforman dos pendientes que recubren una bóveda de concreto armado que, a su vez, está oculta por un cielo razo abovedado. El piso es de ladrillo de cemento hidráulico. Las puertas son de madera y las ventanas de vidrio y madera. El balcón de concreto y los canales de agua de hierro.

5. Ubicación

Ocupa un sitio preponderante dentro del conjunto de la Plaza de la Independencia. Frente al costado este del Parque Colón, se ubica tras el Palacio Episcopal y la Plaza de la Independencia. En su costado sureste, remata la Calle Real, interceptándose ésta con la Avenida Sandoval, que circula frente a la fachada. La avenida tiene como fondo escénico la silueta del volcán Mombacho. Pese a su monumentalidad, la fachada de Catedral prescinde de una visual plena desde cualquier sitio del Parque Colón, debido a la abundante vegetación.

6. La Cruz del Siglo

Inaugurada el primero de enero de 1901, esta Cruz Monumental se eleva en la parte noroeste del atrio de Catedral, entonces Parroquia. Se trata de una sobria cruz de basalto fino con 4 varas de ancho y 11 de altura, desde su base, excluyendo otras 4 de cimientos. Para su seguridad y solidez, lleva en el centro un alma de hierro en forma de H y sus bloques, acordados con experimentada exactitud, se extrajeron del cerro Posintepe (posin, piedra; tepetl, cerro): fuente de la reconstrucción de Granada desde mediados del siglo XIX.

Así lo informa el folleto Homenaje del pueblo granadino a Cristo Redentor con motivo de la terminación del siglo XIX y la iniciación del XX, impreso a raíz de la ceremonia inaugural. Esta culminaba los actos religiosos coordinados por el presbítero Víctor M. Pérez. En el mismo folleto se describe la ornamentación del monumento, obra del maestro Carlos Ferrey, que precede el amplio espacio exterior formado por la ancha Calle de la Calzada y la Plaza de la Independencia, integrándose armónicamente —como un apéndice atractivo— a la Catedral. Nos referimos a los siguientes relieves alegóricos.

En la parte superior, sobre la inscripción INRI, un cáliz y un racimo de uvas que simbolizan la sangre de Cristo derramada para redimir la humanidad. En el centro, donde se cruzan los brazos, las letras X y P entrelazadas: monograma de las iniciales del Redentor. En el brazo izquierdo, cuatro cuadriláteros —con una cruz en el centro de cada una— simbolizando a los cuatro evangelios. En el brazo derecho, dos brazos entrelazados, símbolo de la unión de Cristo con la humanidad. Al pie de ella, un cráneo sobre dos fémures cruzados en representación de los huesos de Adán que recibieron la sangre redentora de Cristo para la salvación del género humano, y por último —en la base— la inscripción Jesucristo Dios Hombre vive, reina e impera. Salvo la calavera y los fémures, esta ornamentación se conserva.

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