- Obra de teatro se presentó aun con los cortes de energía
Unión Fenosa quiso ser la estrella en la inauguración del Festival Internacional de Teatro Monólogos, diálogos y más… pero no lo logró.
La compañía teatral Mexicali a Secas, y el público en el Justo Rufino Garay se elevaron por encima del atentado cultural de la empresa eléctrica, que cortó la luz en plena función.
Sin embargo este inconveniente se transformó en conveniente, porque la magia del teatro nos convirtió en seres mejores y la densa atmósfera nos hizo vivir la agonía creciente de los personajes de Cartas al Pie de un Árbol, de Ángel Norzagaray.
La obra es una alucinante recreación del tema de la migración vista del lado más desgarrador. Para llegar al sueño americano los personajes deben, al igual que Dante, recorrer Infierno y Purgatorio sin garantías de llegar al Paraíso.
La mayoría falla en sus anhelos, y continúan deambulando en esa zona cero, que es la frontera entre la dicotomía Norte y Sur, con sus espejismos fantasmagóricos y la angustiosa pérdida de la identidad.
De dónde somos se convierte en un desafío. No tenemos futuro sin ayer. Es imperioso pepenar los recuerdos, como cartas al pie de un árbol.
No es casualidad que la madre sea sorda y el hijo, ciego. Son seres incompletos, ella equivoca, él desgrana remembranzas para ver sin ojos. Es hermoso el sentido de la obra y doloroso saber que no son ficción las historias sobre el calvario de atravesar los círculos del infierno fronterizo.
El autor juega con éxito las múltiples connotaciones del lenguaje, en diferentes niveles. Hay rancheras e improvisaciones en una letanía concéntrica e interminable que se congela ante la palabra esperanza. Lo único que queda, aunque tan maltrecha que no es fácil identificarla en el saurino, que vislumbra a los vivos y a los muertos.